México. Maricarmen no está sola

Alberto Betancourt Posada*                                                                                     25/10/26
María del Carmen Abascal Martín, ahora universalmente conocida como Maricarmen, estará presente de muchas maneras en la huelga general convocada en España para el 11 de noviembre. La valiente mujer que se opuso a la especulación inmobiliaria en el barrio de Retiro ahora forma parte imborrable de la historia de Madrid, de España, de Europa e incluso del mundo. El pasado 23 de septiembre Maricarmen tenía 87 años de edad. Ese día, por orden de una magistrada, la policía la desalojó de la vivienda que había habitado durante 70 años. Llegó a ese departamento en 1957, a la edad de 17 años. Según la información de prensa, la empresa Urbagestión le subió la renta de 500 a 2600 euros mensuales, una cifra impagable con su pensión de mil 400 euros.
Las rentas han subido en España 40 por ciento en la última década; los sueldos sólo han aumentado 20 por ciento. Desde 2023, Maricarmen decidió resistirse al desahucio; para ello, acudió al Sindicato de Inquilinos de Madrid, cuyos integrantes la cobijaron y le ayudaron a convertirse en un símbolo universal.

El número 46 de Sainz de Baranda, donde ella vivía, se convirtió en escenario de un duelo entre la dignidad humana y la “sacrosanta propiedad privada”. En la víspera del desalojo, cientos de personas, mayoritariamente jóvenes, acudieron a solidarizarse con Maricarmen y tratar de impedir el cuarto intento de desalojo. Los muchachos le brindaron su cariño, cuestionaron la avaricia del negocio inmobiliario español y tendieron un puente intergeneracional de solidaridad. En la víspera del operativo policial se apostaron afuera de su departamento y la hicieron su abuela. Su presencia fue un abrazo y un mensaje al mundo: “Maricarmen no está sola”. Al lugar comenzaron a llegar inquilinos, estudiantes, artistas y defensores del derecho a la vivienda: se apostaron en la entrada del edificio de Maricarmen, saturaron las escaleras y pernoctaron afuera de la puerta de su departamento. Acudieron artistas como Ana Belén (a cuyos pasos resuena La puerta de Alcalá), Marwán (poeta español de origen palestino) y Juan Diego Boto (dramaturgo hijo de un padre desaparecido por la dictadura argentina de Videla).

En la mañana del desalojo, los jóvenes cerraron filas para tratar de impedir que Maricarmen fuera arrojada a la calle. “Podría ser tu abuela”, gritaron a la policía. Mantuvieron permanentemente una conducta pacífica. La policía tardó más de cuatro horas removiendo uno por uno de los estudiantes. Cuando la policía logró arribar a la puerta de su departamento, un oficial espetó: “‘Maricarmen, te habla la policía. Ábrenos, anda’. Y abrieron la puerta con una amoladora, sacaron a la calle los muebles y enseres que la sostenían y la echaron de casa” (Guillermo Hormigo y Diego Casado, “Un fondo desahucia a Maricarmen a sus 87 años, El diario 23/09/26). Maricarmen fue bajada en una camilla. Cientos de familias le ofrecieron su casa, pero su estado de salud la obligó a trasladarse en ambulancia al Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

El día anterior al desalojo, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, asistió a la feria inmobiliaria The District, celebrada en Ifema, donde declaró: “Los caseros tienen cada vez más miedo… cuando no se les abandona se les persigue…(Germán Aranda y África Gelardo, “Interrumpen la visita de Isabel Ayuso a la feria The District”, El diario, 22/9/26). En un audio difundido por Carne cruda, la ultraderechista afirma: “nos hemos convertido en un polo de atracción en todo Europa, estamos en contra de intervenir los precios de la vivienda…nosotros apostamos por defender la propiedad a ultranza”.

El corazón de Maricarmen se detuvo a las 19:30 del 8 de octubre en la planta de geriatría del hospital universitario. Su presencia será un símbolo eterno en la historia de España. Como ha señalado Adriana Flórez en “Ni Antígona ni Maricarmen tenían vergüenza” ( Común, 14/9/26) esas dos figuras trascienden lo simbólico-personal porque su proyección las desborda y las vuelve incandescentes e imborrables. Antígona desobedeció una ley injusta. Maricarmen desafió el destino de su clase, el mandato de marcharse sin chistar. Su voluntad de resistir le regaló a los jóvenes una oportunidad que supieron recibir, se solidarizaron y convirtieron lo que hubiera sido “un desahucio cualquiera”, en un acontecimiento universal. La generosidad de los muchachos (y los inquilinos de todas las edades) convirtió el portal de Maricarmen en un sitio de esperanza, le recordó al gobierno sus obligaciones y articuló el movimiento social. Los jóvenes fueron ahí a defender la dignidad humana, la vida frente al lucro, la lógica del cuidado frente a la lógica de la ganancia. Como señala Adriana en su artículo, Maricarmen y quienes se solidarizaron con ella desafiaron la orden de destierro para la clase social que pobló originalmente ese barrio y que recibió la orden de ostracismo dictada por los especuladores. La luz de su portal brilla en todo el orbe.

La lucha de Maricarmen cosechó muchas cosas: propició una acampada general en la Puerta del Sol; derrotó a la inmobiliaria, movió a la generosidad a una generación de jóvenes españoles, suscitó un intenso debate público sobre el derecho a la vivienda, propició una nueva legislación sobre la renta, precipitó la convocatoria a elecciones generales y detonó la convocatoria a una huelga general. Maricarmen y sus jóvenes acompañantes estremecieron a la opinión pública, suspendieron por un momento el frío de la indiferencia y encendieron la flama de la esperanza.

* Doctor en historia y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM