

La constitución de un espacio común denominado Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia de la Unión Europea llevó consigo la articulación de medidas para la protección de los derechos fundamentales en este espacio. En esta dirección, en 1999 tuvo lugar la reunión del Consejo Europeo de Tampere 1, en el que la cuestión de los flujos migratorios y las políticas de asilo adquirió una importancia central. Con el objetivo de crear una política de asilo e inmigración común en la UE, el Consejo (11) concluyó que, “la Unión Europea necesita un enfoque global de la migración que trate los problemas políticos, de derechos humanos y de desarrollo de los países y regiones de origen y tránsito”. En lo referente a la gestión de estos flujos, el Consejo (22) “destaca la necesidad de que se gestionen de forma más eficaz los flujos migratorios en todas sus etapas”.













