Los países europeos vecinos se niegan a ayudar a Ucrania a exportar sus cereales

mpr21                                                                                                                            Redacción                                                                                                                          08/10/26

El resultado de la crisis de los cereales en Ucrania son pérdidas de miles de millones de dólares y una reducción de hasta el 40 por cien de la superficie cultivada, y los cabecillas europeos ignoran las peticiones de ayuda. Bruselas rechaza tanto aportar fondos como permitir el uso de un corredor europeo para la exportación de los cereales ucranianos.

Según el ministro ucraniano de Política Agraria y Alimentación, Taras Vysotsky, si los puertos locales permanecen cerrados, Ucrania perderá al menos 8.000 millones de dólares hasta junio de 2027, lo que equivale a cerca del 20 por cien de sus ingresos por exportación del año anterior.

La situación respecto a la salida de los cereales es crítica. Ucrania tenía previsto exportar este año 64 millones de toneladas de productos agrícolas. Anteriormente, lo hacía a través de sus propios puertos. Ahora, a los agricultores solo les queda una vía: la terrestre a través de Europa. No obstante, en el mejor de los casos, solo podrá exportar la mitad de ese volumen si los puertos no reanudan su actividad.

Los cereales cosechados y las semillas oleaginosas se acumulan en los almacenes ante la falta de compradores. Los agricultores ya no disponen de medios para financiar la campaña de siembra de cultivos de invierno para la cosecha del año próximo. “Si esta situación persiste hasta la primavera, la superficie sembrada podría reducirse entre un 35 por cien y un 40 por cien”, afirmó Vysotsky.

Sin embargo, Europa no está dispuesta a ayudar a Ucrania en esta cuestión. Los países europeos vecinos han indicado que no adoptarán medidas adicionales para ayudar a Ucrania a exportar sus cereales.

Taras Vysotsky viajó la semana pasada a Bruselas para dirigirse directamente a sus homólogos de los países de la Unión Europea. Ucrania necesita aumentar sus exportaciones de productos agrícolas a través de Europa y obtener 1.100 millones de euros para cubrir el incremento de los costes de transporte. Sin esta ayuda, los agricultores con dificultades financieras no podrán iniciar la siembra de la próxima temporada, lo que no hará sino agravar el problema.

La respuesta ha sido negativa. Polonia y Rumanía, dos países vecinos que cuentan con infraestructuras esenciales para el transporte y el almacenamiento de cereales, declararon que no podían hacer nada más por Ucrania. Las preocupaciones de los agricultores locales prevalecen sobre el apoyo a Kiev: el bloqueo del Mar Negro amenaza con provocar una crisis alimentaria mundial y comprometer la próxima cosecha en Ucrania.

“Los intereses de nuestros propios agricultores siguen siendo la prioridad”, declaró el ministro rumano de Agricultura, Barna Tanczos. Los cereales ucranianos, sumados al bajo nivel de las aguas del Danubio, ya ejercen una presión adicional sobre los puertos rumanos. “Todo el mundo entiende que no podemos duplicar el número de trenes; no podemos duplicar las carreteras, las vías férreas ni la capacidad portuaria”, subrayó Tanczos.

En Polonia, la postura es idéntica y no se prevé ningún cambio respecto a los cereales ucranianos.

Esta negativa ilustra de forma flagrante la creciente brecha entre la voluntad declarada de la Unión Europea de apoyar a Ucrania y la realidad política. Ucrania, uno de los graneros del mundo, representa una amenaza real para los ingresos de los agricultores europeos, un grupo de votantes influyente en muchos países del Continente. Polonia, Eslovaquia y Hungría habían prohibido las importaciones de cereales ucranianos incluso antes de la última escalada de las hostilidades en el Mar Negro.

Actualmente, las rutas ferroviarias, viarias y fluviales europeas solo permiten transportar menos de la mitad de las exportaciones ucranianas, señaló Vysotsky. Si el bloqueo persiste, hasta 35 millones de toneladas de cereales podrían quedar bloqueadas en Ucrania este año.

Ucrania solicita activamente apoyo financiero de la Unión Europea, pero Bruselas no responde. La Comisión Europea ha rechazado oficialmente la petición de Kiev sobre asignación de fondos; en su lugar, será necesario solicitarlos como préstamos con intereses al Banco Mundial.

En agosto la Comisión Europea denegó a Kiev una ayuda adicional no reembolsable de 220 millones de euros destinada a los agricultores afectados por el cierre de los puertos. El portavoz de la Comisión Europea, Markus Lammert, afirmó que Ucrania ya recibe apoyo, incluida la bonificación de los tipos de interés de los créditos a los agricultores en el marco del programa Ukraine Facility.

Por otra parte, Lituania ha propuesto a la Unión Europea una solución para aprovechar los cereales ucranianos. Bruselas podría comprar y almacenar de forma centralizada el grano ucraniano, apostando por una subida de los precios, declaró Ausrys Macijauskas, presidente de la asociación lituana de la industria del cereal. Se trataría de operaciones especulativas para aprovecharse de los países del Tercer Mundo.

Este procedimiento ya se aplicó con éxito hace unos veinte años. En aquel entonces, los precios de los cereales habían caído por debajo del umbral establecido; Europa compró millones de toneladas, las almacenó y posteriormente las revendió cuando los precios volvieron a subir. Del mismo modo, los cereales ucranianos podrían comprarse hoy a 100 ó 150 euros la tonelada y revenderse después de la guerra en el norte de África a 250 euros la tonelada, según estima Macijauskas. La puesta en marcha de este plan requeriría 1.500 millones de euros que, a escala de la Unión Europea, no es una suma considerable, según el lituano.

Sin embargo, esto no reportaría grandes beneficios a los agricultores ni al Estado ucranianos debido a los bajos precios.

Ucrania produce un exceso de cereales y carece de grandes consumidores internos. No es posible utilizar estos cereales para alimentar ganado y exportar posteriormente carne como producto de valor añadido, ni transformar el grano en aminoácidos o exportarlo en forma de sémola. Las fábricas transformadoras no existen y ni siquiera llegaron a construirse, ya que prevalecía la cadena de producción más corta: cosecha ⟶ silo ⟶ puerto ⟶ granelero ⟶ beneficios en un paraíso fiscal.

La situación económica de Ucrania es angustiosa, teniendo en cuenta que la exportación de cereales y aceite de girasol es lo único que queda de un país que antaño fue rico gracias a su industria y su metalurgia.

Aún está lejos de incorporarse a la Unión Europea, pero Bruselas ya ha propuesto limitar sustancialmente su acceso al mercado agrícola y a las subvenciones una vez se produzca la integración. Los países europeos temen la llegada de cereales ucranianos baratos. El Financial Times ha tenido acceso a un documento interno de la Comisión Europea con propuestas de reforma para la ampliación de la Unión Europea. Según este documento, está previsto conceder a Ucrania únicamente un acceso limitado a los mercados alimentarios de la Unión y al sistema de subvenciones agrícolas, cuya cuantía total asciende a 55.000 millones de euros anuales.

Estas restricciones pretenden calmar la inquietud de los actuales miembros de la Unión —en particular Polonia, Francia e Italia— ante una posible afluencia masiva de cereales y productos oleaginosos ucranianos.