

Por Iñaki Alrui*
La librería Malaletra, en colaboración con el colectivo de investigación Sin Poli y La Villana de Vallekas, acaba de publicar un fanzine que promete incomodar. Bajo el título “Vivimos mejor sin policía”, esta publicación de 51 páginas no es un panfleto vacío, sino una contundente recopilación de datos oficiales, comparativas europeas y análisis crítico que cuestiona el modelo policial actual. Un adelanto de una investigación mayor, próximamente en forma de libro, que se sumerge en la relación entre el capitalismo racial y la institución policial
En los últimos años, el discurso del miedo se ha instalado en el imaginario colectivo, a base de un relato interesado. ¿Un invento para justificar el exceso policial? Las «bandas latinas», los «MENAs» o las «okupaciones» han sido utilizadas como arietes mediáticos para justificar un aumento constante del presupuesto en seguridad. Sin embargo, la realidad estadística que recoge este fanzine es tozuda y desmonta, punto por punto, los supuestos que sostienen esta narrativa, y lo hace de la mejor forma, con datos oficiales, y eso a pesar de la opacidad de las instituciones policiales. No son teorías u opiniones lo que tenemos entre las manos, son referencias oficiales que están al alcance de todas, y que las compañeras de “Sin Poli” hábilmente han recopilado para construir este elocuente relato que recogen en su publicación.

© Edu León / Fronteras Invisibles
Un buen momento para recordar lo que dijo el inspector jefe de Estupefacientes de la comisaría de Orense, Antonio Rodríguez: “Hay más delincuentes dentro de la Policía que en la calle” (ABC, 7/3/2021).
España es un país seguro: el negocio del miedo
El primer gran mito que el fanzine derriba es el de la inseguridad. Según los datos recopilados, la tasa de criminalidad en España se sitúa muy por debajo de la de nuestros vecinos europeos. En 2023, España registró 50,9 delitos por cada 1.000 habitantes, frente a los 79,5 de Reino Unido, los 74,8 de Bélgica o los 60,7 de Alemania. Lejos de empeorar, la tendencia es a la baja: en 2024 la tasa de criminalidad convencional (excluyendo ciberdelitos) cayó a 41 delitos por cada 1.000 habitantes, el mínimo histórico.
La comparativa es más llamativa si hablamos de delitos graves. La tasa de homicidios en España es de 0,61 por cada 100.000 habitantes, una cifra ínfima si la comparamos con el 1 de Reino Unido, el 1,14 de Francia, el 6 de Estados Unidos o los 28 de México. España se posiciona, con estos datos en la mano, como uno de los países con menor tasa de homicidios del mundo.
El mito de la «inmigración delincuente» y el sesgo policial
Uno de los capítulos más incisivos del fanzine aborda la relación entre inmigración y delincuencia. Los datos oficiales desmienten la correlación directa: en 2023, el 72% de los delitos registrados en España fueron cometidos por personas de nacionalidad española, frente al 28% de personas extranjeras. Una proporción similar se da en el caso de los menores detenidos (77% españoles frente a 23% extranjeros).
Sin embargo, el fanzine no se queda en la superficie y analiza el «perfil étnico» de los controles policiales. Las personas gitanas son identificadas 10 veces más que la media; las magrebíes, 7,5 veces más; y las afro-latinoamericanas, 6,5 veces más. Esta selectividad policial tiene un reflejo directo en las prisiones: aunque solo el 2,5% de los hombres extranjeros residentes fueron condenados por delitos en 2023, la población reclusa extranjera representa el 29,3% del total, y el 50% de las personas en prisión preventiva son extranjeras. Una «sobrerrepresentación» que, como señala la publicación, responde más a la vulnerabilidad socioeconómica (el 30,4% de las personas extranjeras está en exclusión social) y a la criminalización que a una realidad delictiva.
