Hacia delante y hacia atrás en la lucha LGTBI

Fuente: Umoya nº 96 – 3er trimestre 2019                                                       Rosa Martínez, Comité de Valladolid

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El continente africano sigue siendo actualmente una de las regiones del mundo más hostiles y peligrosas para las personas LGTBI. En más de treinta países las relaciones homosexuales están castigadas  con penas de cárcel y multas y en el caso de Mauritania, Sudán, Somalia o el norte de Nigeria pueden conllevar incluso la pena de muerte. La discriminación, las persecuciones, la violencia, las detenciones arbitrarias, los chantajes no son episodios excepcionales para gays, lesbianas y personas transgénero, que a menudo se ven obligadas a llevar una vida en la sombra, incluso ante su propia familia.

Sin embargo, en los últimos años, en algunos países se han dado algunos pasos legislativos o judiciales que alimentan la
esperanza de que los derechos de las personas LGTBI se vayan
abriendo camino en África. El más reciente se ha dado en Botswana, donde el pasado junio se despenalizaron las relaciones homosexuales. En concreto, la Corte Suprema declaró anticonstitucionales las secciones 164 y 167 del Código Penal que castigaban con hasta siete años de cárcel “los actos indecentes entre personas” y “el conocimiento carnal contra natura”. Sin embargo, el Gobierno del país africano ha anunciado a través del fiscal general que recurrirá la sentencia porque considera que los jueces se “equivocaron” en sus conclusiones. De salir adelante esta apelación volverían a criminalizarse las relaciones entre personas del mismo sexo.

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El proceso que ha llevado a esta reforma legislativa fue iniciado hace unos tres años por un joven estudiante, Letsweletse Motshidiemang, quien presentó la demanda alegando que la ley en vigor desde 1965  era discriminatoria contra las personas LGTB y que la sociedad había
evolucionado aceptando mayormente la homosexualidad.
También Angola aprobó a principios de 2019 un nuevo Código Penal, en el que no aparecen ya las condenas por homosexualidad que figuraban en el antiguo, en vigor desde la colonización portuguesa y que no había sido reformado desde entonces. Se prohíbe además
cualquier tipo de discriminación, estableciendo penas de cárcel para quien se niegue a dar trabajo a una persona por razones de orientación sexual. Angola sigue así los pasos de otras antiguas
colonias portuguesas, -Mozambique, Santo Tomé y Principe y Cabo Verde-, que ya habían derogado las leyes homofóbicas en los últimos años.
Pero, a la vez que se dan estos pasos, se producen graves retrocesos en otros países, como en Kenia, donde el Tribunal Supremo ha rechazado derogar los apartados de su código penal -también introducidos en la época de la colonización británica- que criminalizan la homosexualidad con penas de hasta 14 años.
Otro paso atrás se ha dado en Chad, donde la Asamblea Nacional aprobó en diciembre de 2016 una reforma del Código Penal que vuelve a convertir las relaciones entre personas del mismo sexo en un delito, eso sí, de menor entidad. Preguntado en una entrevista sobre el tema, el antiguo primer ministro del país, Delwa Kassiré Koumakoye, justificó la medida asegurando que “todas las religiones condenan la homosexualidad y no debemos aceptar algo que hasta Dios rechaza sólo porque Occidente nos haya dicho que lo hagamos”.
El ex ministro utilizaba así un argumento que a menudo ha sido esgrimido por el fundamentalismo religioso y que ayuda a explicar la extensión del sentimiento homofóbico en África. Líderes religiosos, tanto cristianos como musulmanes, han denunciado a menudo la
homosexualidad como un acto contra natura. En los últimos años, predicadores evangelistas, procedentes sobre todo de Estados Unidos y financiados por grupos cristianos conservadores, llenan sus sermones de soflamas homofóbicas para ganar adeptos.
Para entender el difícil y largo camino que aún queda por recorrer hay que tener en cuenta que una parte importante de la población africana rechaza la homosexualidad. Según un estudio de 2013 del centro de investigaciones sociológicas Pew Research Center, en algunos países, como Kenya, Uganda, Ghana, Senegal o Nigeria, más de un 90% de la población la considera inaceptable.
Este sentimiento homofóbico sigue siendo utilizado por algunos líderes africanos que, deseosos de perpetuarse en el poder, utilizan las condenas a la homosexualidad como una sencilla estrategia oportunista para desviar la atención de otros problemas mucho más
serios como la corrupción o su incapacidad para remediar la pobreza de la población. Otro argumento demagógicamente esgrimido por quienes no toleran comportamientos sexuales diferentes es que estos son en realidad una perversión introducida en África por los
imperialistas occidentales. Aunque la realidad es que lo que
introdujo en África el colonialismo fueron las leyes que los
criminalizan. En ese sentido hay varios estudios que evidencian
la aceptación de la homosexualidad y el travestismo por varias
sociedades africanas antes de la llegada de las potencias europeas.

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