El Sudamericano 27/07/26
El Blog de Andrés Piqueras
*
Estados Unidos y el Poder Sionista Mundial, con sus subordinados de la OTAN y otras formaciones sociales vasallas, están acelerando y acentuando la Guerra Total de largo plazo o Guerra Sistémica Permanente.
El nuevo ataque del eje USA-sionista a Irán busca deshacer el nudo centroasiático de la tríada chino-iraní-rusa. Con ese objetivo, Estados Unidos ha afectado el corredor de transporte que conecta a Irán con las otras dos potencias. El ataque se llevó a cabo con misiles de crucero contra un puente ferroviario que forma parte del estratégico corredor ferroviario China-Turkmenistán-Irán. Más estratégico aún tras el bloqueo marítimo a los puertos iraníes (el volumen de trenes chinos que transitaban por él se triplicó, por ejemplo).
Es decir, se trata de un ataque deliberado contra la arteria industrial de Irán. Actualmente, la rama oriental del corredor «Norte-Sur» es el principal canal para piezas industriales, equipos, generadores y componentes de automóviles provenientes de China. Esto es, todo lo que necesita la industria energética y las fábricas. Ester ataque es la continuación de la táctica probada durante la guerra de 38 días, que comenzó el 28 de febrero. En ese momento, Estados Unidos y el ente sionista atacaron especialmente la logística de alimentos. Ahora se va viendo cada vez más claramente que se quiere destruir la conexión chino-rusa a través de Irán, aislando de paso, cada vez más, a este último país, en los aspectos energético, económico-industrial, comercial y de suministros de alimentación. Y es que, como venimos diciendo, el Imperio no dejará de roer el hueso iraní, por duro que sea, dado que su aniquilación o sumisión es objetivo básico para su guerra final contra China.
Por su parte, el ente sionista ocupante de Palestina sigue su lento y sordo (ahora no televisado) pero constante exterminio del pueblo palestino, al tiempo que prosigue y proseguirá con su invasión de Líbano.
El régimen feudal pro-sionista saudí, vasallo de Estados Unidos, ha vuelto a atacar Yemen, afectando sobre todo los servicios básicos elementales de seguridad de la población, como son sus centros de salud, además de infraestructura de transporte.
Paramilitares, mercenarios y yihadistas de Asia occidental (ahora asentados en el gobierno de Siria) se preparan para desestabilizar aún más Iraq y privar a Irán de cualquier apoyo por su flanco occidental.
Pueblos sufrientes utilizados por el Imperio, como el kurdo, están listos para intentar montar una nueva insurgencia, esta vez en Irán. Una vez domesticado el PKK por Turquía, las facciones armadas kurdas ya sólo atacan a los enemigos del Imperio y del Poder Sionista Mundial (PSM), haciéndose cómplices suyos (eso sí, con una retórica libertadora que sigue vendiendo bien entre el progresismo mundial).
Con ello, lo que queda del Eje de la Resistencia Antiimperialista en Asia permanece sujeto a una muy peligrosa escalada de asedio, en pro de su aniquilación definitiva. Cosa que no será fácil, pero USA-PSM han mostrado una concienzuda estrategia histórica que les viene dando sus evidentes frutos al respecto en la región (si no, que se lo digan a Siria y hasta cierto punto a Iraq, sin ir más lejos).
El PSM y EE.UU. se tienen y mantienen mutuamente, son un mismo ente de enorme poder. El mismo que, con sus subordinados y bien mandados miembros de la OTAN (Imperio Occidental en su conjunto), intensifican su estrategia de acoso económico-militar a Rusia, con golpes cada vez más contundentes a su economía petrolera y con armas que llegan cada vez más al interior del territorio ruso causando estragos, sin que Rusia conteste contragolpeando en territorio OTAN. Una formación social, la rusa, que sigue, pues, encogiéndose en la arena bélica, como si no se diera cuenta o quisiera disimular que esto es una Guerra Total de escala y dimensión crecientes contra todo el Imperio Occidental y no “una operación especial”. Este “juego” puede resultar a no tardar muy peligroso para ella (¿de cara a padecer un proceso de venezuelización?) y también para su aliada, Bielorrusia (como constante objetivo militar a golpear).
