La guerra multidimensional de desgaste y castigo colectivo de Estados Unidos contra Cuba ha recrudecido en los últimos días en un nuevo frente de batalla: el de las relaciones político-diplomáticas con epicentro en la Asamblea General de la ONU. Mañana, 7 de julio, tendrá lugar una sesión solicitada de manera urgente por La Habana para abordar las afectaciones del ilegal bloqueo económico, comercial, financiero y energético de Estados Unidos a la isla, pero como reveló el semanario estadunidense The Nation, el secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó a las embajadas estadunidenses en todo el mundo, coaccionar a los gobiernos de sus países anfitriones para que se opongan al debate, y si este avanza, que ataquen al gobierno isleño en sus discursos, lo acusen de incompetencia, corrupción y fracaso económico, y eviten responsabilizar al bloqueo por la crisis.