La guerra de las galaxias al revés

Fuente: https://forocontralaguerra.org/https://elterritoriodellince.blogspot.sn/                                                                   miércoles, 14 de marzo de 2018

La Unión Soviética había comenzado la década de 1980 con unas perspectivas económicas brillantes, su Producto Interior Bruto estaba creciendo y se situaba casi en el 67% respecto del de EEUU. Se calculaba que al llegar al año 2000 estaría ya en el 82% respecto de EEUU. Pero la URSS cometió un error de grueso calibre: caer en la trampa armamentística de Ronald Reagan, la famosa “guerra de las galaxias”. Todo el gasto se fue hacia las armas y eso, acompañado con la putrefacción orgánica del Partido Comunista, terminó no sólo en la perestroika sino en la desaparición de la URSS.

Pues bien, casi cuarenta años más tarde la situación es justamente al revés. El anuncio de Putin del 1 de marzo sobre la superioridad cualitativa del armamento ruso ha puesto a EEUU en la misma situación en que estaba la URSS: EEUU tiene que embarcarse en un proyecto de renovación armamentística en unos momentos en los que la situación económica no es boyante y eso tiene mucho que ver, también, con la medidas de Trump sobre el proteccionismo y la imposición de aranceles.


La diferencia entre entonces y ahora no solo es esta, sino que Rusia ahora puede dedicarse con calma a fortalecer su “agenda social”, o sea, la otra parte del discurso de Putin y que ha pasado desapercibido para Occidente.

Putin utilizó todos los medios a su alcance para hacer estos anuncios quince días antes de las elecciones. No porque tema perderlas, en absoluto, sino por el bajo porcentaje de participación que se preveía y que apenas sobrepasaba el 50%. Putin quiere que la participación se sitúe alrededor del 70%, pero de todo ello hablaré en la próxima entrega.

Como digo, la otra parte de la intervención de Putin fue la económica. Anunció una revisión masiva de la infraestructura, principalmente transporte, servicios públicos y sectores de comunicación. Esto no es nuevo, ya lo propuso en 2012 sin que se haya avanzado mucho en ello. Tal vez se debiese a que estaban enfrascados en el desarrollo de las armas y, una vez logrado, ahora hay vía libre para lo otro. Veremos.

Una de las cosas más llamativas de su discurso fue la referencia, varias veces, a “un nuevo gobierno”. Es decir, que tras las elecciones va a haber un cambio gubernamental. ¿Va a afectar eso a los neoliberales de que está rodeado? Lo dudo. Putin es neoliberal, aunque no al estilo occidental. Es un neoliberal peculiar, se podría decir que es un “ordoliberal”, un tipo que se preocupa por reducir la pobreza desde planteamientos cristianos. Porque esa es otra: Putin tiene una estrecha alianza, en estos momentos, con la iglesia ortodoxa y eso le supone un gran respaldo popular sobre todo en el campo. Se calcula que hay en Rusia unos 20 millones de pobres, algo más del 14% del total de la población, y Putin quiere reducir esa cifra a los 6 millones al término de su nuevo mandato.

El principal sector de pobres está en el campo, pero también en la ciudad y son, básicamente, los jubilados. Los últimos datos, publicados en noviembre del año pasado, indican que el 38% de ellos no puede llegar a fin de mes. Ya se está comentando en Moscú que uno de los primeros decretos que adopte el “nuevo gobierno” anunciado por Putin será precisamente en este aspecto, en una subida de las pensiones y “un apoyo sistemático para mejorar la calidad de vida de los pensionistas”. Entre otras cosas, porque es este sector quien más añora lo que se ha perdido tras la desaparición de la URSS y sus votos son fundamentales.

Para ello tienen que producirse dos cosas: una persecución implacable contra la corrupción y la oligarquía, que se ha hecho con cuenta gotas, y limitar la brecha salarial. Es decir, menos neoliberalismo y más socialismo porque, y esa es otra, en ese estudio de noviembre del que hablo -macro estudio realizado con motivo del centenario de la Revolución de Octubre-, el 58% de la población de Rusia “añora” la URSS y sus políticas sanitarias, educativas y sociales. Putin es consciente de ello y esa es su gran amenaza a medio y largo plazo puesto que el porcentaje crece y crece cada año (en 2016 era del 51%). Eso no quiere decir que se opte por el Partido Comunista en estas elecciones, como diré en la próxima entrega, pero sí que están sentadas las bases para una progresiva recuperación comunista en los próximos años a menos que Putin se mueva en este aspecto.

Habló también de la vivienda, donde se necesita la construcción de casas sobre todo en las grandes ciudades, de las carreteras, del ferrocarril, de los aeropuertos regionales (casi una necesidad en un país tan extenso como Rusia) y que han sido dejados en el olvido todos estos años tras la desaparición de la URSS, etc.

En fin, toda una batería de buenas intenciones que tienen su punto de partida en la sanidad porque Putin dijo que su objetivo es elevar el nivel de vida de la población a los 80 años para el 2023 (ahora está en 71). Para eso el gasto sanitario tiene que duplicarse, al menos, respecto al actual.

Como digo, no es nada nuevo. Ya lo apuntó en 2012 sin que se haya avanzado mucho desde entonces como viene a reconocer ahora puesto que lo repite. Tal vez la diferencia, por ser optimista, es que haya anunciado “un nuevo gobierno” y que en él se deshaga de los neoliberales más conspicuos y opte por incluir a personajes “socialistas”. Con mucho escepticismo hay que apuntar que el quid de la cuestión será si Putin se atreve a iniciar una represión mucho más dura sobre la corrupción y a impulsar una serie de políticas sociales mucho más socialistas, o socializantes si se quiere, de lo que hasta ahora ha venido realizando. En una palabra, si se va a enfrentar de forma abierta a las élites y a los oligarcas o va a seguir dejándoles hacer y solo golpeando a unos cuantos.

Creo que este es ahora el gran objetivo, una vez hecho el anuncio de la guerra de las galaxias al revés. Son EEUU y sus vasallos europeos los que tienen que correr ahora armamentísticamente para intentar alcanzar a Rusia. Eso le va a dejar mucho margen de maniobra para actuar en el otro campo. O debería, si realmente Putin tiene voluntad de ponerse manos a la obra. Ya ha dado algunos pasos interesantes para asentar el camino y esos pasos han sido de calado geoestratégico. Ahora falta que mire hacia adentro.

El Lince

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