En la Declaración Final de Ankara los 32 estados miembros de la OTAN reiteraron su compromiso con la dictadura de corte nazi ucraniana y sus esfuerzos bélicos (en realidad colectivos) contra Rusia. El acuerdo implica movilizar unos 80.000 millones de dólares a través de dos mecanismos. En primer lugar, 32.000 millones procederían del préstamo que la Unión Europea ha concedido a dictadura ucraniana; mientras que los 48.000 restantes serían aportados por los diferentes Estados aliados mediante contribuciones bilaterales (esos mismos Estados que nutren nazis -con sus respectivas izquierdas parlamentarias aplaudiéndolos- son los que luego aseguran que no tienen presupuestos para mejorar la sanidad y la educación, solventar el problema de la vivienda, el transporte o, en general, la carestía de la vida que empobrece más y más a una mayor parte de la clase trabajadora). Por si fuera poco, se ha establecido que para 2027 el nivel de apoyo económico será similar. Hoy, 14 de julio, la OTAN se pasea chulesca (demencialmente chulesca, por los Campos Elíseos de París; desafiando con exhibición militar -quizás con cierto impulso suicida, «suicidio» para los jóvenes europeos, claro- a los países que ha elegido como enemigos).
Pero ahora han inventado algo nuevo, se trata del Banco para la Defensa, la Seguridad y la Resiliencia (¡qué bonito!, ahora la “resiliencia”, que debe aparecer obligatoriamente en cualquier título o encabezado, como antes el “desarrollo” o la “sostenibilidad”, se financiariza también). Se trata, pues, de tener una fuente permanente de suministro de recursos monetarios (en realidad casi todos ficticios) para la Guerra. Alimentar la Guerra Total a toda costa: esa es la propuesta que nos hacen nuestros patéticos pseudo-“líderes” europeos. Todo ello mientras redoblan la vigilancia, control y represión de sus propias poblaciones (la Ley de Servicios Digitales, recién sacada del horno, permitirá el control sobre todo lo que se escribe y dice en las redes y aparatos de comunicación que las sustentan, por ejemplo, con la excusa de “proteger a los menores” -a los que se les da mil maneras de buscar y hacer lo que quieren-. Una vuelta de tuerca más al control social).
Mas sigamos, vamos ahora a África.
Francia, con Estados Unidos, el ente sionista ocupante de Palestina y los ucro-nazis, acentúan también su agresión a la Alianza de Estados de Sahel, mediante (de nuevo) todo tipo de terroristas-yihadistas-paramilitares-mercenarios. Los ucro-nazis aportan sobre todo su destreza en drones y explosivos (para los que les entrenó la OTAN -con el gran orgullo de hacerlo por parte del servil Reino de España-), que causan grandes daños a la población civil (como en el Donbás y resto de territorio ruso). En estos momentos el conjunto de esas fuerzas se centra sobre todo en Mali, donde están redoblando sus esfuerzos de eliminación del gobierno y destrucción del país.
La desestabilización del Sahel, así como de buena parte de África, entra dentro de los objetivos del Imperio Occidental ante el avance de China (y en menor medida, de Rusia) en el continente. Eso incluye la permanente infiltración de cuerpos paramilitares y mercenarios también en la República Democrática del Congo, por ejemplo.
Tampoco nos olvidamos del continente americano.
En América, EE.UU. cierra con contundencia el espacio a cualquier progresismo, adulterando, manipulando o ejerciendo injerencia en los procesos electorales, sin ningún disimulo, abiertamente, dejando claro que la vía electoral está cerrada para cualquier veleidad de mínima transformación en el continente. La injerencia directa del Imperio pasa por la amenaza de que si no se vota a “su” candidato no habrá apoyo económico, aumentará los aranceles a las mercancías del país y no habrá más préstamos del FMI o el BM, por ejemplo. Hay una amenaza más sutil que es la de terminar de desestabilizar los países con bandas (paramilitares) delincuenciales. Así ha perpetrado USA todo ello especialmente en Argentina, Chile, Paraguay, Honduras, Ecuador, Colombia, Bolivia (aquí con la inestimable ayuda de los cabecillas de “izquierdas”), pero también en Panamá, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana… Cuando eso no es suficiente, USA recurre al golpe de Estado judicial, como hizo en Brasil y ha repetido en Perú, o sin más, truca el conteo electoral (los casos de Honduras -donde ni siquiera se presentan actas-, Colombia, Ecuador o Perú, son de nuevo de manual).
