Editorial de la Unión Palestina de América Latina – UPAL
Israel vive una de las crisis internas más profundas de su historia reciente. Decenas de miles de personas se han volcado a las calles en protestas sostenidas contra el gobierno, denunciando corrupción, autoritarismo, deterioro institucional y el fracaso del liderazgo político. El descontento ya no es marginal: atraviesa sectores civiles, reservistas, familiares de rehenes y amplias capas de la sociedad.
En este contexto de erosión de legitimidad, el primer ministro Benjamin Netanyahu recurre a una fórmula conocida: la escalada bélica como cortina de humo. La historia demuestra que, cuando el consenso interno se derrumba, la apuesta por la confrontación externa se convierte en un instrumento para reagrupar apoyos, silenciar críticas y posponer responsabilidades.
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