
29/06/26
La declaración de Daniela

Nosotras, como izquierdistas radicales o militantes, sin duda hemos cometido muchos errores, pero desde luego no el de restarle importancia a la miseria de nuestro tiempo.
Por supuesto, me gustaría participar en un debate —y preferiblemente en conversaciones— sobre esta etapa de resistencia. Burkhard Garweg tenía toda la razón cuando escribió eso al final de su carta a Caroline Braunmühl.
Un debate con quienes formaron parte de esta historia de la resistencia en algún momento, y con todos aquellos que quieran aprender de las experiencias adquiridas para el futuro de la resistencia.
No creo que la sala del tribunal sea el lugar adecuado para un debate en profundidad sobre este tema.
Esto dificulta cualquier conversación desde el principio. Las visitas de antiguos prisioneros de la RAF y del Movimiento 2 de Junio fueron rechazadas con las justificaciones más absurdas. Además, cada frase pronunciada durante estas visitas se graba por motivos de seguridad del Estado, incluso antes de que yo haya tenido la oportunidad de intercambiar una sola palabra con las visitantes.
La BAW confisca todas y cada una de mis declaraciones, incluso las más generales, sobre la historia de la resistencia como «prueba» de mi participación en la RAF, y a su vez interpreta estas declaraciones como prueba de mi participación en las acciones que me atribuyen.
Considero que esto, así como el creciente número de citaciones que se utilizan para acosar a compañeros de los años setenta y ochenta, representa una amenaza no sólo para mí. Por supuesto, los grupos armados de izquierda de aquella época no operaban aislados. Al igual que yo, influyeron en muchos compañeros que desarrollaban sus propias prácticas de resistencia, cuestionando su apoyo político y/o práctico, su solidaridad y las críticas. Pero ahora, 40 o 50 años después, imponer fuertes multas y amenazar con la detención forzosa a quienes se nieguen a informar a la Oficina Federal de Policía Criminal y a la Fiscalía Federal sobre sus vidas y a delatar a otras personas que luego serán citadas, y hacer caso omiso de la salud de los compañeros en estas citaciones, demuestra la intención de castigar a las compañeras hoy, como medida disuasoria, lo que representa de la historia de la resistencia.
A principios de la década de 1990, concretamente el 10 de abril de 1992, la RAF declaró que cesaría los atentados mortales contra representantes del Estado y del sector económico con el fin de permitir el necesario proceso de diálogo, y que pondría fin a la escalada de violencia por su parte…/…