China. Gobernación de un país multiétnico: unidad en diversidad y prosperidad con Estado de derecho

La gobernación de un país multiétnico: unidad en la diversidad y prosperidad con Estado de derecho                                                                  31/08/26
Chen Daojiang*
En la Plaza de la Constitución de CDMX, los modernos vehículos eléctricos recorren las calles al son de los ancestrales tambores indígenas, mientras unos, con atole en la mano, conversan alegremente con otros que disfrutan la cola y el té con leche. En distintos rincones se ve la armoniosa coexistencia de elementos de diferentes épocas y culturas. A menudo pienso que para gobernar bien un país multiétnico, nunca debe borrar las diferencias. Al contrario, hay que respetar la diversidad y valorar las distintas identidades, para que los diferentes grupos étnicos puedan convivir con unidad y solidaridad como hermanas y hermanos de la misma familia. Justamente eso es lo que quisiera compartir con ustedes sobre China.

China: de penuria a una sociedad modestamente acomodada de manera integral. Los 5,000 años de civilización china son también una historia de intercambio, integración y aprendizaje mutuo entre los grupos étnicos. China es un país grande con más de 1,400 millones de habitantes y, al mismo tiempo, un Estado unificado y multiétnico compuesto por 56 etnias. Antes de la fundación de la Nueva China en 1949, muchas personas de las minorías étnicas vivían en regiones lejanas y aisladas. Algunos grupos se encontraban incluso en una sociedad de servidumbre feudal, cuyos derechos políticos básicos y bienestar económico eran prácticamente inexistentes. Tras la fundación de la Nueva China, el Partido Comunista de China (PCCh) lideró a todos los grupos étnicos para abolir los sistemas de opresión étnica y estableció el sistema de autonomía regional étnica, que se ha ido perfeccionando desde entonces. Así, todos los grupos étnicos obtuvieron verdaderamente iguales derechos políticos y pasaron a ser dueños de su propio destino. De acuerdo con la Constitución de China, todos los grupos étnicos, incluso aquellos cuya población apenas alcanza unos miles de personas, cuentan con sus propios representantes en la Asamblea Popular Nacional, el máximo órgano del poder estatal de China. Desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, se ha dado mayor prioridad a atender las dificultades y necesidades más urgentes de las personas de las minorías étnicas. Partiendo de la concepción de que “la nación china es una gran familia y todos sus miembros deben vivir una vida mejor”, el Gobierno ha venido incrementando el apoyo y la inversión destinados a las regiones étnicas. Los 420 distritos pobres en las zonas autónomas étnicas y los 28 grupos étnicos con poblaciones relativamente pequeñas salieron de la pobreza, de manera que todos los grupos étnicos del país han culminado la construcción de una sociedad modestamente acomodada de manera integral.

El Estado de derecho: garantía del progreso de la causa étnica. El pasado 1º de julio entró oficialmente en vigor la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos de China. Se trata de la primera ley especializada en materia étnica promulgada en la nueva era, que marca la entrada de la causa de la unidad y el progreso étnicos en una nueva etapa de mayor regulación, institucionalización y Estado de derecho, constituyendo un hito en el desarrollo de alta calidad de esta causa. A nivel gubernamental, la gestión de los asuntos étnicos ya cuenta con normas vinculantes, y a los funcionarios se les debe exigir responsabilidades por su inacción o incompetencia, de manera que el ejercicio del poder es más estandarizado. A nivel social, la ley exige crear condiciones para una convivencia armoniosa e integrada entre diferentes grupos étnicos quienes construyen juntos la sociedad y se benefician de ella. A nivel de ciudadanos, sus derechos y obligaciones están aún más estrechamente vinculados. Todos gozan de iguales derechos y de libertad conforme a la ley para mantener contactos e intercambios con otros grupos étnicos, y al mismo tiempo deben cumplir la obligación legal de salvaguardar la unidad nacional y la solidaridad étnica.

El aprendizaje mutuo: hacia una mejor gobernanza. China y México son por igual países multiétnicos. Ambos defienden la soberanía nacional, se oponen a las injerencias externas y las acciones separatistas, y priorizan el desarrollo de las minorías étnicas. La diversidad y la inclusión son rasgos distintivos de estas dos antiguas civilizaciones. Ya en 1917, México promulgó la Constitución Política, que prohibía la discriminación étnica, reconocía la autonomía de las comunidades indígenas, y promovía la educación bilingüe y la protección de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras. México cuenta con 68 lenguas indígenas y 364 variantes lingüísticas, lo que le convierte en uno de los países con mayor diversidad lingüística del mundo. En China, los 56 grupos étnicos están unidos estrechamente como los granos de una granada, y todos ellos, grandes o pequeños, contribuyen a formar la historia y la civilización del país. Hoy, con la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos de China, la igualdad de derechos de todos los grupos étnicos y su prosperidad común cuentan con una garantía jurídica más sólida. Pese a la distancia entre China y México, ambos encuentran puntos de convergencia en su ADN cultural, sus concepciones étnicas y sus enfoques de gobernanza: la verdadera unidad consiste en buscar la cohesión en el respeto a la diversidad y fortalecer el sentido de pertenencia mediante la protección de los derechos.

De cara al futuro, China seguirá avanzando en la construcción de la comunidad de la nación china por la vía del Estado de derecho y está dispuesta a profundizar los intercambios con México y toda la comunidad internacional, con miras a explorar conjuntamente el camino hacia la modernización de los países multiétnicos.

Embajador de China en México