El Sudamericano Héctor Llaitul 19/06/26
En nuestro análisis, lo primero que podemos afirmar es que el gobierno chileno anterior, de corte «progresista», ha sido responsable de abrir las puertas a la ultraderecha. Este fenómeno ha sido una constante en distintos países donde se ha reinstalado el fascismo en el último tiempo y que contribuye a confundir a la gente. Los “pseudoprogres” se presentan fingiendo lo que no son, lo que acaba resultando engañoso. Desorientadas y embaucadas las personas terminan votando casi como castigo por una opción que a la larga los perjudica. La responsabilidad del vacío que utiliza el “progresismo” es la misma de la izquierda tradicional, que no solo ha sido derrotada, sino que se asume como tal, perdiendo líneas y principios.
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