Luis Hernández Navarro 21 de agosto de 2026 Hora: 11:03

El bloqueo energético en vigor desde enero de 2026 ha llevado a extremos la crisis energética en Cuba y afecta no solo a los hogares, sino la distribución y conservación de alimentos, salas y servicios hospitalarios, incluidos los de urgencias y cirugía; el abasto de agua, el transporte y la actividad económica. La Administración Trump busca instrumentalizar a la población civil mediante escasez y privaciones para forzar el cambio de régimen. Foto: EFE.
Agosto es un mes particularmente caluroso en Cuba. La vida diaria con ese clima se vuelve fatigosa, aún para quien la soporta desde que nació. Y sin electricidad para ventiladores y aire acondicionado, es aún peor.
Aunque los apagones eran frecuentes en el pasado inmediato, se han vuelto el pan nuestro de cada día a partir de que, el pasado 30 de enero, Donald Trump firmó un decreto amenazando con poner castigos a cualquier país que proporcione petróleo o sus derivados a la isla. La falta del fluido eléctrico afecta el abasto de agua, la forma de cocinar, la conservación de los alimentos, el transporte público y la posibilidad de trabajar. En algunos lugares,










