

Hay veces, escasas, en las que en el estercolero mediático occidental aparece una flor. Y entonces sorprende tanto que hay quien, de ese estercolero mediático occidental, acude presto a olerla y se retira con rapidez: el olor es tan profundo, tan intenso, tan aromático que parece una gardenia, esa flor blanca que se considerara una de las más fragantes del mundo. Pero no, no es una gardenia. Es amarilla y se llama mimosa.
La mimosa era la flor nacional de la URSS y era la flor tradicional que se regalaba a las mujeres el 8 de marzo. La URSS fue el primer país que hizo festivo este día, allá por 1921, y fue la compañera de Lenin, Nadezhda Krúpskaia, quien sugirió a la mimosa como la flor a regalar porque era barata y estaba al alcance de cualquier trabajador. Así fue hasta que desapareció la URSS y desapareció el 8 de marzo como fiesta.
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