Civiles del este de Ghouta (Siria9 hablan de su vida bajo el dominio de los terroristas.Tortura…

Fuente: El arrezafe/Eva Bartlett                                                                10/06/2018/12 junio, 2018                                                                        [traducción: arrezafe]

TORTURA, HAMBRE Y EJECUCIONES. CIVILES DEL ESTE DE GHOUTA (SIRIA) HABLAN DE SU VIDA BAJO EL DOMINIO DE LOS TERRORISTAS – Eva Bartlett

En Horjilleh, centro para desplazados, Sabah al Mushref nos habla de la crueldad de Jaysh al Islam.
Photo © Eva Bartlett

La semana pasada escribí sobre lo que los civiles de Ghouta me dijeron acerca de las afirmaciones, no verificadas, de que el ejército sirio los atacaba con productos químicos, pero también hablaron sobre crímenes cometidos por terroristas y el papel de los Cascos Blancos.

Aunque benévolamente apodados «rebeldes» por los medios corporativos, el grupo terrorista salafista Jaysh al-Islam no está luchando por la libertad o los derechos humanos en Siria, ni tampoco lo están los otros grupos terroristas que anteriormente gobernaban en el este de Ghouta.

Fue el Jaysh al-Islam el que encarceló a civiles sirios en jaulas, usándolos como escudos humanos contra posibles bombardeos, y Jaysh al-Islam estuvo entre los grupos terroristas que dispararon misiles y morteros contra civiles en Damasco, matando a más de 10.000.

Ellos, Faylaq al-Rahman, y las otras facciones terroristas que ocupaban la región reinaban mediante el terror, decapitando a hombres y mujeres y matando de hambre al pueblo.

Regla infernal de Jaysh al-Islam: hambre y ejecuciones por espada

Cuando visité el este de Ghouta y el centro Horjilleh para personas desplazadas justo al sur de Damasco -en su mayoría personas de Ghouta ahora-, les pregunté sobre sus vidas bajo el gobierno de Jaysh al-Islam y otros, incluso por qué habían estado muriendo de hambre en primer lugar. La respuesta fue, como yo y otros escuchamos en el este de AlepoMadaya yal-Waer, que los terroristas robaron la ayuda humanitaria y controlaron toda la comida, vendiéndola a precios de extorsión que la gente común no podía pagar.

Sabah al-Mushref habló de la insensibilidad de los terroristas en Hammouriyeh y Zamalka hacia los niños y cómo sus propios hijos solían hurgar en la basura de los líderes terroristas que tenían suficiente comida.

«Vivíamos en Zamalka, mis hijos estaban casi muertos de hambre, la piel de mi hija se había puesto amarilla, estaba desnutrida», me dijo Sabah.«La llevé al punto médico, dijeron que no había medicina. Le dije: ‘mi hija se está muriendo, ¿qué debo hacer?’. Me dijeron que el punto médico era solo para los ciudadanos de Douma. Fui con el representante de Zamalka, le rogué: ‘Por favor, dame cualquier cosa para mis hijos, están hambrientos, no han comido nada en dos días’. Él dijo: ‘Lo que está aquí es solo para los ciudadanos de Zamalka, tú eres de Marj al-Sultan, ve a tu representante. No hay ayuda para ti aquí'».

Cuando hablé con Sabah, ella estaba con otras tres personas de las áreas orientales de Ghouta. Sus testimonios brotaron, cada uno peor que al anterior, mientras hablaban en voz alta de los horrores que habían vivido.

En Horjilleh, Mahmoud Souliman Khaled habla de la prisión y la tortura.
Photo © Eva Bartlett

Mahmoud Souliman Khaled, 28, de Douma, me habló de su encarcelamiento y tortura por Jaysh al-Islam.

«Me detuvieron por la noche, estaba caminando para conseguir algo. Sospecharon que trabajaba para el régimen, ayudando al ejército. Me llevaron a la prisión de al-Taoubah, donde me torturaron. Me ataron a una silla y me golpearon las manos y la punta de los dedos de los pies. Me amarraron dos cables a los dedos de los pies y luego conectaron el otro extremo al inversor conmocionándome. Seguirían haciéndolo hasta que confesara algo. No confesé, porque no tenía nada que confesar. Me torturaron durante dos días. Lo que hicieron me provocó una miopía severa, parecía que la electricidad salía de mis ojos «.

Khaled habló de una ejecución que presenció en Douma. «Llegaron en un camión con una ametralladora de 23 mm (antiaérea) y le volaron la cabeza. Luego, acusaron al ejército sirio de matarlo «. Una foto en su teléfono móvil mostraba a un hombre decapitado sentado en una silla, sin restos de bombardeos.

Hombre ejecutado por Jaysh al-Islam utilizando un arma antiaérea, Douma.
Foto pixelada por su cruel contenido. © Eva Bartlett

«Jaysh al-Islam le voló la cabeza por vender comida a bajo precio, porque querían mantener los precios altos, para que, empobrecida, la gente tuviera que trabajar en la construcción de túneles o unirse a ellos en la lucha».

En Kafr Batna, el 2 de mayo de este año, las calles estaban ocupadas con normalidad y en proceso de limpieza, y los electricistas restaurando la electricidad a la ciudad. Fuera de una tienda que vende shawarma, Mou’taz Al-Aghdar nos habló de haber estado preso durante 15 días por el Jaysh al-Islam por vender arroz.

Moutaz Al Aghdar en Kafr Batna © Eva Bartlett

«Confiscaron nuestros bienes y nos encarcelaron. A nadie se le permitió trabajar a menos que estuviera bajo control «.

Habló de las ejecuciones a espada y de niños y adultos desaparecidos, algunos regresaron con órganos desaparecidos.

«Vivimos en un pueblo pequeño, la gente comenzó a hablar: un niño fue secuestrado aquí, otro allí … Algunas personas fueron secuestradas y sus órganos extirpados. Un niño fue enterrado y encontrado muerto en un establo, cubierto con paja, atado y cubierto con paja mientras todavía estaba vivo. No sabíamos quién lo hizo «. Otros civiles de Ghouta han hablado de robo de órganos.

Más adelante, me encontré con Mohammad Shakr, quien señaló la rotonda central y habló de las ejecuciones allí perpetradas por terroristas.

Mohammad Shakr en la plaza Kafr Batna, donde los terroristas ejecutaban civiles © Eva Bartlett


«Traían personas aquí y las ejecutaban, a veces con una espada y otras veces con arma de fuego. Era algo muy normal para ellos. Ahora, desde que el ejército sirio llegó aquí, la gente puede caminar y moverse libremente. Pero antes, no veías a nadie en el camino «.

En una tienda de helados, cerca de la plaza, Abdallah Darbou también dijo que había visto tales ejecuciones. También nos habló de protestas.

«Muchas veces sostuvimos protestas contra los terroristas, porque nos moríamos de hambre, nos estaban matando. A veces nos dispararon durante dichas protestas. Nos destruyeron, realmente nos destruyeron. El régimen sirio no nos hizo eso, cuando el ejército entró aquí nos distribuyeron pan, antes solo vimos pan en fotos».

Caminando por Douma, el 29 de abril, conocí a Yahya Mohammed Hamo, vendiendo naranjas en un carrito de compras. Cuando le pregunté cómo había sido la vida bajo Jaysh al-Islam, respondió: «Hambre, hambre y hambre. Si tienen una religión, maldita sea esa religión. La religión no los obliga a matarnos de hambre «.

Yahya Mohammed Hamo en Douma: «Los terroristas nos mataban de hambre» © Eva Bartlett

Hombres en un puesto de verduras y frutas, que habían respondido con un«no» rotundo cuando les pregunté sobre las acusaciones químicas, también hablaron de la ayuda que se envió a Douma. Un hombre mayor, exagerando al afirmar que había abundante comida en Douma, dijo que había suficiente para cinco años, pero que los terroristas los habían privado de ella.

Pregunté sobre los campos agrícolas que había visto al entrar en Douma. La respuesta fue que Jaysh al-Islam tenía el control sobre todo, la tierra fértil, el ganado. Un joven me dijo que antes de que los terroristas abandonaran Douma en los autobuses, disparaban a todos los animales.

Los hombres hablaron de ejecuciones, haciendo un gesto de degüello. Un joven relató otro asesinato, cuando el verdugo puso una pistola en la boca de alguien y apretó el gatillo.

«Terrorismo, ellos son el significado literal del terrorismo», dijo Toufik Zahra, el propietario del puesto.

Los Cascos Blancos no tan benévolos, ellos trabajan con los terroristas

A mi pregunta sobre si los Cascos Blancos estaban ayudando a la gente, Zahra respondió:

«La defensa civil era solo para los grupos terroristas, solo para ellos, para Jaysh al-Islam». Esto fue reiterado por Mahmoud Mahmoud al-Hammouri, que trabajaba en una tienda en la calle, y que dijo: «Los cascos blancos se llaman civil defensa. Supuestamente eran para los civiles, pero eran lo contrario, eran para Jaysh al-Islam «.

