Italia: significado de derrota de Salvini en Emilia-Romagna. Dossier

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/italia-el-significado-de-la-derrota-de-salvini-en-emilia-romagna-dossier                               Giorgio Ardeni                                                                                                           Norma Rangeri                                                                                                           Dante Barontini                                                                                                          02/02/2020

Italia: el significado de la derrota de Salvini en Emilia-Romagna. Dossier

Socorro rojo, aunque las fracturas sociales permanecen

Giorgio Ardeni

Elecciones en Emilia Romagna. No es Salvini quien ha perdido, sino el centro-izquierda quien ha ganado, contra todo pronóstico. Entonces ¿está bien lo que bien acaba?

Salvini ha sido frenado gracias al pálpito democrático del antiguo corazón rojo, que ha despertado y se ha sentido interpelado por el llamamiento de las sardinas, acudiendo a las urnas.

Y por decir «no pasaran». Pero atención, no es Salvini quien ha perdido, sino el centro-izquierda quien ha ganado contra todo pronóstico. Stefano Bonaccini, gobernador saliente, recoge casi un 1.200.000 votos, contra el millón y pico de Lucia Borgonzoni, obteniendo un resultado ligeramente inferior (16.000 votos) que ese clamoroso pleno de las europeas de 2014 y «trayendo a casa» más de trescientos mil votos que se habían perdido el 26 de mayo. La coalición de centroderecha, por su parte, obtiene solo 17.000 votos más que, sin embargo, no son suficientes para conquistar la primacía regional. El ataque de la Liga al fuerte rojo ha sido, por tanto, rechazado.

El Partido Democrático sale tonificado, a pesar de que es el gobernador quien atrae más votos que las listas que lo apoyaron. Sí es cierto, de hecho, que la Lista Bonaccini, diseñada para atraer los votos de aquellos que no quisieron declararse explícitamente a favor del PD, trae a casa un 5,8% (y las otras cuatro listas el 7,6%), y es cierto que el PD recoge un muy digno 34,7% de los votos, de los cuales ahora puede estar orgulloso. Por supuesto, lo que contaba era la llamada «ancestral» para defender los valores de un modelo, pero de todos modos, el llamamiento funcionó.

Entonces, ¿todo está bien, si bien acaba? Si Emilia Romagna, en su conjunto, vuelve a ser roja, también es cierto que es a la distribución territorial del voto y de clase a las que ahora se deberá prestar atención. Si el PD quiere recuperar completamente su «bloque social» debe mirar más allá de las fronteras regionales. Si observamos bien, de hecho, hay fracturas que se han mantenido y exigen una respuesta: la brecha centro/periferia, la distancia entre las clases urbanas, suburbanas y rurales. Y hay una polarización que permanece en las cifras de esta Italia política.

En municipios con menos de 5.000 habitantes, por ejemplo, el centro-derecha es mayoritario (con un promedio cercano al 55%), como en aquellos de hasta 15.ooo habitantes (con un promedio del 45%), mientras que en los de más de 30.000 habitantes es el PD quien prevalece, en gran medida. La Liga parece muy fuerte en Piacenza y Parma, en la provincia, en los pequeños municipios de los Apeninos y en las llanuras a lo largo del Po. El centro-izquierda, por su parte, recoge casi el 60% de los votos a lo largo de la Vía Emilia, desde Reggio hasta Rímini, en realidades urbanas y periurbanas. Finalmente, el M5S desaparece en los Apeninos y en más municipios occidentales, mientras que apenas recoge nada en las realidades periurbanas.

Por lo tanto, existe una fractura territorial que parece evidente no solo en los porcentajes, sino también en la participación, mayor en los centros y menor en la periferia, y esto es a lo que el centro-izquierda tendrá que prestar atención si quiere extraer una lección de sus próximas decisiones políticas

Por lo tanto, las clases urbanas y suburbanas menos protegidas han «vuelto al redil» bajo el ala protectora del centroizquierda, rechazando claramente el reclamo soberanista y de seguridad populista de Salvini. Y si, en esto, fue la licuefacción de la propuesta de las 5 Estrellas lo que favoreció la reubicación hacia la izquierda, hay sin embargo grupos sociales jóvenes y viejos, urbanos y precarios que hoy demandan atención. Las clases urbanas progresistas han impulsado un levantamiento social que, más allá del aparente buenismo del atractivo de las sardinas, hoy expresa la necesidad de representación y propuesta, de las cuales un renovado centro-izquierda tendrá que hacerse cargo. Ay, si el PD llega a interpretar esta confianza recuperada como un mandato elitista, de las realidades urbanas más «avanzadas» y «modernas» contra lo «dejado atrás». Lo que expresa el voto es que esto ciertamente no es un retorno a la normalidad. El abordaje salviniano permitió despejar el campo del malentendido de un populismo «ni de derecha ni de izquierda»: el populismo, que aprovecha la identidad y el cierre anti-multicultural, es autoritario y, por lo tanto, de derecha.

Solo una propuesta de «izquierda» puede ser una respuesta. Las clases periféricas han encontrado una respuesta, aunque ilusoria, en el populismo de la Liga, mientras que las poblaciones urbanas y suburbanas, especialmente las menos protegidas, todavía han dado un apoyo débil a las 5 estrellas o no han ido a votar, desilusionadas por el llamamiento populista «igualitario» del pentastellato. Amplios sectores del territorio no se expresaron, obviamente porque no encontraron representación. Y las fracturas siguen ahí: ahora que se ha defendido el fuerte, que se están abriendo los puentes levadizos, que se favorecieron esas políticas de inclusión que habían fortalecido el modelo emiliano del pasado. La oportunidad es aquí y ahora. Antes de que la cabalgada salviniana tome aliento y de las montañas descienda a las ciudades.

Traducción de Ana Jorge Alonso

https://ilmanifesto.it/read-offline/415560/soccorso-rosso-ma-le-fratture-sociali-rimangono/pdf

 

Han ganado los anticuerpos democráticosde momento

Norma Rangeri 

Se trataba de un reto difícil, aunque parecía que algunos lo iban dando por hecho. Se trataba de un enfrentamiento político nacional, no local. Era casi un referéndum, que ofrecía escoger entre un gobierno en el poder y un abotargado líder de partido que quiere reclamar todo el poder para sí mismo. Esa era la naturaleza del juego el domingo [pasado, 26 de enero], cuyo resultado podría fortalecer al gobierno de coalición y restarle buena parte de su fuerza a la peor derecha de la historia italiana reciente.  

El notable margen de la victoria constituyó un concienzudo rechazo del programa de ese ex-ministro milanés [Salvini] al que le encantan las playas privadas, y que puso toda la carne en el asador para esta campaña. Radicalizó el choque y elevó intencionadamente las tensiones hasta el final para resucitar esa fatigadísima y anticuadísima pesadilla de los medios, el peligro de los feroces comunistas que se comen a los niños”.

En Emilia-Romaña, el Partido Democrático y la izquierda se enfrentaban a una lucha cuesta arriba, con cifras que han ido menguando constantemente en años recientes, tanto en votos regionales como nacionales (2014-2018). Pero gracias a la aportación de las increíbles sardinas”, que han devuelto a la gente atrapada en la abstención a las plazas y las urnas, movilizando decenas de miles de personas, el PD vuelve a elevarse a su papel de baluarte en la batalla por contener la avalancha fascioliguista.

Los anticuerpos democráticos se han desarrollado en las plazas de las ciudades en las que se han producido movilizaciones populares, casi se ha doblado la participación electoral y se ha puesto en movimiento un despertar cívico real. Además, no debería subestimarse el compromiso con una política de acogida mostrado por la iglesia local con el cardenal Zuppi, firmemente del lado del Papa Francisco.

