

Seguro que has visto una foto así:
Un valle de alta montaña, rebaños pastando entre los prados, aldeas de piedra y caminos que suben al puerto. Es Pirineos-Monte Perdido, entre España y Francia, y está inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO.
¿Y qué le da su «valor universal excepcional»?
No solo sus cañones y circos glaciares. También que “es una zona de pastoreo donde se puede observar un modo de vida rural muy extendido antaño por las regiones montañosas de Europa, que sólo se ha conservado intacto en este lugar de los Pirineos a lo largo de todo el siglo XX.” (UNESCO, 1997).
Los pastores, los ganaderos y sus rebaños no son un obstáculo para proteger ese lugar. Son parte de la razón por la que está protegido.
🌍 Ahora vamos a Tanzania.

El Serengueti y el Área de Conservación de Ngorongoro también están inscritos en el Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Pero ahí los masáis, pastores seminómadas que llevan generaciones moldeando esas tierras, no son celebrados. Al contrario: se los presenta como una amenaza.
La diferencia de trato es llamativa. Y no es un desliz.
¿Cómo puede la UNESCO considerar como aliados de la conservación a los agricultores y pastores en Europa, pero a los de África como una amenaza?
La Lista del Patrimonio Mundial: la naturalización de África
¿Recordás esa convicción racista, arraigada desde la colonización?👉África es naturaleza virgen y hay que salvarla de los propios africanos, incapaces de gestionarla y protegerla.
En Europa es justo al revés: nosotros somos la cultura. La belleza de nuestros monumentos y de nuestros paisajes es mérito nuestro.
«Europa tiene sus catedrales […], África puede enorgullecerse de mostrar sus prodigiosos espectáculos naturales.»
— Jacques Verschuren, director de parques en el Congo Belga, 1963
Ahora bien, en París, en 1972, expertos que cargaban con estas ideas coloniales crearon la Convención del Patrimonio Mundial. Hoy la aplican 195 Estados.
El artículo 1 de la Convención define el patrimonio «cultural»: las obras del ser humano.
El artículo 2 define el patrimonio «natural»: formaciones físicas y biológicas, hábitats de especies amenazadas, lugares de belleza o valor científico excepcional.
En ninguna parte aparecen los conocimientos, la gestión ni los derechos de los pueblos que habitan esa «naturaleza» desde hace generaciones.

En cifras
839
sitios “culturales” en el mundo en 2019
414 en Europa, la mitad del total mundial.

213
sitios “naturales” en el mundo en 2019
África albergaba una cuarta parte.
Europa = cultura. África = naturaleza.
Esta es la lectura que deriva del derecho internacional.

🌿 El Pirineo, moldeado por generaciones de pastores y ganaderos, está inscrito como Patrimonio Mundial también por sus valores culturales.

🌍 El Serengueti, moldeado igualmente por generaciones de masáis, está clasificado como «natural». Y solo como natural.
Desde esta Convención, más de 250 Áreas Protegidas han sido designadas «sitios naturales del Patrimonio Mundial», cubriendo juntas una superficie mayor que la India. Un tercio de esos sitios se encuentra en territorios tradicionalmente ocupados por pueblos indígenas (IWGIA, 2014).
Según los testimonios que hemos recogido, en algunos de estos sitios no solo ya se producían violaciones de derechos humanos en el momento de su inscripción, sino que con frecuencia estos abusos empeoraron después.
Los pueblos indígenas son expulsados.
Etiquetar como «natural» un territorio habitado desde hace generaciones equivale a borrar del papel a quienes lo han moldeado, cuidado y protegido, y justifica su expulsión para preservar la ilusión de una naturaleza virgen, sin seres humanos.
Y sus formas de vida son criminalizadas.
La UNESCO no se limita a conceder una etiqueta. Envía expertos, emite recomendaciones, produce informes. Y esos informes hablan una y otra vez de «amenazas» al patrimonio considerado natural: sobrepoblación, pastoreo, actividades humanas.
Ese lenguaje tiene consecuencias políticas directas: hay gobiernos que expulsan comunidades, restringen la agricultura o prohíben el pastoreo para conservar u obtener la etiqueta.
🌍 En su informe de 2019, el gobierno tanzano resume así la posición de la UNESCO: oposición al modelo de uso múltiple de la tierra y apoyo a la reubicación de los masáis.
El resultado: los masáis ven restringido el acceso a sus tierras ancestrales año tras año.
Y mientras tanto, ¿quién sale ganando?
«La inscripción de un sitio en la Lista del Patrimonio Mundial conlleva una mayor sensibilización del público sobre el sitio y sus valores excepcionales, lo que refuerza las actividades turísticas en él.»
— UNESCO, sitio web de la Convención del Patrimonio Mundial
A los Estados les interesa que sus sitios se inscriban: apoyo financiero y técnico, prestigio, ingresos por turismo.
«Lo que está pasando no tiene nada que ver con la conservación ni con el bienestar de los animales: se trata de dinero. Creen que, nosotros, los masáis debemos marcharnos. Por eso estamos aquí, resistiendo.»
— Joseph Oleshangay, abogado y activista masái, 2024
Desde entonces la UNESCO ha actualizado algunas políticas y recomendaciones sobre pueblos indígenas. En 2003 creó la categoría de «patrimonio cultural inmaterial», para reflejar mejor a las sociedades que no separan estrictamente cultura y naturaleza.
Pero esos ajustes siguen siendo insuficientes: más de cincuenta años después, los parques africanos inscritos como «patrimonio natural» siguen ahí.
Y los pueblos indígenas de todo el mundo siguen sufriendo expulsiones y restricciones a sus medios de vida.
Así que te propongo un reto: la próxima vez que leas la descripción de un «sitio natural Patrimonio Mundial», intenta imaginar la versión completa. La que también cuenta la historia de las personas que viven allí.
Las recomendaciones de Fiore
🎬 Blanc, Guillaume, (2021) Conferencia “Nuestra Tierra, Nuestra Naturaleza”.
📖 Blanc, Guillaume, capítulos «Les fictions de l’approche communautaire” (periodo 1996-2000)» y «Les racines de l’injustice (periodo 2009-2019)» en L’invention du colonialisme vert, Flammarion, 2022.
El mes que viene…
… nos volvemos a encontrar para explorar cómo también los medios de comunicación narran y moldean el modelo dominante de conservación.
¡Hasta pronto!
Fiore Longo
Directora de la campaña de Survival Descolonizar la Conservación. Diseñó esta serie editorial para las clases que ha impartido en un máster del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po). Hemos adaptado el contenido para poder compartir contigo parte del contenido de sus investigaciones, análisis y testimonios desde los territorios.
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