Una vez subordinada (sin combatir) Venezuela (cada vez más infiltrada de cuerpos de ejército e inteligencia gringo-sionistas), y casi estrangulada Cuba (-una Cuba ya de por sí en deriva neoliberal-, abandonada por todos los Estados a su suerte -por todos los que la podían aportar petróleo en estos momentos trágicos-, no así por la solidaridad internacional, que desgraciadamente no puede darle petróleo) a USA-PSM les queda tan sólo quitarse de en medio el “progresismo” de Brasil y México, además del incordio de Nicaragua.
Que no les quepa duda a los dos primeros de que las elecciones no serán ni “libres”, ni “democráticas” ni “transparentes”. Y lo de las bandas delincuenciales que mencionamos antes, funge especialmente para el caso mexicano. Lo que USA tiene diseñado para “su” continente son exclusivamente gobiernos de ultraderecha, encabezados por presidentes réplicas de Trump, cual esporas suyas. Lógicamente, si USA ha de entrar en una nueva fase de la Guerra Total, en Europa, Asia y África, tiene que “resguardar” el continente americano de “peligros” progresistas que puedan estorbar que el Imperio utilice al continente entero como fortaleza y a la vez como pozo de recursos o “naturaleza barata” (tan barata que se lleva sus riquezas gratis).
De todas formas, por algunas razones parecidas -sobre todo para ultimar la agresión a Rusia-, el tándem USA-PSM prepara para Europa recetas del mismo tipo, con procesos galopantes de ultraderechización (¿previos a la renazificación definitiva del pseudo-continente?), como desmenuzaremos en una próxima entrega.
Así las cosas, a las partes combativas y más conscientes de las sociedades, a las que todavía piensan que la humanidad es algo más que carne de capital, les queda darse cuenta de una vez de que ya estamos en otra etapa del capitalismo, una en la que el Sistema se va a ir desembarazando más y más de su pacata “democracia” y en la que la represión de lo social y el despojo o bien la dilución de los medios de vida y de las claves que permiten la sociedad, no harán sino intensificarse.
Prepararse para ello, despojarnos de criterios y accionares propios de otras fases del capitalismo, concebir nuevas tácticas y estrategias de lucha adaptadas a esta nueva etapa, organizarse lo más masivamente posible, son las únicas respuestas sensatas que podemos dar a lo que se nos viene encima (así se hace ya en bastantes partes de América, África y Asia, lo que quiere decir que una cosa son los planes del Imperio y otra las luchas que pueda vencer para ello).
La Guerra Total de largo plazo ya es de por sí aterradoramente mortífera, y puede explotar en cualquier momento con toda su fuerza -dado el continuo acoso que se ejerce sobre una potencia nuclear de primer orden- en el conjunto de Europa, pero no olvidemos nunca que tiene una dimensión social que puede ser aún más brutal.
Percatarse de que pueblos enteros ya están luchando contra la Barbarie generalizada, forma parte también de nuestra inteligencia política y de cómo priorizamos nuestras claves de solidaridad internacionalista, para fortalecernos mutuamente en esta “hora de los hornos”.
Combatir así, junt@s, la Guerra, los presupuestos militares y el Caos bárbaro de “Occidente”, es condición sine qua non.
En cuanto a las potencias que se defienden del militarismo bélico del Imperio Occidental, no les va quedando otra que cambiar el chip y dejar de retroceder, lo cual nos pondrá en serio peligro a todo el mundo (hasta ahora Rusia -segunda o primera potencia nuclear mundial, no lo olvidemos- está tratando con guante de seda a la OTAN).
En esta nueva etapa del capital, la lucha por la PAZ antiimperialista y la recanalización de los gastos militares (gastos de muerte) hacia los servicios y fuentes del bien común que permite la existencia de la sociedad, es ya nuestro único salvoconducto de vida.