Naturalmente, la victoria de Bonaccini es una bocanada de aire fresco para el PD, que ha sido protagonista de muchas y bien merecidas derrotas. El presidente de la región ha recogido los mayores dividendos, puesto que su lista es la que ha tenido más votos, y dado que ha convertido asimismo en un éxito la campaña, a la vez que ha evitado presentar las elecciones como una contienda a escala nacional. El secretario [del PD] Zingaretti está también cosechando, sin duda, los frutos de esta victoria, pero más bien por defecto. 

Parte del crédito de este éxito al esquivar el peligro debe otorgarse, pese a todo, a los Cinco Estrellas. Alcanzaron claramente el objetivo de un voto  repartido, demostrando que son capaces de razonar políticamente y que comprendieron que la campana de las sardinas también sonaba por ellos. La derrota de Bonaccini se les habría venido encima tras su insensata decisión de poner por delante sus propias listas después de que todos los líderes del movimiento, de Di Maio a Fico y Grillo, les hubieran aconsejado que se echaran a un lado hasta el nombramiento del nuevo líder, con el fin de tener una idea clara de quiénes son, qué clase de gobierno quieren y lo que quieren hacer en él. El hecho de que se negaran a abogar abiertamente por un voto dividido no hizo más que añadir pábulo a su fuego autodestructivo, con posibles consecuencias peligrosas para el gobierno nacional y, lo que es más importante, para el futuro del país.

El gobierno de Conte, recién salido de los obscuros bosques del trámite de aprobación de los presupuestos, se ve fortalecido por el voto emiliano, un obstáculo contra el que se desbarató la arremetida de Liga. La derecha se ve obligada a abandonar sus planes de expulsar al primer ministro, al menos por ahora. La situación ha cambiado: el grito de guerra de poder para el pueblo, a saber, la convocatoria de elecciones anticipadas, con la pretensión de que la Lega, FDI [Fratelli d´Italia] y FI [Forza Italia] tienen derecho a ello porque gobiernan la mayoría de las regiones italianas, suena cada vez más vacuo. Habría que recordarles el hecho de que en 2008, por ejemplo, durante el gobierno Berlusconi 4.0, la mayoría de la región estaba gobernada por los llamados comunistas”.

Por suerte, no ha cambiado la Constitución ni tampoco la democracia parlamentaria, de modo que no existe una conexión necesaria entre los gobiernos municipales y el gobierno central. El problema es y sigue siendo político, y tiene que ver con lo que la coalición gobernar pueda oponer y proponer respecto a las derechas. Desde luego, no necesitábamos más pruebas para comprender lo que son capaces de desencadenar en la sociedad, pero su marcha en fila india detrás de Salvini, un rasgo destacado de esta campaña electoral, no ha hecho sino reforzar el compromiso democrático para bloquear su camino, tanto hacia el Palacio Chigi [sede de la presidencia del Gobierno] como el Quirinal [residencia del Presidente de la República].

Traducción de Lucas Antón

Il manifesto, 28 de enero de 2020

Vuelve la «bipolaridad forzada» basada en el miedo

Dante Barontini

A la mañana siguiente de todo escrutinio electoral, sacar las sumas es un deber. Emilia Romagna permanece con el Partido Demócrata y Stefano Bonaccini, revirtiendo los pronósticos de la víspera, es decir, de las encuestas que daban el triunfo a Salvini y la deriva fascista.

La “marea negra», o más trivialmente, la derecha conservadora italiana habitual, siempre inmutable bajo la frenética sucesión de listas con diferentes nombres (incluso había un «Pueblo de la Libertad» para apoyar a «Forza Italia», como en los mejores bocetos de los hermanos Guzzanti …), en cambio ha prevalecido en Calabria, reemplazando a una administración del Partido Demócrata abrumada por las investigaciones sobre la ‘ndrangheta (que por lo tanto debe haber cambiado muy rápidamente  de caballo…).

