MPR21 Redacción 08/06/26

Charles Maher es un antiguo comandante de submarinos estadounidense que luego siguió un recorrido típico: fundó la empresa de inteligencia y seguridad marítima BlueShadow. Como otras empresas militares, BlueShadow ha encontrado su paraíso en Ucrania o, como lo llaman los economistas posmodernos, un “nicho de negocio”. Ha acabado siendo una parte del ejército de Kiev que obtiene beneficios con un sistema capaz de contrarrestar los enjambres de drones navales. Su objetivo es formar una barrera protectora frente a la costa ucraniana.
Una vez completado el despliegue, habrá cuatro escuadrones de 12 drones que operarán a una distancia de entre 10 y 12 kilómetros de la costa. El primer escuadrón, armado con misiles y drones interceptores, podría estar operativo a principios del año que viene.
BlueShadow es una de las ocho empresas emergentes que han presentado nuevos artilugios de guerra a Ucrania en los últimos días, sumándose a otras que van de la mano de fondos buitre, siempre en busca de chollos, gangas y oprtunidades como si se tratara de la temporada de rebajas.
Las ocho empresas emergentes están impulsadas por Defence Builder, que proporciona financiación privada a las nuevas tecnologías militares para que engorden. Para ello es imprescindible que la guerra no acabe nunca porque en Ucrania el mercado lo crean los disparos, los bombardeos y las batallas.
Los nuevos ‘señores de la guerra’ ni son soldados ni son ucranianos
Ucrania tiene sus propios “señores de la guerra”, que no son ucranianos precisamente. Por ejemplo, la directora de Defence Builder es la danesa Line Rindvig, que en 2022 pasó de promotora de la música a promotora de la guerra (*). Defense Builder la fundaron un año después del inicio de la guerra Sigma Software Labs, la Escuela de Economía de Kiev y Buntar Aerospace.
La promotora aporta a las nuevas empresas 10.000 dólares de financiación inicial y un programa de apoyo de cuatro meses para construir una buena infraestrura bélica que atraiga a los especuladores.
A cambio, Defence Builder adquiere una pequeña parte de las acciones en las empresas emergentes, mientras que el ejército ucraniano obtiene armamento a precios reducidos.
“Los negocios son los negocios, pero todos servimos a un propósito mayor”, dice Rindvig. “El propósito es asegurar que las soluciones necesarias para ganar esta guerra reciban el apoyo financiero que requieren”.
A su vez, Defence Builder forma parte del Club de Inversores del Consejo de Industrias de Defensa de Ucrania, un conglomerado de 25 instituciones que trabajan para impulsar la inversión en la industria de guerra. El mercado no deja de crecer. La inversión ha aumentado de tan solo 1,1 millones de dólares en 2023 a 105 millones de dólares el año pasado.
Para agilizar la adquisición de material, pueden solicitar productos directamente a los fabricantes a través del mercado en línea Brave1 Market y DOT-Chain, una especie de Amazon del armamento que ofrece 800 artilugios de 200 fabricantes distintos.
Una de las prioridades de Defence Builder son los drones que operan cerca del frente, donde miles de enjambres impiden cualquier movimiento de las tropas y los blindados.
Una empresa emergente estonia, Telearmy, instala sistemas de control remoto en blindados desplegados en el frente desde 2023, lo que les permite ser conducidos de manera remota, a cientos de kilómetros de distancia. La empresa busca financiación para expandirse.
Ante la escasez de drones, otra empresa emergente, Wingtech, ha desarrollado el bombardero reutilizable de ala fija Haba, que tiene un alcance de hasta 300 kilómetros y es resistente a las interferencias. Defence Builder ayudó a Wingtech a obtener la financiación necesaria para su desarrollo, lo que hace un año permitió al ejército ucraniano desplegar los primeros Haba en el campo de batalla.
(*) https://thedefender.media/en/2025/09/defence-builder-new-ceo/