La campaña de intoxicación en torno al atentado contra la base aérea de Fairford

mpr21                                                                                                                              Redacción                                                                                                                         03/10/26

Como ya informamos, el pasado fin de semana una agricultora local vio tres furgonetas blancas junto a la base aérea de Fairford, en Reino Unido. Lucían el logotipo de una empresa real de transporte de combustible, en la carretera frente a su propiedad mientras regresaba de una fiesta.

La policía llegó rápidamente y detuvo a los hombres, todos de nacionalidad británica y de unos veinte años de edad.

El martes se supo que uno de los detenidos había llamado a la policía poco antes, lo que explica por qué la policía acudió al lugar con tanta rapidez.

Aunque inicialmente fueron detenidos por explosivos, no se halló ningún explosivo. En Reino Unido una detención por terrorismo permite mantener a la víctima 14 días encerrado. Sin embargo, a los de Fairford no les aplicaron la ley antiterrorista y fueron puestos en libertad bajo fianza en menos de dos días.

Los hombres llevaban varios bidones vacíos en sus furgonetas, así como otro que contenía lo que la policía describió de forma inquietante como un “acelerante”. En realidad, se trataba simplemente de gasolina… de esa que se echa a los vehículos para que arranquen cuando se quedan sin ella.

El primer ministro británico, Andy Burnham, convocó una reunión de emergencia “Cobra” por el incidente.

Paralelamente, la administración Trump intervino, dado que la base es estadounidense. Desde ella los aviones de Estados Unidos llevan a cabo la guerra de agresión contra Irán, con las bendiciones de Reino Unido.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que el incidente “implica claramente la intervención de un actor extranjero”. Cuando le preguntaron si Irán era dicho actor, Trump respondió: “Podría ser”. Añadió: “Conozco la respuesta… Podría ser muy preciso, pero prefiero no decirlo”.

Según el New York Times, “los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos colaboraron con Israel y países occidentales para descubrir las amenazas que se ciernen sobre las bases de Estados Unidos, incluidas las situadas en Alemania”.

Los medios británicos se apresuraron unánimemente a sacar una única conclusión: casi con toda seguridad se trataba de un complot terrorista iraní dirigido contra la base aérea estadounidense y sus aviones. El único margen de debate permitido gira en torno a si los cinco hombres eran participantes conscientes o inconscientes de dicho complot.

En su edición del miércoles, el Guardian advirtió que la investigación sería compleja, pero adelantó las conclusiones: “Parece cada vez más probable que exista un vínculo iraní con los extraños sucesos ocurridos en la zona rural de Gloucestershire [Fairford] este fin de semana”.

Blanco y en botella: Estados Unidos libra una guerra contra Irán, Reino Unido permite que lo haga desde suelo británico y en consecuencia, según las leyes de la guerra, Irán tiene pleno derecho a atacar la base de Fairford. Cualquier ataque iraní no constituiría un acto de terrorismo.

¿Ladrones de gasolina?

Como buenos lacayos, los medios de intoxicación asumieron fielmente la versión de los servicios de seguridad sobre un “complot terrorista” en el que Reino Unido y Estados Unidos eran las víctimas.

A diferencia de los medios británicos, el artículo del New York Times deja entrever otra posibilidad: los detenidos era ladrones de gasolina comunes y corrientes. Sin embargo, la descarta de inmediato para sumarse a la campaña de intoxicación.

La hipótesis del robo de gasolina circula ampliamente por las redes sociales desde que saltaron las primeras informaciones sobre la detención. Pero la prensa “seria y rigurosa” sigue a los suyo. Un atentado terrorista iraní es mucho más morboso y se presta a grandes reportajes sensacionalistas.

Un ataque contra una base aérea es un pretexto magnífico para justificar una nueva agresión contra Irán, aunque Irán no tenga nada que ver. Con unos medios tan domesticados, el pretexto funcionaria igual aunque el ataque fuera de falsa bandera y lo llevara a cabo cualquiera, como Israel por poner un ejemplo.