Murió Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo que convirtió dolor en lucha incansable por memoria y justicia

Murió Taty Almeida, la madre de Plaza de Mayo que convirtió el dolor en lucha incansable por memoria y justicia

Por Agencia LQS

La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora falleció a los 95 años. Buscó durante más de cinco décadas a su hijo Alejandro, desaparecido por la Triple A en 1975. Su legado de compromiso y amor militante queda como un emblema de la defensa de la democracia en Argentina.

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”

Lidia «Taty» Almeida, una de las voces más representativas en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, murió este pasado domingo a los 95 años. La histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadoraestaba internada en estado crítico en el Hospital Italiano de Buenos Aires desde hacía casi tres semanas. “Se fue dormidita”, contó su hija Fabiana Almeida al canal C5N,no sufrió el último momento, y estuvo de la mano de mi hermano y mía”.

 

Nacida como Lydia Estela Mercedes Miy Uranga en 1930, Taty convirtió el dolor por la desaparición de su hijo Alejandro Martín, secuestrado el 17 de junio de 1975 por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), en una lucha incansable por los derechos humanos. El joven, que entonces tenía 20 años, estudiaba medicina en la UBA, trabajaba en la agencia Télam y militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Desde aquel día, Taty nunca dejó de buscarlo.

«Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”

La ronda que no termina

Su búsqueda desesperada la llevó a golpear las puertas de militares de alta jerarquía, algunos incluso conocidos de su familia castrense. Con el tiempo, encontró en otras madres que atravesaban el mismo calvario una hermandad fundamental. En 1979 se unió a las rondas de la Plaza de Mayo desafiando a la dictadura, identificada con el pañuelo blanco que nunca abandonó.

“Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido”, confesó alguna vez Taty, que solía definirse como una “gorila depilada” antes del activismo. “Estoy muy orgullosa de que él haya sido quien me parió”. A lo largo de más de cuatro décadas, participó de marchas, actos, charlas y actividades para mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado, con una consigna que repetía como un mantra: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.

Taty Almeida, 2013

Reconocida y respetada por distintas generaciones, se transformó en un emblema de perseverancia. A pesar de moverse en silla de ruedas en sus últimos años, nunca dejó de reclamar. En la multitudinaria marcha del 24 de marzo pasado, al cumplirse 50 años del golpe, estuvo presente sobre el escenario. “Le demostramos a Milei y compañía que no van a poder borrar la memoria”, declaró entonces.

Un legado que honra la vida

En abril pasado, la Universidad de Buenos Aires la distinguió como doctora honoris causa. “Quedamos tres madres, nada más, y dos abuelas”, dijo aquel día ante un auditorio emocionado, antes de reivindicar el activismo político: “No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militar es tener compromiso, ese compromiso que los 30.000 desaparecidos asumieron”.

El comunicado de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora despidió a su presidenta con un mensaje desgarrador: “Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”. Las Abuelas de Plaza de Mayo, por su parte, expresaron: “Se ha ido una mujer formidable, irremplazable, una amiga, una hermana”.

La agrupación H.I.J.O.S. recordó: “Todavía falta saber qué hicieron y dónde está Alejandro. Su nombre en tu pañuelo, tu nombre en nuestra lucha. Lo seguiremos buscando”.

Taty será velada este lunes en la sede del Sindicato de las Telecomunicaciones (Foetra), en Buenos Aires, tal como fue su voluntad: en un espacio sindical y de lucha. Su hijo Alejandro, del que conservaba los poemas que escribió antes de ser secuestrado, sigue esperando. Pero su legado, como ella pedía, queda marcado en la historia argentina como uno de los faros más importantes de la defensa de los derechos humanos y la democracia.

PS: El poema que Alejandro Martín Almeida, hijo de Taty, le dedicó a ella antes de ser detenido-desaparecido el 17 de junio de 1975

“Si la muerte me sorprende/
lejos de tu vientre,
porque para vos los tres/
seguimos en él,
si me sorprende lejos de tus
caricias que tanto me hacen falta,
/si la muerte me abrazara fuerte
como recompensa
por haber querido la libertad,
y tus abrazos entonces solo/
envuelvan recuerdos,
llantos y consejos que no quise/
seguir,
quisiera decirte mamá que parte/
de lo que fui,
lo vas a encontrar en mis/
compañeros…”

Sin título, Alejandro dejó escrita allí una de sus últimas letras, del 13 de enero de 1975, cuando faltaban meses para su desaparición. A Taty aquello le pareció parte de una despedida. Una despedida que todavía continúa.

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