El Sudamericano 01/06/26
Malthus y Maquiavelo explican que le sucede al Imperio hoy – las fuerzas productivas de la Humanidad y el imperialismo guerrerista por Jorge Veraza Urzuástegui
Cáigase de la Cama
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¿Qué le sucede al imperio? Partamos del hecho fundante: la aurora de la lucha por la soberanía de todos los pueblos de la tierra desencadenada por la respuesta del pueblo iraní a la traición imperialista asesina de Netanyahu y Trump, testificada en todo el globo. He aquí una nueva globalización, la del siglo de la testificación de la soberanía.
Constatamos 1) que el ciclo económico normal, auge-crisis-recuperación-auge y nueva crisis, se desvió y además se quebró hacia 2) el ciclo de crisis económica, crisis política, guerras y revolución, ciclo que es de garantías políticas, guerreras y revolucionarias de preservación del sistema capitalista. Un ciclo total patológico si lo vemos desde el punto de vista de la saludable obtención diaria de ganancias capitalistas obtenidas mediante explotación de plusvalor a la clase obrera e incluso mediante gigantescos beneficios obtenidos mediante despojos diversos.
Todo organismo vivo desarrolla enfermedad para reequilibrarse contradictoriamente con su medio ambiente y en sus componentes internos. En eso consiste la enfermedad optimizando al organismo al término del proceso curativo. En nuestro caso, el ciclo económico normal capitalista, –el hacer negocios que arrojen ganancias mediante la explotación laboral de la clase obrera y el despojo de pueblos e individuos–, intentando ser garantizado, restablecido y mejorado, fue más bien revocado por vía guerrerista durante el ciclo patológico, pues Estados Unidos, –sorpresa–, perdió la guerra contra Irán, y guerra perdida significa catástrofe económica y política. Crisis económica al cubo, no recuperación y menos mejoría. El ciclo patológico garantizador se transformó en ciclo cancerígeno.
Ahora bien, la comprensión del ciclo económico normal está presidida por el economista inglés David Ricardo desde el siglo XIX, asumiéndolo como la forma normal de desarrollo capitalista. Mientras otro economista inglés, Thomas Malthus, preside el ciclo total patológico, quien en ese mismo siglo quiso forzarlo a ser ciclo normal del capitalismo para solo así sacar adelante al capitalismo mediante guerras y despoblación, generando superexplotación de la fuerza laboral, hambrunas y enfermedades. Todo lo que le conocemos bien al neoliberalismo, COVID-19 incluido.
Además Malthus, ya acompañado de Maquiavelo, preside el ciclo cancerígeno del sistema, pues guerra perdida y catástrofe económica al cubo, implica manipular para ocultar pérdida y catástrofe, para persistir en la veta negra intentando a como de lugar salir del atolladero, que no hace sino darse con las acciones del sistema implementadas por el conjunto de títeres a cargo desde Trump a Netanyahu. De ahí otra versión de nuestro título: “Malthus, Maquiavelo y el paroxismo del segmento negativo del ciclo económico” por haber quedado trabado el segmento crisis económica, transformándose en crisis económica al cubo. Esto es lo que de fondo estamos viviendo y tiene mucho sentido entenderlo claramente.
Como Estados Unidos está paroxísticamente entrampado en tal crisis económica al cubo, imposibilitado para salir de ella superando la ventaja que tiene China sobre el capitalismo norteamericano, –que con ojos viscos de Biden-Trump percibe este rezago como parte de la crisis económica–, quiso remontarlo a toda costa, obteniendo ganancias a toda costa, o sionistamente conseguidas. Pero los medios económicos, productivos, comerciales y bancarios no alcanzan para ello, entonces recurrió malthusianamente a la guerra. Con la idea de qué, guerra ganada es quiebre económico del adversario, significando por un rodeo, logro económico propio. Recuperación, incluso auge, si el daño al adversario es suficientemente grande. Como por ejemplo: cambio de régimen en Irán, y con ello destruir La franja y la ruta de la seda de China, –de la que Irán es gozne estratégico–, y destruir el suministro iraní de petróleo para China. Pero no fue precisamente eso lo que sucedió, ni sucederá. Y ahora el estrecho de Hormuz lo domina Irán controlando al alza el petróleo, además del procedimiento financiero para pagarlo. No más petrodólares. El gas y el petróleo se pagarán yuanes. Y Estados Unidos ya abandona la zona porque es desalojado de ella: tal la magnitud del revire de Irán a la traición Maquiavélico-Malthusiana-sionista y Trumpiana.
