

Por Waleed Saleh*
Las naciones modernas y democráticas suelen conceder muchos recursos tanto humanos como económicos para que el conocimiento y las artes lleguen al mayor número de ciudadanos. Pero también dedican los espacios y los medios necesarios para la cultura de otras naciones. Con este fin los países crean centros culturales en capitales y otras ciudades extranjeras para difundir su cultura y su lengua. Muchos estamos familiarizados con instituciones como British Council, Goethe Institut, Institut Français o el Cervantes que cuenta con decenas de sedes en diferentes ciudades del mundo.









