
Desde los años 90, una arquitectura intelectual invisible ha definido lo que se considera pensamiento económico legítimo, limitando el debate hasta parecer que no hay alternativas. Revertir esta “captura intelectual” es una tarea urgente.
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Gerard Sekoto (Sudáfrica), Three School Girls [Tres colegialas], comienzos de la década de 1940
Queridas amigas y amigos,
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Hace dos décadas estuve en Sudáfrica con el economista malauí Thandika Mkandawire (1940-2020). Hablamos de su generación de académicxs, que alcanzó la madurez durante los movimientos de liberación nacional. Teníamos en mente a personas como el economista egipcio Samir Amin (1931-2018), lxs economistas brasileñxs Ruy Mauro Marini (1932-1997) y Vânia Bambirra (1940-2015), el politólogo pakistaní Eqbal Ahmad (1934-1999), el antropólogo sudafricano Archie Mafeje (1936-2007) y el politólogo nigeriano Claude Ake (1939-1996). Estxs académicxs, y otrxs como ellxs, entendían que la liberación exigía la capacidad de pensar de forma independiente sobre la sociedad y su desarrollo. Crearon instituciones para alimentar esa ambición: universidades, institutos de investigación, editoriales y, lo más importante, comisiones de planificación. Su proyecto fue desigual e incompleto, pero fue esencial. Thandika y yo lamentábamos los reveses que enfrentó esa generación de académicxs. “No logramos crear una dinámica sostenida”, me dijo en Durban (un sentimiento que plasmó en su libro African Intellectuals [Intelectuales africanos], 2005).
Seguir leyendo De la captura intelectual a la soberanía intelectual | Boletín 26 (2026)





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