Estados Unidos no puede acceder al segmento crisis-recuperación-auge, y sus acciones militares no logran traducirse al idioma de la bonanza económica anhelado por Trump y por todos los sanguinarios negocios del capitalismo occidental, sino a la inversa: la crisis se profundiza con pérdidas hegemónicas del petróleo y del petrodólar, hundimiento del dólar, –uno de los cuatro puntales de la hegemonía mundial de Estados Unidos junto con el militar, el sistema financiero y el dominio de los medios de comunicación–, pues cada uno de estos se desangra a morir con lo que le sucede al petrodólar. Estos cuatro desangramientos son los resultados visibles de la destrucción de las premisas productivas y geoeconómicas de la hegemonía mundial del dólar.
He aquí ante nosotros la crisis económica al cubo agravada, nada menos que como destrucción de las premisas del dominio global de Estados Unidos y de la economía del capitalismo occidental. Porque los aliados de Estados Unidos ya lo abandonan, toda vez que no garantizan sus respectivos ciclos de ganancias de acumulación de capital, sino que los lesiona cada vez más arrastrándolos a su particular catástrofe. Después de que Estados Unidos ha estado arrojando debajo del autobús Europa en la guerra de Ucrania y ahora a las monarquías petroleras de Orienta Medio en la Segunda Guerra contra Irán. Los ha sacrificado para prevalecer él, Estados Unidos, o por lo menos no hundirse demasiado.
Así que después de esta terapia Malthusiana-Maquiavélica de los últimos 6 años: 2020-2026, estos aliados abandonan a Estados Unidos a su suerte, algunos incluso dándole un empujón ligero, o recio, (o unas cuantas puñaladas), siguiendo la misma lógica. Pues ganancia es la finalidad unilateral del capitalismo norteamericano y occidental que se hunde. El lucro a toda costa, se abre paso en momentos en los que la Ética, la Fe, la Política, la filosófica Prudencia, la Estética, la Diplomacia, el Derecho, debieran reequilibrar al sistema. Este capitalismo se monstruifica, –según constatamos–, sionistamente, y sus aliados comienzan a abandonar a Estados Unidos en la catástrofe que este imperio viene produciendo acuciosamente desde Trump y Biden. Religiones como el cristianismo sionista de Hegseth y el sionismo, se revelan como supuraciones consecuentes de la ganancia a toda costa. La mala fe, antiética, de los capitalistas es proverbial.
Están de acuerdo los Negocios y los analistas norteamericanos con el traidor comportamiento asesino, siempre y cuando sea eficaz para obtener más ganancias. Si no, no. Y es cuando despotrican contra Trump, reavivando así el ciclo cancerígeno imperial. Ganancia a toda costa es cosa por gente, Malthus al timón y de Trump de polisón.
Enredados en estos tres ciclos, dos normales y uno patológico-autodestructivo-cancerígeno, olvidamos que existe otro correlato del ciclo patológico curativo, también garante de las ganancias, el ciclo económico, ético, cultural y político de garantía de la acumulación de capital, pues la ganancia puede garantizarse, por ejemplo, mediante reparto de utilidades, posibilitando que los explotados no se revelen ni hagan huelgas, sino que estén a gusto trabajando. Pero Malthus-Maquiavelo renuncia a la Ética y a todo este ciclo, incluso al cristianismo, quedándose solo con el ciclo de ganancias a como de lugar, traición imperialista guerrera en la cumbre.