En Kafr Batna, el vendedor de Shawarma, Mou’taz Al-Aghdar, dijo: «El Jaysh Al-Islam solía atacarnos llevando el casco blanco un día y sin llevarlo puesto otro». El joven en la heladería, Abdallah , respondió que no sabía nada sobre los Cascos Blancos porque a él y a los civiles en general no se les permitió acercarse a ellos.

Eso es de por sí extraño, dado que supuestamente su misión era salvar a civiles, y dado que los Cascos Blancos tenían centros en Douma, Zamalka y Saqba. El centro de los Cascos Blancos en Saqba estaba a menos de 500 metros de Kafr Batna. Cabe destacar que también estaba a solo 200 metros por un carril de un edificio donde Faylaq al-Rahman fabricaba grandes cantidades de misiles y morteros.

Marwan Qreisheh, en centro de Horjilleh, tiene mucho que decir de los Cascos Blancos.
Marwan Qreisheh, de Kafr Batna. Foto: Abril 25, 2018, © Eva Bartlett


«Los primeros miembros de la defensa civil que llegaron a Ghouta hace tres o cuatro años vinieron de países extranjeros, no eran árabes, no hablaban árabe. Solían aterrorizar. Eran defensores de los terroristas. Tenían un montón de dinero y lo usaban para atraer y convencer a la gente para que se uniera a la defensa civil.

Cuando los Cascos Blancos querían ir a algún lado, los terroristas solían ir con ellos y abrirles paso en las carreteras. En el momento que llegaban a un lugar donde querían fingir un ataque, arrojaban 10 bombas de humo, causando tan enorme humareda que no se podía ver nada. Entonces disparaban a las personas y después, cuando el humo se disipaba, comenzaban a filmar. Era imposible decir ni una palabra porque te matarían, te vaciarían el arma inmediatamente.

Si alguien sufría heridas en un brazo, se amputaba inmediatamente y cosía la herida durante el rodaje. Si alguien tenía una pierna lesionada por una bala, un trozo de vidrio o algo así, su primer tratamiento era la amputación «.

Las afirmaciones de Qreisheh sobre la amputación fueron confirmadas por Hanadi Shakr, de Saqba, quien trabajó durante un año como enfermera hasta que su esposo, que se había unido al Jaysh al-Islam, la obligó a dejarlo.

Hanadi Shakr, mientras hablaba de su exmarido, que se alistó a Jaysh al-Islam, y que tiene a sus hijos. © Eva Bartlett


«Cada vez que había un caso un poco severo, decían que debías amputar a esa persona. Decían que faltan suministros médicos, por lo que la amputación es la mejor opción. No solían tratar a las personas. Incluso a las personas que tuvieron una cirugía menor, simplemente las amputaban «.

Los pretextos de la falta de suministros médicos resultaron ser falsos, como en el este de Alepo. En un solo hospital subterráneo de Saqba vi habitaciones repletas de medicinas y equipo médico robado. Los periodistas siriosdocumentaron almacenes como ese en otras partes del este de Ghouta.

Uno de los cuartos llenos de medicinas que vi en el sótano del Hospital en Saqba. © Eva Bartlett

Según Hanadi Shakr, «toda la ayuda médica y alimentaria que se trajo desaparecía, la venderían y se llevarían el dinero. Todo fue para los líderes de las facciones terroristas «.

Cuando el este de Ghouta fue liberado, los medios corporativos estaban ocupados produciendo informes falsos de masacres, tal como lo hicieron los medios corporativos cuando Alepo fue liberado. Ellos produjeron historiasemanadas de partidarios de facciones terroristas, culpando siempre al gobierno sirio del hambrey, sobre todo, blanqueando los crímenes y el terrorismo de los grupos extremistas que ocupan el este de Ghouta.

En realidad, los civiles de Ghouta tenían mucho que decir sobre los crímenes de sus captores, y también sobre su alivio al ser liberados por el ejército sirio, pero a los medios corporativos no les interesa, ya que no se ajusta a su narrativa de cambio de régimen.

Enlaces relacionados:

-Complejo de los Cascos Blancos en Saqba, Ghouta, camino hacia la factoría donde los terroristas  fabrican sus bombas. (VIDEO)

-Exuberante campo de Douma, aproximándome en un taxi alquilado. (VIDEO)

-La paz, el regreso de la vida a Douma en ausencia de los terroristas que la aterrorizaron, que robaron los alimentos y privaron a la población civil de los mismos. (VIDEO)

-Escenas callejeras de la vida en Douma. Abril 2018. (VIDEO)

-Más escenas callejeras de la vida en Douma. Abril 2018. (VIDEO)

Residentes de Douma tras ser entrevistados por mí el 29 de Abril de 2018.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *