Fuente: La Jornada Maciek Wisniewski 01.10.22
fascismoen el espacio público. En cómo algunos tienden (o tendemos) a
sobreusarla, igual con buenas intenciones, pero a veces como pura descalificación. Y cómo otros −como respecto a Giorgia Meloni− la remueven de manera deliberada de su diccionario. Hillary Clinton viene a la mente: para ella Trump era
un Hitler, pero la nueva premier de Italia que abiertamente alaba a Mussolini y
todo lo bueno que ha hecho para Italiao que prometía que después de su victoria “todos nosotros (los fascistas italianos) finalmente podremos ‘ser nosotros mismos’ y saludarnos sin pena con el saludo fascista”, no es una
fascistani representa un retroceso en Italia a −¡exactamente!− 100 años de la Marcha a Roma (sic), sino que es
una cosa muy buena. Digo, no es que hay que esperar mucho de esta representante del corporativismo neoliberal y del
feminismo de uno por cientoque le abrió el camino al propio posfascismo trumpista, pero un poco de contacto con la realidad no estaría demás.



