El Sudamericano Rote Armee Fraktion 20/08/26
*
–
El libro n.° 331 de nuestra Colección Socialismo y Libertad
*
La primacía de la política en la revolución socialista no puede ni debe significar que se hace una consideración aislada del aspecto político de la lucha de clases, abandonando otros aspectos fundamentales. Esto sería reflexionar solamente sobre una parte de la realidad social, falseando, por lo tanto, al todo social. Sigue siendo verdad, sin discusión, el primado de la política.
Lo cual, sin embargo, sólo puede significar que las formas militares de la lucha están subordinadas a las finalidades políticas de la revolución. Lenin ha desarrollado de manera justa toda una teoría militar sobre la insurrección armada en las condiciones de una guerra imperialista mundial. Y Marx y Engels habían sacado de las revoluciones surgidas de 1848 a 1850 y de la Comuna de París principios importantes para la fase militar de la lucha de clases, principios que tienen todavía hoy día su importancia.
En conjunto, se puede decir que los clásicos de la teoría revolucionaria no han desechado la eventualidad de una fase militar de la lucha, sino, al contrario, han considerado tal cosa como un estadio inevitable de la revolución que hay que elaborar teóricamente.
«El desarrollo revolucionario se abre camino suscitando una contrarrevolución unificada y poderosa, es decir, obligando al enemigo a servirse de medios de defensa cada vez más extremos, desarrollando así él mismo medios de ataque cada vez más potentes.» (K. Marx: Las luchas de clases en Francia, 1848-1850, en MEW, vol. VII, p. 11.)
¿Lo ves? Marx habla de atacar. El nos enseña que el progreso revolucionario produce de modo necesario una contrarrevolución. El que sólo piense en defender el miserable resto de aparentes libertades burguesas que nos quedan tendrá que temer como a la peste el desarrollo revolucionario, está claro; pues el progreso revolucionario conlleva la pérdida de las pequeñas concesiones hechas por el capital con la sola finalidad de impedir la revolución. La fuerza del movimiento obrero destierra al fascismo, la debilidad de las tendencias revolucionarias lo hace ya innecesario. Y anotad esto bien: «La incapacidad de emplear la violencia se transforma en impotencia frente al fascismo».
Movilizar a las masas en una acción de signo anticapitalista sin desarrollar simultáneamente las condiciones que hagan posible una resistencia militar victoriosa ante el fascismo, es como mandar a la guerra a los propios soldados sin fusil alguno. ¡Eso sí que es una aventura, un crimen imperdonable hacia la clase obrera! No sigáis hablando por más tiempo de cómo hay que impedir el fascismo; pues no hay manera de impedirlo, pero lo que sí se puede es vencerlo. Reflexionad sobre qué se puede hacer para echarlo abajo definitivamente, ¡y obrad en consecuencia!
La fase decisiva de «fascistización» en Europa tendrá lugar probablemente cuando el fascismo se convierta en USA en la tendencia política fundamental. La crisis económica y social, que ha puesto al fascismo en aquel país en el orden del día, es evidente. Por un lado, la economía de los Estados Unidos ha perdido su carácter de monopolio productivo en el mercado internacional y, con ello, se ha puesto en camino de disminuir y agotar su capacidad competitiva. Desde que los competidores europeos y japoneses han alcanzado en casi todos los campos el nivel tecnológico de USA, su capital a dejado de estar en condiciones de soportar salarios reales de tres a cinco veces más elevados que en otros sitios. Viéndose obligado a emprender un ataque en regla contra la propia clase trabajadora estadounidense.
Por otro lado, además de la siempre creciente «pobreza pública» una miseria crónica evidente se va apoderando de las grandes ciudades.
El aquelarre de la criminalidad en las calles de este desierto de rascacielos es el espectro con el que los fascistas reclutan su tropa, con un trasfondo social de descontento general dominante; así es cómo se forman grupos armados de autodefensa ciudadana, que tienen una función parecida a las Secciones de Asalto fascistas. Estos indicios se observan cotidianamente en USA, y muchos lo encuentran ya natural.
