Txente Rekondo

El nuevo presidente centroizquierdista, además de su trayectoria intachable, es conocido como una persona que no ha llegado al poder por conexiones familiares influyentes o corrupción
La política iraní no deja de sorprender a propios y extraños. Más allá de las lecturas occidentales simplistas sobre la división reformistas-conservadores, obviando la heterogeneidad de cada campo, con corrientes ideológicas en ocasiones aliadas y en otras enfrentadas, los recientes resultados han confirmado esa capacidad.
A corto plazo la victoria de Masoud Pezeshkian abre la puerta a nuevas especulaciones y a diferentes lecturas. El sistema político iraní ha demostrado capacidad para convocar elecciones en algo más de un mes, tras perder de manera inesperada al presidente, ello unido al fracaso para los que apuestan por un cambio de régimen, tanto desde el país como en el extranjero.










