El ejemplo bakongo: La figura de la maternidad

Fuente: Umoya num. 89 – 4ª trimestre 2018                                               Oliva Cachafeiro Bernal

Figura de maternidad bakongo-Yombe antigua PHEMBA | Etsy

Fig. de maternidad bakongo-Yombe antigua PHEMBA /Etsy

Resulta evidente que la figura de la maternidad es universal. La imagen  de una madre sosteniendo amorosamente un bebé entre sus brazos o amamantándolo transmite el estrecho vínculo que existe entre ambos y emociona a quienes la observan.

Por eso resulta aún más chocante la contemplación de las maternidades africanas en las que parece ocurrir todo lo contrario. En la mayoría de los casos no hay contacto visual entre ambos, la madre sostiene a su hijo y le da el pecho, pero mira al frente y parece mostrar frialdad y desapego hacia su vástago. De esta manera se anula cualquier relación psicológica entre ambos.
La razón es que estas esculturas no pretenden mostrar un retrato fiel de la relación madre-hijo sino que tienen sobre todo un valor simbólico, como la mayoría de las iconografías africanas. Al margen de las diferencias que se perciben en función de los gustos estéticos y las tradiciones de cada cultura, son representaciones del “concepto” de maternidad. Es un recordatorio del papel crucial de la mujer para dar vida y asegurar el crecimiento y la continuidad de la comunidad.

Es evidente pues que lo que predomina es la función icónica de las figuras. En algunas de las culturas africanas el simbolismo es aún más genérico. La maternidad es una representación de la diosa madre, la que nutre a los hombres con “la leche del conocimiento”, como es el caso de los Senufo (Costa de Marfil).
Entre los Bamana (Malí), se utilizan para asegurar las buenas cosechas y la prosperidad integrándose en los rituales de prosperidad. Se equipara así la fertilidad de la tierra con la fecundidad femenina. Puede ser igualmente una
representación idealizada del ancestro fundador de un linaje o divinidad. Y en algunas ocasiones, “en tanto que primera madre, es la fundadora de la matrilinealidad y la patrona de las mujeres”.
Una de las culturas en las que se puede observar esta peculiar concepción de la relación materno filial es la de los BaKongo, asentados fundamentalmente en la República Democrática del Congo. Son célebres por sus estelas funerarias n’tadi de piedra, que
representan a los hombres más poderosos y opulentos de la
comunidad y también a mujeres amamantando, algo que está
directamente vinculado con el carácter matrilineal de esta
sociedad. Las estelas se depositaban sobre las tumbas de reyes,
jefes locales y nobles, formando parte del mobiliario funerario
y de los rituales vinculados al enterramiento. En concreto, en el caso de estas maternidades, su destino eran las tumbas de la esposa, las hermanas o las sobrinas del jefe local, siendo su objetivo honrarlas una vez fallecidas.
Las figuras, son representaciones genéricas del ancestro femenino, reflejándose en ellas la falta de vínculo afectivo entre la madre y el hijo. Una de las iconografías más repetidas, y más clásicas, entre los
Kongo puede contemplarse en la ilustración adjunta. La estela
antropomorfa representa a la mujer amamantando a un niño, que sin embargo en un gesto que sí parece demostrar afecto, posa su mano derecha sobre la izquierda de su madre, quien permanece sentada con las piernas cruzadas.
Los elementos de carácter ornamental son los propios de una mujer de alto nivel social, pues se cubre con el tocado npu exclusivo de la nobleza. Además sobre los senos se observa el típico tatuaje en “V” que exhiben ciertas poblaciones de los Bwende, Yombe y Bembé.
Sobre la espalda se distingue claramente una especie de arnés fijado alrededor del cuello y del vientre.

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Entre los Bakongo se puede encontrar otra variante de la estela en piedra relacionada con la maternidad y el culto a la fertilidad.
Son representaciones, de nuevo idealizadas, de mujeres de clase alta como demuestran los collares, las pulseras y los tocados (tal es el caso del denominado phemba). Igual que las figuras anteriores se sienta con las piernas cruzadas pero, en este caso, sujeta al niño, con las dos manos, delante de su pecho Todas las mujeres lucen la correa
kitanda, que comprimía la parte superior de las mamas para facilitar
la lactancia.
Esta iconografía surge a partir del siglo XIX, cuando en la costa de África occidental se produjo un gran auge del comercio de marfil y de esclavos. A causa de ello la población se redujo bruscamente y para contrarrestar dicha circunstancia se tallaban estas esculturas,
bendecidas por los espíritus de los antepasados, con el fin de
conjurar y proteger frente a la perdida de habitantes. Las piezas
formaban parte del culto Lemba, originario de Loango, oficiado por una comadrona (hermana del rey).
Podrían citarse algunas variantes más. Pero en todo caso estas esculturas (generalmente de piedra), son ejemplo de cómo la “maternidad” en África tiene un fuerte poder icónico y, aparte de lo más evidente, se encuentra en la base de creencias y de rituales espirituales, sociales y/o políticos. No son por tanto representaciones tan estáticas como se puede pensar, sino que se llenan de significados que varían en función de las culturas, aunque todas tienen en común su vinculación con la idea del desarrollo humano y de la evolución social.

1. Herbert M. COLE, “La
complexité de la maternité en
Afrique”, Tribal Art, nº 84, été
2017, pág. 111.
2. Reynold C. KERR, Mother
Africa, New York: Kerr Museum
Productions, 2002, pág. 10.
3. Herbert M. COLE, op.cit,
pág. 116.
4. Raoul LEHUARD, Art
Bakongo: statuaire en pierre
sculptée, Arnouville: Arts
D’afrique Noire, 2006, pág.
1191.

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