Sin embargo, el «voto nacional» se concentró en Emilia Romagna, y es en este resultado que debe centrarse la atención para obtener indicaciones generales.

Mientras tanto, los números.

Stefano Bonaccini ganó el 51.4%, Lucia Borgonzoni el 43.68%. La candidata del Movimiento 5 Estrellas, Simone Benini, el 3.46%.

Los demás, todos muy por debajo del 1%.

Vuelve la «bipolaridad forzada»

La primera consideración es matemática: aquí termina la corta temporada de «tripolarismo», marcada por la presencia de las Cinco Estrellas. Volvemos al esquema bipolar, basado en el miedo. En esto, la separación ridícula en una derecha y una «izquierda» es totalmente funcional para la captura del voto popular. Al igual que el «policía malo» y el policía «bueno» en la comisaría de policía: ambos «trabajan» para mandarte a la cárcel, pero los papeles se dividen porque de ti depende su salario común.

¿La prueba? Se encuentra en la diferencia evidente entre los votos a los partidos que apoyaron las diferentes listas. Bonaccini tuvo un 3,2% más de votos que las listas, mientras que Borgonzoni casi dos puntos menos que los que lo apoyaron. Y también todos los otros candidatos.

¿Que significa? Que una pequeña parte de los votantes practicó el «voto separado», posible por la «original» ley electoral de esta región, votando por la lista «propia» y al mismo tiempo por un candidato a presidente diferente. Es decir, Bonaccini.

Una práctica que se justifica solo con el miedo de que el oponente gane, en teoría, y Matteo Salvini en la práctica.

Es un ambiente muy pesado, que se ha sentido durante toda la campaña electoral. Los camaradas que recogieron las firmas para presentar la lista de Poder al Pueblo lo vivieron directamente. Mucha gente lo decía en las mesas petitorias: “compañeros, con gusto les daré la firma, pero no el voto; no quiero que gane la Liga«. La confirmación fue en las urnas: ¡los votos para Marta Collot y el PaP fueron menos que las firmas recogidas en la calle, una por una!

Este es el mecanismo aplastante del «bipolarismo forzado», entonces el análisis político debe separarse de las consideraciones habituales («el programa», «la elección del candidato», «los discursos utilizados», etc.) y debe examinar los «datos estructurales»: en este esquema no hay espacio electoral autónomo para ninguna fuerza política alternativa. Basta con mirar la gestión de los principales medios para entenderlo: usted, «radical alternativo», no existe porque lo hemos decidido y, por lo tanto, no lo haremos existir .

Esta es la situación que siempre se ha experimentado en los países anglosajones (Gran Bretaña y EE. UU. a la cabeza), donde el sistema electoral «mayoritario» garantiza al sistema -el «partido de los negocios”-, controlar los movimientos de ánimo de la población con una «alternancia» que no cambia nada, excepto la retórica y el «arrendatario».

La primera derrota seria de Matteo Salvini

El «policía malo» ha tenido su primer fracaso electoral importante, pero en el territorio que le era menos favorable. Por lo tanto, no sale «aplastado», sino solo magullado. Paradójicamente, sigue siendo «útil» al régimen de los negocios porque su presencia vulgar y desbordante «asusta» lo suficiente como para agrupar a los asustados «en una silla vacía», obviamente bien controlados. Es la condición estratégica que ha disuelto a «la izquierda» a lo largo de los años, siempre dispuesta a sacrificarse para «frenar a la derecha», hasta que desaparece sin detenerla nunca. De hecho …

Sin embargo, además del miedo, ha pesado el hecho de que Emilia Romagna, cuyo «modelo» ha estado en crisis durante años, sigue siendo una de las regiones donde el ingreso medio es más alto y, por lo tanto, las contradicciones sociales son menos duras que en otros lugares. Abrir brecha aquí con cuatro consignas, dos rosarios y toques de racismo es menos fácil. Sin embargo, no es imposible en el futuro, si la gestión de la economía sigue el camino de la austeridad de Bruselas, las deslocalizaciones, los recortes en el bienestar y la salud, las privatizaciones, el aumento de las tarifas, etc. Y el Partido Demócrata «proeuropeo» podría incluso hacer que avanzasen ahora …

