El renacimiento de los Boinas Marrones: La Guardia Chicana

En este inicio de 2026, caminar por ciertos barrios de Los Ángeles, Austin o Watsonville es encontrarse con una imagen que muchos creían relegada a los libros de historia: jóvenes y veteranos portando la icónica boina marrón.

Lo que está ocurriendo no es simplemente un ejercicio de nostalgia, sino un renacimiento estructural que responde a un clima de tensión social y política que ha escalado significativamente en los últimos meses. Mientras que en los años 60 nacieron como el brazo chicano inspirado por los Panteras Negras, hoy los Boinas Marrones están articulando una red nacional que busca llenar los vacíos de protección estatal en las comunidades latinas.

Este resurgimiento ha cobrado una fuerza inusitada a partir de finales de 2025, especialmente tras la celebración del 55º aniversario del Chicano Moratorium en el parque Ruben Salazar de Los Ángeles. Aquel evento no fue solo conmemorativo; sirvió como punto de encuentro para coordinar capítulos que ahora se extienden desde el suroeste tradicional hasta ciudades como Filadelfia o Milwaukee. En esta nueva etapa, el movimiento ha dejado atrás las estructuras rígidas del pasado para adoptar un enfoque de «autodefensa comunitaria» que se adapta a las crisis de 2026. En ciudades como Watsonville, California, el grupo se ha relanzado tras treinta años de inactividad para enfrentar directamente el impacto de las nuevas políticas de deportación masiva y las condiciones laborales extremas en el Valle del Pájaro, liderando incluso huelgas de hambre simbólicas para proteger a los trabajadores agrícolas frente al uso de pesticidas tóxicos.

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Lo que diferencia a esta generación de 2026 es un cambio profundo en su liderazgo y en la naturaleza de sus filas. Las mujeres, históricamente relegadas a roles secundarios en el movimiento original, son ahora las que dictan la estrategia en muchos de los capítulos más activos. Bajo este liderazgo femenino, las prioridades han virado hacia lo que ellos llaman «servir al pueblo»: programas que van desde la distribución gratuita de alimentos y clínicas médicas móviles hasta iniciativas más singulares, como la entrega de bicicletas a jóvenes en Austin para fomentar la movilidad y el sentido de pertenencia en barrios históricamente marginados. En Nuevo México, el capítulo de Albuquerque ha dado un paso más allá en la búsqueda de unidad, estableciendo patrullas conjuntas con ramas locales de los Panteras Negras para vigilar posibles abusos policiales y garantizar la seguridad en manifestaciones.

El tono del movimiento en 2026 es marcadamente anticolonial y revolucionario, pero con un pragmatismo callejero que busca resultados inmediatos. No se limitan a la protesta; están creando infraestructuras propias. Por ejemplo, en Houston, los Boinas Marrones cumplieron recientemente diez años de presencia ininterrumpida, consolidándose como una «voz militante» que rechaza el sistema político tradicional y aboga por el nacionalismo chicano mezclado con un fuerte internacionalismo. Esta postura los mantiene en un estado de vigilancia constante; sus miembros actúan como escudos humanos en las protestas contra los centros de detención juvenil o en las marchas que, apenas este enero de 2026, recorrieron Filadelfia exigiendo que las agencias federales de inmigración rindan cuentas por sus acciones.


A medida que avanzamos en este 2026, los Boinas Marrones se posicionan no solo como un grupo de choque ideológico, sino como gestores de una resistencia cultural que intenta reconectar a las nuevas generaciones con su identidad indígena y mexicana. Sus comunicados en redes sociales y sus apariciones en eventos como las marchas de Martin Luther King Jr. este mes de enero subrayan un mensaje claro: mientras el sistema siga siendo percibido como hostil para la «Raza», ellos seguirán patrullando sus propios barrios. El movimiento ha pasado de ser un recuerdo del pasado a convertirse en un actor político incómodo y visible, que utiliza la estética militar de sus antecesores para reclamar un espacio de poder y protección en el corazón de los Estados Unidos contemporáneos.

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