

- Activistas cubren cajeros con pegatinas y carteles por todo el Estado
- Denuncian que el Santander sigue aumentando sus inversiones en la industría fósil, destrucción ambiental e industria militar
- La protesta coincide con la Junta de Accionistas y forma parte de una escalada de presión social contra el banco y el sector financiero
Martes 31 de marzo – En el marco de la Junta General de Accionistas del Banco Santander, grupos de activistas de Juventud por el Clima, Rebelión o Extinción, junto con otras activistas han llevado a cabo una acción directa no violenta cubriendo decenas de cajeros automáticos de la entidad con pegatinas y carteles de denuncia en distintas ciudades, desde Asturias hasta Cataluña. Los mensajes señalan la implicación del banco en la financiación de combustibles fósiles, la deforestación y la industria armamentística vinculada al genocidio en Palestina. La acción busca trasladar la denuncia del ámbito financiero a la vida cotidiana, interpelando directamente a clientes y ciudadanía en los espacios donde opera el banco.
“Con el dinero de las personas trabajadoras que depositan sus ahorros en el Santander, la entidad está financiando la destrucción del planeta y sosteniendo sistemas de guerra y violencia. Se están lucrando a costa del futuro de todas”, han señalado las activistas durante la intervención.
Denuncian que el Banco Santander ha destinado cerca de 50.000 millones de euros a combustibles fósiles entre 2021 y 2024, situándose entre las entidades que más impulsan la expansión del petróleo y el gas a nivel global, y liderando esta financiación en el Estado español y en América Latina. Entre los proyectos financiados destacan explotaciones de fracking como Vaca Muerta en Argentina, megaproyectos de gas fósil licuado como Saguaro LNG en México en una región declarada Patrimonio Mundial por su importancia ambiental que causaría que buques metaneros interrumpan las zonas de crianza de ballenas, o Río Grande LNG en Texas, así como infraestructuras altamente contaminantes como la refinería de Talara en Perú. Estos proyectos tienen impactos devastadores sobre ecosistemas y comunidades locales, afectando gravemente a la salud, los medios de vida y la biodiversidad.
Además, señalan que el banco ha invertido más de 11.000 millones de euros en actividades vinculadas a la deforestación, como la expansión del agronegocio en regiones como Brasil, contribuyendo a la destrucción de ecosistemas clave para el equilibrio climático global.
La denuncia también apunta al papel del Santander en la financiación de la industria militar. Con miles de millones de euros invertidos en los últimos años, el banco se sitúa como el principal financiador de este sector en el Estado español. Las activistas subrayan especialmente su implicación en empresas que suministran armamento al Estado de Israel, en el contexto del genocidio contra el pueblo palestino.
“La violencia no solo se ejerce con armas, también con financiación. El Santander está sosteniendo con sus inversiones ocupaciones ilegítimas, el apartheid y el genocidio en Palestina. Es inaceptable”, han afirmado.
Frente al discurso público de sostenibilidad de la entidad, las activistas denuncian una estrategia de greenwashing que oculta un modelo de negocio basado en la explotación de recursos, la vulneración de derechos y la maximización de beneficios a cualquier coste.
Exigen al Banco Santander el fin inmediato de la financiación de nuevos proyectos de combustibles fósiles, la retirada de inversiones en empresas vinculadas a la ocupación de Palestina y el cese del apoyo a actividades que impulsan la deforestación y la destrucción de la biodiversidad.
Advierten de que las acciones de denuncia continuarán y se intensificarán: “Si su negocio está en nuestras calles, también lo estará la respuesta social. No vamos a permitir que sigan financiando un futuro inhabitable”.
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