

Guarjila es un pueblo que nació dos veces. De la primera nadie se acuerda de la fecha exacta, pero las ocho casas que por aquí había fueron destruidas en 1980, durante un bombardeo del Ejército. Esta fue una de tantas comunidades que sufrieron la política de “tierra arrasada” que desplazó a más de 11.000 campesinos hacia Honduras. “Había mucha injusticia en este país, por eso hubo guerra. El Gobierno hizo cosas horribles. Masacres. Fuimos a Honduras por miedo”, resume un hombre que entonces tenía nueve años. La guerra civil salvadoreña (1980-1992) entre el Estado y una coalición de fuerzas guerrilleras reunidas en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), dejó más de 75.000 personas asesinadas, 15.000 desaparecidas y más de un millón en el exilio.
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