En resumen, el límite genético del “tirón Salvini» ha quedado al descubierto: excelente para atrapar votos volátiles, difícilmente creíble como líder capaz de guiar verdaderamente al país en un contexto marcado por el estancamiento económico, crecientes tensiones internacionales, la necesidad de rediseñar alianzas con un proyecto claro en mente (las frases pro Trump, Le Pen o Bolsonaro ciertamente no son suficientes …), teniendo en cuenta los numerosos intereses económicos y geopolíticos que tienen su sede en Italia.

Por lo tanto, la «clase dominante» residual prefiere lo «seguro», la vieja lógica de los negocios democrata-cristianos, capaz de mediar en la unción, de ganar dinero sin demasiada arrogancia, de golpear a quienes trabajan pretendiendo preocuparse por ellos.

Sin embargo, si la situación general empeora, incluso este esquema gubernamental «tranquilizador» podría fallar, abriendo verdaderamente el camino a aventureros peligrosos.

Pero por ahora, el centro-derecha, si realmente quiere asumir el papel de «gobierno tranquilizador», debe ser más moderado. Y los viejos caciques de Forza Italia, derrotados en Emilia Romagna, pero predominantes en la Lega de Calabria, han comenzado entonar la canción de la «derecha proeuropea», que puede ser mejor que la “derecha indignada”.

Dado que Salvini es básicamente un actor que «debe» ocupar la escena, no dudamos que sus «directores» ya están haciendo los ajustes necesarios al guión que tendrá que recitar.

El papel de las sardinas

El agradecimiento de Zingaretti & co. por su papel confirma la impresión inicial. Lejos de ser un fenómeno «espontáneo», su primera manifestación, en Bolonia había tenido un lanzamiento preliminar en los medios que ni siquiera una campaña de Apple puede permitirse … – este «movimiento» nació para reparar parcialmente la ruptura entre el «palacio» y la sociedad, desempolvando la función de los «organismos intermedios» (sindicatos, asociaciones, movimientos de opinión, etc.) que las políticas neoliberales adoptadas por el «centro-izquierda» habían ayudado a marginar.

Esta función «reparadora» es, además, abiertamente confirmada por el portavoz principal, Mattia Santori, antiguo asesor de Romano Prodi, que ahora tendrá una posición «institucional» más clara en el «frente amplio» anunciado por Zingaretti.

Sin embargo, no hay duda de que, a nivel electoral, este «movimiento de las sardinas» ha desempeñado un papel importante, aprovechando al máximo el miedo al «policía malo» para agrupar el consenso entorno al «bueno».

Aquellos que esperaban encontrar «ideas para una alternativa» tendrán que situar rápidamente sus deseos en otro lugar. Si existe …

El fin de las cinco estrellas

En realidad desaparecieron en la región donde realmente nacieron y donde habían conquistado su primera ciudad, Parma. Hemos tratado de analizar su crisis, en los últimos días, sobre todo tras la dimisión de Di Maio como «líder político», y no nos parece que hayan ocurrido nuevos hechos que puedan cambiar este juicio casi definitivo.

«Izquierda»

Ya dijimos: Poder al Pueblo ha tenido menos votos que las firmas necesarias para presentarse. Significa que el miedo realmente ha prevalecido sobre cualquier otra consideración. Y, en una situación estratégica similar, en este «clima psicológico» en el país, el espacio electoral requerido se reduce al mínimo fuera de la bipolaridad. Refleja el nivel del conflicto social (el mas bajo desde hace décadas), la pequeña actividad política alternativa o incluso la ideología y los símbolos tout court.

