MPR21 Redacción 06/06/26

En 2011 la ONU bendijo y justificó la agresión militar de la OTAN contra Libia inventando el estúpido principio de “Responsabilidad de Proteger”. Desde entonces, el país quedó destruido y en estado de guerra civil permanente.
Ahora llega la hora de lamentarse, llorar y expiar los pecados (los propios y los ajenos). La ONU ha reconocido oficialmente el vínculo entre el saqueo de arsenales libios en 2011 y la presencia de armas en manos de los grupos terroristas en el Sahel. Lo que no dice es que fue la OTAN quien abrió los arsenales libios para entregar las armas a los terroristas.
La declaración fue realizada el martes en la sede de la ONU en Nueva York por Izumi Nakamitsu, Subsecretaria General de Asuntos de Desarme, antes de que los delegados se reunieran para examinar el tráfico mundial de armas.
Nakamitsu citó a Libia como un ejemplo paradigmático de dispersión de armas tras una agresión millitar. Las armas procedentes del desmantelamiento del ejército de Gadafi transitaron por varios países de la región: Níger, Burkina Faso y Nigeria. Algunas fueron identificadas formalmente durante incautaciones a los grupos terroristas de esos países.
El fin de una guerra, dijo Nakamitsu, no significa el fin del tráfico internacional de armas; “Permanecen y siguen cobrándose víctimas”, declaró. A veces no es necersario que acabe la guerra, como demuestra el caso de Ucrania.
Ya en enero de 2012, el Consejo de Seguridad de la ONU, en un informe de evaluación sobre el impacto de la crisis libia en la región del Sahel, advirtió del riesgo de que las armas entregadas se dispersaran entre grupos como Boko Haram.
Investigaciones realizadas entre 2017 y 2018 por la organización Conflict Armament Research localizaron posteriormente armas en Nigeria cuyo origen se remontaba a los arsenales militares libios.
La declaración de Nakamitsu se produce durante los debates de la ONU sobre un instrumento internacional para la trazabilidad de las armas pequeñas. El Tratado sobre el Comercio de Armas, en vigor desde 2014 y ratificado por más de 110 Estados, exige a los signatarios que evalúen el riesgo de desvío antes de exportar las armas.
Es el típico Tratado internacional que no sirve para nada. La Conferencia de los Estados Partes del Tratado sobre el Comercio de Armas celebrará su próxima sesión en agosto. En 2026, en Ginebra, se abordará, entre otros temas, un asunto muy bien conocido: el control del tráfico de armas en la región del Sahel.