Diez activistas humanitarias, camino de un mes de secuestro en Bengasi

Diez activistas humanitarias, camino de un mes de secuestro en Bengasi

 

Imagen de NODAL.am

Por Iñaki Alrui*

La detención arbitraria de la comitiva terrestre del Convoy Global Sumud, que trataba de llevar ayuda a Gaza, ha entrado en su cuarta semana. Familiares y organismos internacionales denuncian aislamiento y falta de cargos formales

El cercano 24 de junio se cumplirá un mes desde que diez integrantes del convoy humanitario terrestre Global Sumud fueron secuestrados por fuerzas afines al mariscal Jalifa Haftar en un puesto de control cercano a Sirte, en el este de Libia. El tiempo pasa y las compañeras no vuelven. No han cometido ningún delito, simplemente pretendían a atravesar Libia con ayuda humanitaria para Gaza. ¡La solidaridad no es delito!

Las diez activistas, procedentes de ocho países diferentes, permanecen en un centro de detención de Bengasi sin acusaciones formales por escrito y en un «limbo legal» que genera más preguntas que respuestas.

El secuestro de una misión humanitaria

La Global Maghreb Sumud Land Convoy, una misión civil que partió de Mauritania el 25 de abril con más de 200 participantes de 20 países, tenía como objetivo romper el bloqueo a Gaza y entregar ayuda humanitaria, como misión terrestre de la Global Sumud Flotilla. La caravana, que transportaba ambulancias y suministros, quedó bloqueada en las inmediaciones de Sirte.

El recorrido previsto comenzaba en Mauritania y atravesaba Argelia, Túnez, Libia y Egipto, con destino final en el paso fronterizo de Rafah.

El 24 de mayo, una delegación de diez negociadores se adelantó, por segunda vez, para gestionar el paso seguro hacia la frontera egipcia. Tras llegar al Puesto de Control Militar 5+5, a las 15:22 horas se perdió todo contacto con el grupo. Testigos relataron que fueron introducidos en furgonetas blancas sin matrícula y trasladados a Bengasi. Este hecho marcó el inicio de una violación de derechos y un conflicto diplomático que afecta, se supone, a Argentina, España, Estados Unidos, Italia, Polonia, Portugal, Túnez y Uruguay. Aunque la presión por parte de los Gobiernos de las detenidas para su liberación, no parece ser muy activa, y estamos ante una situación bastante grave.

Mientras la delegación negociadora permanecía incomunicada, el grueso del convoy humanitario continuaba acampado en los alrededores de Sirte, a unos diez kilómetros del Puesto de Control Militar 5+5.

De acuerdo con la información proporcionada por Global Sumud, durante la jornada del 25 de mayo, varios vehículos sin identificación rodearon el campamento base. La organización denunció entonces actos de intimidación, amenazas y agresiones físicas contra los participantes civiles desarmados que formaban parte de la misión.

Según esos mismos informes, el hostigamiento sufrido en el campamento hizo inviable cualquier continuidad de la misión en condiciones mínimas de seguridad, forzando a los miembros de la caravana a iniciar un repliegue inmediato.

Ante la desaparición de la delegación negociadora, la falta total de noticias sobre su paradero y los episodios de violencia documentados, la misión terrestre se vio imposibilitada para proseguir su recorrido. El 28 de mayo, el Global Maghreb Sumud Land Convoy hizo oficial la suspensión de la iniciativa, atribuyendo la decisión a los obstáculos burocráticos, los ataques sufridos en las proximidades de Sirte y, especialmente, al secuestro de los diez miembros de la comitiva negociadora. Los organizadores embarcaron la ayuda hacia el puerto egipcio de Al Arish.

La desaparición de este grupo marcó un punto de inflexión definitivo. Lo que comenzó como una operación humanitaria internacional se convirtió en una crisis de alcance global, que involucró a ciudadanos de ocho países diferentes, desencadenó una intensa movilización diplomática y jurídica, y puso en marcha una búsqueda urgente (¿?) para esclarecer el paradero y las condiciones de detención de los diez voluntarios secuestrados.

“Esto es un infierno”

Las condiciones de la detención han sido calificadas como extremadamente preocupantes. Tras once días de incomunicación total, el 4 de junio, los activistas lograron realizar breves llamadas a sus familias. La periodista Paula Giménez describió su situación con la frase «Esto es un infierno».

