MPR21 Redacción 05/06/26

Las potencias europeas más influyentes, Alemania, Francia y Reino Unido, están tratando de reactivar nuevamente las negociaciones de paz en Ucrania, operando colectivamente con la marca E3.
El trío quiere implementar un nuevo marco destinado a involucrar a Putin en negociaciones directas para poner fin a la guerra. “Lentamente se está abriendo una ventana para el diálogo entre Rusia y Europa sobre Ucrania, aunque es probable que pasen meses antes de que puedan comenzar las conversaciones”, dijo un miembro del gobierno alemán.
Esta oportunidad se basa en la percepción de que el impulso de la guerra está cambiando a favor de Ucrania, dice la agencia Reuters, dada la creciente eficacia de los ataques con drones ucranianos en el interior de Rusia.
Los cabecillas europeos consideran que la actual correlación de fuerzas ha fortalecido la posición negociadora de Kiev, creando lo que creen que es el momento óptimo para presionar a Moscú para que se siente a negociar.
Tras la información, el propio Zelensky se suelta la lengua y dice que está preparado para negociar directamente con Putin.
El plan preliminar se preparó a finales del pasado mes de mayo, cuando Zelensky se entrevistó con Macron, Starmer y Merz. Los dirigentes europeos tratan de renovar toda la estrategia de negociación occidental al presentar un frente europeo unido, dejando al margen a Estados Unidos.
Si Estados Unidos tiene su patio trasero, Europa quiere el suyo. Bruselas ha constatado el fracaso de todas las iniciativas de Estados Unidos en las negociaciones con Rusia sobre Ucrania, sobre todo desde que la guerra contra Irán ha pasado al primer plano entre las preocupaciones de la Casa Blanca.
Los cabecillas europeos están desesperados por demostrar que todavía tienen alguna influencia para dictar los términos de la seguridad de su frontera oriental. Por supuesto, hay que ver lo que responde el Kremlin, que tiene motivos más que sobrados para perder el respeto al trío E3 y, por extensión, a los atolondrados burócratas de Bruselas.
Los recientes ataques aéreos indican que es probable que se necesiten meses, en lugar de semanas, para llegar a un punto en el que puedan comenzar las conversaciones, concluye Reuters.