Afortunadamente estamos asistiendo al hundimiento de este tipo de capitalismo que en años recientes monopolizó el sionismo. Mientras que con los BRICS emerge otro capitalismo generado históricamente defendiéndose contra el imperialismo norteamericano. Otro capitalismo de ciclo económico ricardiano complementado con el aludido ciclo patológico curativo, económico-ético-psicológico y jurídico-político, garantía de la acumulación de capital. Ciclo hoy notoriamente predominante, incluso en el comportamiento guerrero de Irán, bajo la forma del ojo por ojo y diente por diente, o “atente a consecuencias simétricas” a las ambiciosas destrucciones que cometas. Así aprenderás a limitar tu crueldad, sabiendo que recibirás recíproca respuesta. La lucha por la soberanía es la fuente del Derecho Internacional.
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LAS FUERZAS PRODUCTIVAS DE LA HUMANIDAD Y EL IMPERIALISMO GUERRERISTA
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El imperialismo-guerrerista como relación de producción global es ya incompatible con el desarrollo mundial de las fuerzas productivas de la humanidad. Mientras el imperialismo guerrerista excreta la psicología del lucro a toda costa, el hundimiento de la hegemonía mundial de Estados Unidos expresa dicha incompatibilidad.
Escenifico las fuerzas productivas de la humanidad: la técnica planetaria articulada mecánica, electrónica y atómicamente y, por supuesto, satelitalmente. Así que tanto en tiempo diferido como en tiempo real, controlada con IA, puesta al servicio incluso de la comunicación discursiva escrita y oral, icónica y emotiva. De suerte que la psicología planetaria potencia y da sentido a la técnica planetaria al tiempo en que esos discursos, imágenes y emociones, expresan diversamente la vigencia de la técnica planetaria apuntalada sobre la Industria: –ferrocarriles, autobuses, automóviles, motocicletas y bicicletas–, así como de medios de comunicación personales y de masas, país por país.
Millares de aviones aterrizan y despegan de todos los aeropuertos del mundo. Trenes bala, a diésel y eléctricos, y aún movidos por carbón, salen de estaciones transportando mercancías, materias primas y auxiliares, y millones de personas hasta innúmeros destinos. Y esos barcos que ahora costean, ahora hacen viajes internacionales, incluso circundando el planeta, cruzando el Canal de Panamá o el de Suez, así como el estrecho de Gibraltar, el de Bab el-Mandeb o el de Hormuz, –de tan estratégica situación geopolítica y de tanta importancia por el petróleo y gas que transportan para poner en movimiento la industria de múltiples países. Ni qué decir, los transportes multimodales, mar, tierra, aire, que interconectan procesos productivos de todos los países, teléfono, telégrafo, televisión, Internet con múltiples redes sociales, WhatsApp, Facebook, YouTube, Telegram, TikTok o X, etcétera, etcétera. Toda la humanidad, país por país y pueblo por pueblo, se encuentra interconectada, de modo que ya existe como realidad práctica un pueblo mundial y no solo diversos pueblos genética, cultural, e históricamente diferenciados.
Y como parte de la técnica planetaria, las fuerzas productivas destructivas-bélicas, cada vez más poderosas y de capacidad destructiva intercontinental e incluso planetaria, no solo articuladas y operadas por sus bases terrestres de lanzamiento, en el caso de los misiles, drones y aviones, etcétera, y satelitalmente obteniendo un radio de acción local, regional, continental y aún transcontinental. Fuerzas productivas de la humanidad sometidas hasta hoy bajo la relación de producción capitalista total contemporánea, el imperialismo guerrerista-financierista-industrial y comercial-transnacional que es intrínsecamente fascista. He aquí la relación de producción social global hegemónica del siglo XXI que le ha posibilitado Estados Unidos meterse a saco en todo el mundo al someter las fuerzas productivas mundiales, económica y militarmente, al extremo de poder destruir con bombas atómicas varias veces el planeta.
