Fuente: La Jornada Maciek Wisniewski 12.11.22
repentina victoria−parte de la mitología del propio fascismo que nació en el norte de Italia tres años antes− la Marcha fue la culminación de un lento proceso de normalización de las Camisas Negras ( squadristi) por las que la clase dominante optó desde hace tiempo como un
antídoto a la izquierda. La Marcha oficializó su
fusióncon el Estado burgués italiano. A 100 años de ella, Giorgia Meloni y su Fratelli d’Italia (FdI), heredero del Movimiento Social Italiano (MSI), un partido posmussolinista, ganaron las elecciones. Las analogías son preocupantes, pero en contextos muy diferentes. La Marcha ocurría en medio de la radicalización y la polarización posguerra, la expansión de la política de masas y la −ya descendente− ola revolucionaria. Hoy la victoria de FdI se da en el clima de desmovilización política, apatía y sólo gracias a la implosión de fuerzas tecnocráticas centro-liberales que históricamente bloqueaban su ascenso.








