
El Gobierno israelí de extrema derecha del primer ministro Benjamín Netanyahu avanza para eliminar todas las restricciones a su poder y deshacerse de sus oponentes políticos dentro del aparato estatal, incluyendo al jefe del servicio secreto interno Shin Bet, Ronen Bar, y a la fiscal general Galia Beharav-Miara. Esto forma parte de su preparación para una represión más amplia contra toda oposición a sus políticas tanto dentro como fuera del país.
La semana pasada, en una medida sin precedentes destinada a eliminar la supervisión judicial del gobierno, el gabinete aprobó por unanimidad una moción de censura contra Beharav-Miara, quien, como fiscal general de Israel, es la funcionaria legal de más alto rango del país y uno de los pocos frenos nominales al poder del ejecutivo, además de estar al frente de la fiscalía pública. Su puesto es una designación independiente por término fijo, no una posición política. La votación constituye el primer paso en un proceso prolongado para asegurar su destitución, el cual probablemente llegará hasta la Corte Suprema, que algunos ministros ya han dicho que desobedecerán si la decisión no les favorece.
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