Nos demanda la fundación de naturopatía que prometía «recuperación total del autismo

Civio                                                                                                                         27/06/26

CIVIO

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La fundación de naturopatía que prometía la “recuperación total del autismo” nos demanda

Katia Dolle y su fundación nos piden 10.000 euros, la retirada de un artículo y una rectificación. Hemos pedido su desestimación íntegra: respaldamos al 100% la información, a quien la firma y nuestra forma de trabajar.

Hola,

En noviembre de 2024, dimos a conocer una información sobre la publicación en el BOE del registro de la Fundación Katia Dolle, una entidad que declara como fin «ayudar a personas con trastornos del desarrollo», como el autismo o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), mediante técnicas naturopáticas.

El artículo, firmado por Ángela Bernardo, recogía algo que la comunidad médica afirma sin matices: el autismo no es una enfermedad y, por tanto, no se puede curar. Pese a ello, en torno al llamado «método Katia Dolle» circulaban publicaciones y videotestimonios que defendían la «recuperación total del autismo», unas promesas que las fuentes especializadas consultadas calificaron de engañosas y sin base científica.

Un año después, Katia Dolle y su fundación nos han demandado por «intromisión ilegítima en el honor». Nos reclaman 10.000 euros, la eliminación del artículo y la publicación de una rectificación. La demanda se dirige contra Civio y contra Ángela Bernardo, que ya no forma parte de nuestro equipo aunque colabora con nosotros. Pero eso no cambia nada: el artículo es de Civio, lo respaldamos íntegramente y defendemos a su autora, una periodista rigurosa y reconocida, especializada en información científica y de salud, cuyo trabajo fue ejemplar.

Hemos presentado nuestra contestación, preparada por los abogados Samuel Parra y Carmen Dicenta, y pedimos su desestimación íntegra con condena en costas.

Estas son las claves de la demanda y de nuestra defensa.
Un artículo que nace en el BOE

El 3 de octubre de 2024, el BOE publicó la inscripción de la Fundación Katia Dolle en el Registro de Fundaciones. Ese dato oficial (no un rumor, no un aviso anónimo) es el origen de la información. Vigilar el boletín oficial y contar lo que ahí aparece es una de las tareas diarias de Civio desde hace más de una década. Y es relevante porque obtener el estatus de fundación exige, por ley, perseguir fines «de interés general», y abre la puerta a beneficios fiscales y a una pátina de legitimidad institucional.

La demanda sostiene que el artículo menoscaba el honor de Katia Dolle, pero, en sus más de treinta páginas, no identifica qué pasajes concretos serían lesivos. Incluso nos atribuye frases que no aparecen en el texto. Y cuando uno busca las expresiones que pudieron molestarle, algo importante: no las dijo Civio. Son opiniones de fuentes identificadas: de sociedades científicas y especialistas en neurodesarrollo, o de usuarios del propio método. Incluso la palabra «estafa», a la que la demanda dedica especial atención, aparece en boca de terceros. Ni nuestro artículo ni su autora imputan a la demandante un delito en ningún momento.

El Tribunal Constitucional lleva décadas protegiendo eso mismo bajo la doctrina del reportaje neutral, reafirmada por el Pleno en su sentencia 62/2025: un medio que transmite fielmente declaraciones de terceros identificados ejerce su derecho a comunicar información veraz, y la responsabilidad de esas declaraciones corresponde a quien las hace. Pretender que respondamos por ellas es desconocer cómo funcionan el periodismo y el derecho.
Un titular veraz, como demuestra la propia demandante

La demanda concentra su reproche en el titular: Una fundación promete de forma engañosa la «recuperación total del autismo», y sostiene que Katia Dolle jamás ha prometido tal cosa, ni siquiera «de manera soterrada». Los hechos dicen otra cosa. Y algunos los ha aportado ella misma.

Entre los documentos de su demanda figura un libro titulado, literalmente, «Recuperarse del autismo con el Método Katia Dolle», a la venta, cuya sinopsis arranca afirmando que «recuperarse del autismo es una posibilidad real en muchos casos». A ello se suma algo que hemos documentado en nuestra contestación: el canal de YouTube de Katia Dolle publicó durante años vídeos titulados «Testimonio de recuperación total del autismo», con la descripción «Adrián, recuperado 100% TEA». En algún momento posterior a abril de 2025, con el artículo ya publicado y en fechas próximas a la demanda, esos títulos fueron modificados y toda mención a la «recuperación total» desapareció. Difícilmente puede sostenerse ante un tribunal que esas promesas nunca existieron cuando la Fundación Katia Dolle se ha esforzado en borrarlas antes de demandarnos.

