
Abel Barrera Hernández 13/12/25
Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República los Pueblos y Comunidades Indígenas le apostaron a un cambio en las relaciones de subordinación y explotación que han padecido por siglos con los gobiernos colonialistas. Creyeron que sus territorios se respetarían por encima de cualquier proyecto extractivista. Confiaron que con la nueva mayoría en el congreso federal su palabra sería tomada en cuenta. A pesar de su reconocimiento constitucional como sujetos de derecho público, la criminalización persiste contra los pueblos que se organizan de manera autónoma y que resisten los embates de los megaproyectos y del crimen organizado. En los debates de la reciente reforma a la ley general de aguas y los ajustes que se hicieron a la ley de aguas nacionales, la voz de los indígenas fue excluida.











