

Como en aquella escena de no recuerdo qué película de Woody Allen en la que este le cuenta a Diane Keaton que ha golpeado con su nariz el puño de un tipo, Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen están buscando un eufemismo para la palabra rearme, que no les gusta; aunque quizás lo que ocurre en realidad es que saben que el concepto, más que la palabra, no le gusta a la ciudadanía.
Aunque sabemos por experiencia histórica que más armas y más preparación para la guerra no significan necesariamente más seguridad, y con frecuencia significa más inseguridad, la propaganda de guerra sigue intentando que los pueblos apoyen las guerras que las élites programan guiadas exclusivamente por sus intereses. Pero todavía hay quien se traga los mensajes patrióticos e incluso aquellos que apelan a la defensa de los “valores occidentales”, los derechos humanos, la democracia y blablabla…




















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25/03/25