Andrea Ferrario. Viento Sur 05 de agosto
La decisión del sindicato de Hyundai Motor de oponerse a la introducción de robots de nueva generación en las fábricas sin un previo acuerdo entre el personal y la empresa ha convertido una decisión industrial en una disputa laboral, poniendo de relieve un conflicto que afecta al conjunto del sector de la inteligencia artificial (IA).
En el centro de la controversia se sitúa Atlas, el robot humanoide desarrollado por Boston Dynamics, empresa estadounidense controlada por Hyundai, que el grupo coreano presenta como su propia apuesta por la IA física, o sea, por las máquinas capaces de moverse y trabajar en los espacios productivos hasta ahora reservados a los seres humanos. Su aparición ha suscitado reacciones opuestas, con los inversores que la conciben como un avance y la clase trabajadora, en cambio, como una amenaza para sus puestos de trabajo.
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