Rusia pone a la venta su primera máquina para fabricar chips de uso militar

MPR21                                                                                                                            Redacción                                                                                                                          05/06/26

 

Rusia acaba de poner a la venta su primera máquina de fotolitografía de fabricación local, la Progress STP-350, por aproximadamente 400 millones de rublos.

La máquina fabrica chips de 350 nm: transistores más grandes y robustos, los mejores para aplicaciones militares. Son resistentes a la radiación, los pulsos electromagnéticos, las temperaturas extremas (altas y bajas), las vibraciones y los altos voltajes, a los que son vulnerables los chips ultrafinos modernos.

Son perfectos para circuitos militares de triple redundancia (tres copias del mismo chip funcionando conjuntamente) que nunca fallan, incluso si una de ellas es alcanzada por rayos cósmicos o pulsos electromagnéticos.

Soporta las condiciones extremas del campo de batalla: variaciones significativas de temperatura, vibraciones constantes y altos voltajes de hasta 100 voltios, algo imposible en otros tipos.

Utiliza un láser semiconductor moderno (365 nm) en lugar de las antiguas lámparas de mercurio. Puede procesar hasta 63 obleas de silicio por hora (de 150 a 200 mm de diámetro) y tiene una vida útil mucho mayor: hasta 10.000 horas.

Desarrollado desde 2021 con la ayuda de la empresa bielorrusa Planar, la máquina reduce el retraso tecnológico de Rusia de unos 40 ó 50 años, a unos 30 años.

Está diseñado para funcionar en sistemas críticos de guerra: unidades de control, motores y fuentes de alimentación para misiles, aeronaves y radares que priorizan la fiabilidad sobre la velocidad máxima.

Las versiones extranjeras cuestan entre dos y tres veces más.

Los chips modernos y ultracompactos son ideales para teléfonos, pero no aptos para aplicaciones militares. La tecnología de 350 nm, probada en combate, ofrece una fiabilidad superior, resistencia a la radiación, tolerancia a altos voltajes y gran durabilidad: justo lo que necesitan los equipos de guerra.