La organización Global Sumud ha denunciado que los diez voluntarios están siendo sometidos a «violencia psicológica» por parte de las fuerzas de Haftar. A principios de junio, los detenidos iniciaron una huelga de hambre —en algunos casos también de sed— para protestar por su situación. El portavoz de la Flotilla denunció desmayos, pérdida de peso, debilidad extrema y un episodio de hipoglucemia severa que requirió intervención médica de emergencia. Amnistía Internacional confirmó que se les ha negado el acceso regular a medicación, como la insulina para uno de los detenidos, y que varios han sufrido desvanecimientos y convulsiones.

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Un limbo legal y diplomático

Las autoridades de Bengasi, bajo el control del «Gobierno de Estabilidad Nacional» aliado a Haftar, han acusado verbalmente a los activistas de «entrada ilegal» y «pertenencia a una organización criminal», pero no han presentado cargos formales por escrito, según confirmaba el hijo de la periodista española secuestrada, Alicia Armesto. El convoy, sin embargo, contaba con visados expedidos por el Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli y reconocido internacionalmente, lo que evidencia el laberinto burocrático de un país dividido.

La respuesta diplomática ha sido dispar. Mientras que Italia, que cuenta con un cónsul en Bengasi, logró visitar a sus dos ciudadanos el 28 de mayo, otros gobiernos, como el argentino, han sido criticados duramente. Familiares de los periodistas argentinos denunciaron que la Cancillería argentina calificó la participación de los voluntarios como «acciones imprudentes y temerarias», una estigmatización que, según organizaciones de prensa, los coloca en mayor vulnerabilidad. La Federación Internacional de Periodistas (FIP) y la Federación Europea de Periodistas (FEP) han instado a los gobiernos a actuar con «urgencia» y «de forma pública, colectiva» para lograr su liberación. El cónsul español residente en Trípoli, se encuentra instalado en Bengasi, y según las informaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores el 3 de junio visitó a la periodista española detenida Alicia Armesto, de ese encuentro trasladó que:
– les están haciendo llegar los libros y la ropa
– Alicia está leyendo a Almudena Grandes
– físicamente se encuentran bien
– tienen ropa limpia
– Alicia comparte habitación con una compañera portuguesa y una italiana
– pueden salir juntxs al patio.

Fuentes no oficiales del mundo diplomático confirman que las negociaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores español están coordinadas con la diplacia turca e italiana.

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El 10 de junio, Amnistía Internacional calificó la detención como «arbitraria» y exigió la «liberación inmediata e incondicional» de los activistas, subrayando que es «vergonzoso» que quienes intentan llevar ayuda a Gaza en medio de un genocidio sean castigados de esta manera.

De momento todo apunta a que el mariscal Jalifa Haftar, líder militar y político en la zona, estaría utilizando esta situación para buscar reconocimiento político de su poder en el este de Libia.

La espera se hace angustiosa para nuestra compañera Alicia Armesto, que junto a María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera (Argentina), Matías Álvarez Rodríguez (Uruguay), Domenico Centrone y Leonarda Alberizia (Italia), Ana Margarida França Santana Baptista (Portugal), Laura Kwoczała (Polonia), Ashraf Khoja (Túnez) y Jenelle Jones (Estados Unidos), hoy continúan en un centro de detención de Bengasi, sin haber visto a sus abogados y sin una fecha de regreso, sumidos en la incertidumbre y el aislamiento que ha marcado este mes de cautiverio.

PS: En octubre de 2025 estuvimos con Alicia, casi recién liberada de su detención, el 3 de octubre, por la piratería israelí en aguas internacionales. Como en tantas ocasiones platicamos con ella en la sede del Sindicato de Periodistas de Madrid, en esta ocasión sobre su experiencia solidaria como participante en la Global Sumud Flotilla, y además lo grabamos…

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Freedom for Global Sumud Land!!! Alicia valiente, aquí está tu gente. La tierra robada será recuperada
Libertad inmediata para las activistas del convoy de la Global Sumud Land
Detenidos y retenidos en Libia activistas de la Caravana Global Sumud Land

#FreePalestine #PalestinaLibre #FreedomGlobalSumudLand
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* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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@InakiAlo

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