Hiperpolicialización: mucho gasto, pocos resultados
El fanzine también pone el foco en la contradicción entre el discurso de la falta de recursos y la realidad presupuestaria. España es, de facto, uno de los países más policializados de Europa. Si sumamos Policía Nacional, Guardia Civil, policías locales y autonómicas, el país cuenta con una media de entre 500 y 520 agentes por cada 100.000 habitantes, muy por encima de la media europea (341) y superando a potencias como Italia (467), Alemania (344) o Reino Unido (211).
En términos económicos, el gasto en seguridad ciudadana no ha dejado de crecer. A partir de 2021, el presupuesto aumentó un 17,7% respecto al año anterior, alcanzando en 2023 más de 10.700 millones de euros entre seguridad y prisiones. Esto supone un gasto del 1,2% del PIB, el doble que el de los países nórdicos por ejemplo.
Una institución que también delinque
El fanzine dedica un apartado a los «Policías condenados». Desde 1996 hasta la actualidad, más de 500 funcionarios han perdido su plaza por condena firme. Entre los delitos más graves cometidos por agentes se encuentran 28 casos de detención ilegal o secuestro, 28 delitos contra la salud pública, 13 homicidios y 4 agresiones sexuales. Además, los datos sobre muertes bajo custodia son escalofriantes: entre 2020 y 2024 se registraron 55 muertes violentas (43 «accidentales» y 12 suicidios) y 93 muertes «naturales».
Y en este punto me es imposible pasar por alto la sección de esta misma web de ¿Casos aislados! un irónico titular-etiqueta para un tema bastante serio en el que venimos recopilando una inquietante —y creciente— hemeroteca de escándalos, delitos y abusos protagonizados por miembros de los cuerpos policiales. En donde se ve que, lejos de ser excepciones, se confirma la regla. La etiqueta funciona como un martillo dialéctico contra el discurso oficial, y en estos artículos se desgrana la cara B de la institución: la corrupción, el espionaje, la impunidad y la violencia que, sistemáticamente, se despacha por los altavoces mediáticos como «hechos aislados». Una sección imprescindible, que invito a leer, para recordar que, cuando los casos se cuentan por decenas y las tramas se extienden durante años, la excepción es, en realidad, el sistema.
Volvamos al fanzine, el texto también aborda las «cosmovisiones» que sostienen el relato oficial, señalando a los lobbies policiales y a partidos de extrema derecha como Vox (o Alianza Catalana en Cataluña) como los principales impulsores de un pánico moral que no se corresponde con la evidencia empírica ante el timo de tú-nuestra seguridad: menos delitos, récord de gasto policial y una justicia que señala a los migrantes.
Una herramienta para el debate y la acción
Vivimos mejor sin policía no es solo un compendio de datos, es una herramienta de agitación y reflexión, los datos que recoge prueban con cifras oficiales que sobran agentes, sobra presupuesto y sobra racismo institucional.
“Mucha policía, poca diversión” fue uno de los himnos más icónicos del punk vasco, lanzado por la banda de Santurce Eskorbuto, en los años 80 fue un emblema contra la represión policial y el sistema establecido. El tema nos dejaba varias preguntas, aquí van las mías:
¿A quien defienden la policía(s)?, ¿Vivimos (viviríamos) mejor sin policía?
Editado por la librería Malaletra en colaboración con el colectivo de investigación Sin Poli y La Villana de Vallekas, el fanzine se presenta como un adelanto de una investigación más amplia sobre la función de la policía en el marco del capitalismo racial. Con 51 páginas, esta publicación busca ofrecer argumentos y referencias para una postura crítica frente al modelo policial. Con este entrante nos quedamos ya deseosas de ese libro que podrá abordar muchos más temas y con más profundidad.
Se puede adquirir en la propia librería Malaletra, en La Villana de Vallekas, así como mediante pedidos compartidos en colectivos sociales (y a través de la distribuidora Traficantes de Sueños.
Y para terminar os dejo la entrevista realizada por mi compañera, Turón Valle, a la buena gente de “Sin Poli”, el día que precisamente presentaban el fanzine en la Villana de Vallekas…
Michel Foucault
Más artículos del autor. Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
@InakiAlo
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