Trump vendió una de las aeronaves ejecutivas más rápidas del mundo a magnate republicano que donó casi 250 millones de dólares a la segunda campaña presidencial del empresario. Foto: New York Post.
Todo comenzó en junio de 1966 cuando un general que llegó a creerse un Dios pensó que a través del golpe de Estado podría perpetuarse en el poder por décadas. Juan Carlos Onganía había convertido la singular “proeza” de echar del gobierno al radical Arturo Illia y tener desde su primer día de reinado, la complicidad (cuando no) de un sector de la burocracia sindical, del nacionalismo católico ultramontano y un magro consenso clasemediero que se imaginaba que por fin se iba a restaurar “el orden” y se dejaría de lado a los “populismos”. El clima que se vivió en los días subsiguientes, después de la represión en las universidades (la famosa “noche de los bastones largos”), las detenciones y el exilio forzado de varios profesores y científicos, era depresivo. Hasta el propio Perón había lanzado desde su exilio en Madrid, la recordada frase: “Hay que desensillar hasta que aclare”. Todo parecía cerrar en la idea de que esos milicos que se autodenominaban “revolución argentina”, venían para quedarse un largo tiempo.
Netanyahu sería consciente de su precaria situación política y judicial, por lo que sirviéndose de la dictadura invisible del temor al Tercer Holocausto, aprovechó la cruenta ofensiva de Hamas para declarar el Estado de Guerra (defensa de la seguridad de Israel) y desencadenar una demoledora ofensiva en la Franja de Gaza que le permitiera aplazar el proceso judicial en el que está acusado de soborno, fraude y abuso de confianza, así como una posible condena por crímenes de lesa humanidad tras el genocidio de Gaza.
Como antes Beijing y Brasilia, Managua se opuso al intento de dividir al mundo en bloques políticos o económicos aislados, como desean EE.UU. y Occidente. | Foto: La Voz del Sandinismo
Managua respalda la propuesta de que las partes no propicien una escalada, eviten que se amplíe el escenario de batalla y los combates, y no caigan en provocaciones.
A tono con su política de promover la paz y la distensión, el Gobierno de Nicaragua respaldó este jueves la propuesta formulada por China y consensuada con Brasil para brindar una solución política al conflicto entre Rusia y Ucrania.
El genocidio que el sionismo lleva a cabo en Gaza continuará al menos hasta 2025, según declaró este miércoles el asesor de seguridad nacional israelí, Tzachi Hanegbi, a la radio pública Kan, afirmando: “tenemos otros siete meses de lucha para lograr lo que definimos como ‘la destrucción de las capacidades gubernamentales y militares de Hamás‘”.
El Ejército israelí penetró este martes con tanques en el último refugio de cientos de miles de palestinos ubicado en la rotonda de al Awda, en el centro de Rafah, según la información de testigos y periodistas locales en Gaza. El lugar asaltado alberga los principales bancos, empresas y tiendas de Gaza, así como sus instituciones gubernamentales.
En estos días, como nunca en los últimos tiempos me di el trabajo, penoso, a regañadientes de leer más allá de algunos párrafos de la llamada prensa nacional y que se han referido a lo que denominan el “conflicto” al interior de la Universidad de Chile entre estudiantes movilizados, en solidaridad con el pueblo de Palestina y la rectoría presidida por la Sra. Rosa Devés y al cual se habían sumado tanto la Facultad de Derecho en el bando oficialista y desde la otra trinchera la Facultad de Filosofía y Humanidades con una toma de posición digna y valiente en el campo de los estudiantes y sus demandas.
Referente de los derechos humanos.Tenía 94 años. Lo confirmó su familia en la tarde del jueves. La lloran generaciones de militantes de derechos humanos en Argentina. Nunca supo qué hizo la dictadura con su hijo Carlos Gustavo Cortiñas
Después de pasar varios días internada por una operación de urgencia, murió este juevesNora Cortiñas, referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Tenía 94 años y pasó más de la mitad de su vida buscando a su hijoGustavo, desaparecido durante la última dictadura, y luchando por los derechos de todas y todos, convirtiendose en una de las luchadoras sociales más importantes de América Latina.
Aunque muchos creen lo contrario, la verdad es que los franceses nunca fueron partidarios de la colonización. Pero un grupo de presión, que se autoproclamó “partido colonial”, ha logrado utilizar el ejército de Francia para tratar de conquistar nuevas posibilidades económicas. Resucitado por los presidentes Valery Giscard d’Estaing, Francois Hollande, Nicolas Sarkozy y Emmanuel Macron, ese grupo de presión ha causado la actual crisis en Mayotte y en Nueva Caledonia. Si París sigue adelante con la política que ese grupo impone, las poblaciones de esos territorios, deseosas de recuperar su dignidad, se verán obligadas a recurrir a la lucha armada, como sucedió en Indochina y en Argelia.
En su discurso de investidura como presidente de Francia, Francois Hollande tomó como personalidad de referencia a Jules Ferry (1832-1893), apologista del colonialismo francés. Como presidente, Francois Hollande designó jefe de su estado mayor particular al general Benoît Puga, quien, lejos de ser un militar corriente, era un soldado del colonialismo –participó en la aventura militar francesa de Kolwezi, supervisó la construcción del Muro de Separación en Palestina y, antes del mandato presidencial de Hollande, ya había sido jefe del estado mayor particular del presidente anterior, Nicolas Sarkozy.
La sublevación de los kanaks en Nueva Caledonia y la creciente inseguridad en Mayotte son expresiones de las dificultades que Francia encuentra en su antiguo imperio.