MPR21 Redacción 06/09/26

En febrero el Primer Ministro indio, Narendra Modi, visitó Israel. Fue el primero en dirigirse al Parlamento y recibió la Medalla del Presidente, un galardón inusitado para un dirigente extranjero. Las relaciones indo-israelíes se elevaron a la categoría de “asociación estratégica especial”, con 27 acuerdos bilaterales y un compromiso de coproducción de defensa.
India estuvo comprando petróleo ruso hasta que, a principios de año, Trump les castigó con unos aranceles del 50 por cien. Entonces empezaron a comprar el petróleo en los países del Golfo Pérsico.
Todo cambió dos días después de la marcha de Modi de Tel Aviv, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron su agresión contra Irán. La reacción de India fue de un silencio ensordecedor: no condenó los ataques ni ofreció condolencias tras el asesinato del máximo dirigente iraní. Bajo la presión estadounidense, Nueva Delhi eliminó la financiación para el puerto de Chabahar, permitió el colapso del comercio bilateral con Irán y ofreció una respuesta tímida cuando una fragata iraní, que regresaba de ejercicios conjuntos con India, fue hundida cerca de Sri Lanka.
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