A pesar de que podían demostrar el objeto de su viaje, de que no portaban armas ni explosivos, de que sus documentos estaban en regla, de que no pusieron resistencia a su detención y de que no intentaron escapar, fueron salvajemente torturados hasta la muerte.
Por Angelo Nero 15/05/26
Sucedió hace 45 años, el 10 de mayo de 1981, en esa modélica transición que pilotó Adolfo Suárez, hasta su dimisión como presidente del Gobierno, el 29 de enero de ese mismo año, siendo sucedido por Leopoldo Calvo-Sotelo, sobrino del fundador del Bloque Nacional en la Segunda República, José Calvo Sotelo. Al despertase España, seis años después de la muerte del Caudillo, constató que el franquismo seguía allí. Seguía en la jefatura del estado, en el consejo de ministros, en la judicatura, en los medios de comunicación y en los poderes económicos, y, muy especialmente, en el ejército y en los cuerpos de seguridad del estado. El 23 de febrero de 1981 se producía un oscuro golpe de estado, cuya dirección y objetivos todavía no se conoce al completo.
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