Y lo que esas promesas anunciaban es, además, imposible. La Sociedad Española de Neurología Pediátrica, en un comunicado remitido a Civio, es tajante: el Trastorno del Espectro Autista «no es una enfermedad y, por lo tanto, no se puede curar», y «cualquier otra pseudopráctica o pseudotratamiento sin base científica puede poner en riesgo la salud de las personas con trastorno del espectro autista y con TDAH».
Hicimos lo que hay que hacer, y más

La diligencia de la periodista, Ángela, está documentada paso a paso en la metodología publicada al pie del propio artículo. Antes de publicar, remitió a la Fundación Katia Dolle ocho preguntas concretas sobre su actividad, la formación de su fundadora y la evidencia científica de su método. La respuesta nunca llegó. Civio esperó diez días, publicó, y dejó constancia expresa de ese silencio. Buscó además en PubMed y Google Scholar estudios de Katia Dolle o sobre su método: no encontró ninguno, y preguntó a los dos ministerios responsables del registro cómo se evaluó su «interés general», sin respuesta.

La Constitución no exige a los periodistas demostrar una verdad absoluta e incontrovertible (¿puede un método naturopático recuperar totalmente del autismo?), pero sí diligencia profesional, contraste con fuentes solventes, atribución correcta y oportunidad de réplica para el afectado. Este artículo no es que cumpla ese estándar: es un ejemplo de cómo se debe cumplir.
Esto no va sobre la naturopatía, aunque la demanda quiera

La mayor parte de los fundamentos de la demanda no acreditan lesión alguna del honor, sino que defienden que la naturopatía es una «ciencia de la salud autónoma, rigurosa y transdisciplinar». Ese desplazamiento es revelador: convierte un pleito sobre el honor en un intento de obtener, por la vía judicial, una validación de la naturopatía.

Pero la cuestión que el tribunal debe resolver es otra: si un medio puede investigar y publicar información rigurosa, contrastada, atribuida (y crítica, ¿por qué no?) sobre una fundación inscrita oficialmente cuyos fines afectan a la salud de personas con autismo y TDAH. Nuestra respuesta, y la de toda la doctrina constitucional que conocemos, es que no solo puede: debe. No se puede reclamar la legitimidad que da el BOE y rechazar la vigilancia que la acompaña.
Querer censurar sin acreditar el daño

La demanda nos reclama 10.000 euros sin aportar una sola prueba que acredite un daño real. Lo que sí pide es que el artículo desaparezca y que publiquemos una rectificación. Conviene llamar a las cosas por su nombre: exigir la retirada de una información veraz, diligente y de interés público, y la publicación forzosa de un texto dictado por la parte demandante, no es proteger el honor de nadie. Es censura. Y los tribunales españoles y europeos llevan décadas dejando claro que la libertad de información existe, precisamente, para resistir este tipo de presiones.
Lo que hay en juego

Este caso no nos intimida. Es más, nos reafirma. Las demandas contra periodistas por informaciones incómodas buscan, además de una condena improbable, un efecto más sutil: que la próxima vez nos lo pensemos dos veces, que el coste que nos arriesgamos a pagar nos disuada de investigar.

Con Civio, ese cálculo falla. Tenemos plena confianza en el artículo, en cada dato que contiene y en la periodista que lo firmó, y estamos orgullosos de poder defenderlo con la solvencia con la que lo hemos hecho. Gracias a Samuel y a Carmen por ayudarnos.

Vigilar el BOE, comprobar si los fines de una fundación resisten el test de la evidencia científica, dar voz a las sociedades médicas y a las familias, proteger a quienes podrían tomar decisiones sobre la salud de sus hijos a partir de promesas que la ciencia desmiente. Ese es, también, el periodismo para el que existe Civio. Y lo seguiremos haciendo, con esta demanda o sin ella.

Y ojalá podamos hacerlo también con tu apoyo.

El equipo de Civio
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