Si lo sé no lo leo… Aquí recopilamos algunas informaciones que no aparecen en los medios de comunicación «oficiales» que esperamos te harán remover en el sillón.
La feria de videojuegos más grande del mundo, Gamescom, se celebra en agosto en Colonia y, durante los últimos 10 años, el ejército alemán, la Bundeswehr, siempre ha estado presente para atraer a filas a los aficionados a los videojuegos.
El año pasado, dos tercios de los visitantes no industriales eran hombres, con más del 40 por cien de ellos entre 16 y 25 años. Son precisamente los jóvenes que el Bundeswehr está tratando de reclutar.
En 2010 el diario británico The Guardian participó en una campaña de falsedades sobre la presa iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani que, supuestamente, iba a ser lapidada por adulterio. Lo cierto es que la condena de Ashtiani fue por ser cómplice del asesinato de su marido.
No fue ejecutada. Tras pasar nueve años en la cárcel, fue indultada y puesta en libertad en 2014.
Las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, desataron una fuerte campaña de intoxicación en los medios occidentales. The Guardian fue uno de los que más se empeñó en la denuncia, publicando una supuesta entrevista con la reclusa “a través de intermediarios”.
El supuesto inspirador de los ataques terroristas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, Jalid Sheij Mohamed, ya tiene fecha de juicio: será juzgado en Guantánamo en junio de 2028 por un tribunal militar porque la acusación es por “crímenes de guerra”.
Mohamed fue capturado en 2003 por la CIA en Pakistán y ha pasado 20 años detenido en el campo de concentración de Guantánamo, entre otros centros de torturas. El preso acordó admitir la culpabilidad a cambio de evitar la pena de muerte, pero el chanchullo fue eliminado el año pasado.
El fascista argentino Fernando Cerimedo ha sido detenido en Bolivia por organizar el asesinato de su pareja, Nadia Beller, con la ayuda de dos sicarios. La víctima reveló que está embarazada de cuatro semanas de Cerimedo y lo acusó de haber intentado ahorcarla en dos ocasiones desde que comenzaron su relación, a finales del año pasado.
Carl Schmitt, a quien Paolo Virno definía como «el Lenin de la burguesía», describe en un breve escrito el fundamento y el desarrollo de todo orden político, económico y social mediante tres verbos:tomar/dividir/producir. Su presupuesto es la apropiación violenta de recursos materiales y de seres humanos. El modelo es, sin duda, la acumulación originaria de Marx, ampliamente citada, que explica el origen «oculto» del capitalismo: depredación, rapiña, saqueo de tierras, de materias primas, de riquezas acumuladas por otras civilizaciones, apropiación de los cuerpos de campesinos y mujeres en Europa, y de los cuerpos «indígenas» en el resto del mundo.
El pasado 19 de agosto nos llegó a la redacción de la revista la invitación al pase especial de la película de la directora tunecina Erige Sehiri, Prometido el cielo, en el cine Renoir Floridablanca en Barcelona. Reconozco desde la vergüenza y la autocrítica que llevo mucho sin consumir historias negras en el cine. Mi alma sencillamente se cansó de presenciar historias de dolor, duelos y supervivencia, teniendo que revivir el malestar de ver a los nuestros siendo narrados desde una mirada que, aunque real, sigue perpetuando el discurso que oscila entre dos realidades diametralmente opuestas: la vulnerabilidad desgarradora y la superación heroica y caricaturesca. Pero en los personajes de la directora franco-tunecina encuentras un refugio casi arrullador de mujeres que no se victimizan. Como un soplo fresco, ellas no necesitan ser salvadas. Y solo te cuentan quiénes son a través de la placidez y lo bello de lo ordinario, y una fotografía digna de mención. El horror se camufla cotidiano, en diálogos agudos, miradas, gestos y una banda sonora inteligentemente escogida. Una obra inmensa donde las haya.
Mi artículo no irá sobre cuánta añoranza sentí al evocar la imagen de mis amigas negras de la juventud, ni en cómo, cuando salí del cine, llamé emocionada a mi abuela y le conté que Naney, una de las protagonistas, era idéntica a Caridad, una de nuestras primas de La Habana, y que verla en pantalla me había traído tantos recuerdos de la infancia. No. Mi artículo irá sobre algo en lo que me llevo percatando desde hace años. En muchos eventos, presentaciones de creadores y artistas negras/os y afrodescendientes, no estamos.
▲ La activista feminista fue recibida ayer con un ceremonial prehispánico en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento capitalino, donde se le reconoció como visitante distinguida por su trayectoria contra el racismo, el capitalismo, el colonialismo y el machismo. Foto Marco Peláez / Rocío González
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J. Gómez y Redacción
◀ Tras la aprehensión de Cerimedo en Bolivia por el intento de asesinato de su esposa, ésta destapó el negocio de bots del ultraderechista. Foto La Jornada