En la práctica, el 1% se obtiene agregando peras y manzanas, es decir, Potere al Popolo, Altra Emilia y el Pc «rizziano». Tres realidades diferentes, con historias y perspectivas decididamente diferentes.

Poder al Pueblo hoy no es la «coalición» que se presentó a las elecciones políticas del 4 de marzo de 2018 (obteniendo, como era de esperar, solo el 1.1%). Es un movimiento en construcción, joven en experiencia, en la edad promedio de sus activistas (y especialmente en Emilia Romagna, donde ha sido posible admirar su extraordinario dinamismo y determinación), y en el carácter experimental de sus prácticas. Su 0.4% podría analizarse de muchas maneras, quizás enfatizando el resultado de la ciudad de Bolonia (donde supera el 1%, en virtud de la mayor presencia militante y una actividad que el territorio comienza a sentir incluso cotidianamente). Pero sería un juego «electoralista» sin otras posibilidades.

El espacio electoral objetivo es tan limitado que incluso al «unir todas las fuerzas alternativas», no se logra una cifra significativa. Y por lo tanto, o las elecciones se conciben como un momento de visibilidad política dentro de la cual se construye la organización territorial, las raíces, la posibilidad de un diálogo diario con el «bloque social» de los explotados, o se cae preso de las decepciones típicas de aquellos que han hecho de la necesidad de “participar» al menos un asesor alfa y omega de la propia existencia como sujeto político.

Las otras dos formaciones, ambas sin intención de ofender, expresan de manera diferente una residualidad sin perspectivas. Por un lado, el debilitamiento de la identidad comunista en «otras formas», sin repensar el camino tomado hasta ahora. Por otro lado, la explotación de lo que queda del atractivo de los símbolos, sujeta cómo es obvio a la dura ley de la fisiología humana.

No hay varitas mágicas que permitan resolver en la primera elección útil el problema del «resultado multiplicador«, que genere entusiasmo y difunda un formato replicable a mayor escala. Esto puede suceder en condiciones locales particulares, en municipios pequeños donde ha habido grupos de activistas que han estado trabajando durante algún tiempo, con alta credibilidad social, personal y de grupo. Pero el «clima psicológico» del país, a escala nacional, es el resultado de por lo menos quince años de retirada de la «izquierda».

Por lo tanto, las propuestas de alternativa radical, o más bien de ruptura, se encuentran en una pinza cuya estructura debe entenderse bien.

Si no se participa en las campañas electorales, no se nos ve, no se existe políticamente, a nivel nacional. Simplemente nadie sabe que existes (los que viven a tu alrededor sí, pero es precisamente ese 0,4%, cuando la cosa va bien).

Si se participa, los activistas están expuestos a brutales duchas escocesas, entre la temperatura tórrida del compromiso y el agua fría de las urnas.

En resumen, salir de este marasmo requiere un pensamiento original, realista e imaginativo, plantado en el suelo. Un activismo al mismo tiempo intelectualmente «frío» y físicamente muy exigente.

Siempre recordando, lo uno por lo otro, que cuando «la clase» no expresa conflicto a un nivel relevante (las movilizaciones más fuertes actuales son por los despidos, no por mejores condiciones de trabajo o salarios …), también sufren sus «expresiones políticas» (partidos o movimientos).

Pero esta nunca fue una buena razón para no hacer nada …

Traducción de Enrique García

https://www.sinistrainrete.info/politica-italiana/16842-dante-barontini-…

profesor de Política Económica y Desarrollo Económico de la Universidad de Bolonia
es desde 2010 directora del diario italiano “il manifesto”, en el que lleva trabajando desde 1974, primero como crítica de televisión, experiencia recogida en su libro “Chi l´ha vista? Tutto il peggio della tv da Berlusconi a Prodi’ (o viceversa)”, Milán, Rizzoli, 2007).
Es editor de la revista electrónica comunista Contropiano.

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