La tecnología militar, por supuesto, puede ser defensiva y contraatacar con eficacia, tal como para ganarle la guerra al atacante imperialista: Estados Unidos, como hemos testificado desde Junio de 2025 hasta fines de Mayo de 2026, y seguramente seguiremos testificando en gracia a la respuesta soberana del pueblo iraní.
Las fuerzas productivas industriales, comerciales, financieras, sociales, culturales y políticas iraníes, y sus fuerzas productivas militares, afirman soberanamente a este pueblo. Tal y como ha sido el caso de esta dualidad de fuerzas productivas, las militares y las de paz en general, a lo largo de la historia. Pero subrayemos una novísima característica de las fuerzas productivas actuales evidenciadas en la lucha soberana iraní contra el imperialismo-guerrerista norteamericano. El contexto tecnológico planetario está intensamente cuestionado, es decir, socializado porque sirve a las necesidades de la sociedad. Por eso las fuerzas productivas de paz y militares que afirman soberanamente a un Estado nacional han dejado de ser solo localmente nacionales, pues se encuentran inexcricablemente unidas al resto de fuerzas productivas mundiales. Su eficacia rebasa su localización. Es regional, continental y aún mundial. Y derrotaron al imperio norteamericano porque son las fuerzas productivas del mundo en manos iraníes, lo que soberanamente estos combatientes le han opuesto.
La técnica planetaria con la que el capitalismo mundial se venía reproduciendo y desarrollando desde la última crisis económica mundial de Septiembre de 2007, se encontraba sometida al imperio norteamericano y al capitalismo occidental, siendo un complicado dispositivo totalitario, perfectamente articulado, o como lo nombré en 2008: Gestellt totalitario, –para decirlo en alemán– en el alemán de los nazis Carl Schmitt y Martín Heidegger, que con diferencias de matiz hicieron la apología de esta técnica planetaria a inicios de los años 30 del siglo XX, sometida al imperialismo guerrerista, británico, alemán, norteamericano, italiano, japonés, etcétera.
La Segunda Guerra Mundial entregó las riendas del mundo a Estados Unidos, arquitecto de la OTAN y del capitalismo occidental. En 1967, la televisión satelital pudo mostrar imágenes para todo el planeta simultáneamente ‘en tiempo real’, cuestionando aún más el Gestellt totalitario, multiplicándose satélites y centros de control de fuerzas productivas de paz y militares. Y desde los 90’s del siglo XX, Internet comunica digitalmente todo el orbe cuestionando coercitivamente la tecnología planetaria bajo el imperialismo guerrerista hegemónico, aunque también llevándola al límite y rebasándolo mediante el crecimiento del mercado mundial capitalista dominante sobre los mercados internos. Un mercado mundial capitalista específico o maquinístico-gran-industrial, de potenciada competencia mundial entre naciones cada vez más poderosas como China y Rusia, etcétera, frente al capitalismo occidental.
Competitivamente privado, el gestellt totalitario no solo se fragmenta y polariza entre el capitalismo occidental y el de los BRICS, sino incluso, y esto es lo decisivo del momento actual, esta magna contradicción desgarra la red que somete las fuerzas productivas mundiales al imperialismo guerrerista. Y las fuerzas productivas de la humanidad, tanto prácticas como sapienciales, tanto de paz como de guerra, muestran ser irreductibles al Gestellt totalitario, imperialista-guerrerista, contradiciéndolo flagrantemente, como demuestra el uso soberano que el pueblo iraní lleva a cabo de las fuerzas productivas de la humanidad, enfrentándoselas al imperio norteamericano y venciéndolo.
La lucha soberana que ha vuelto patente el que las fuerzas productivas de la humanidad, –parte de las cuales es precisamente la soberanía de cada nación y el concierto soberano entre todas, incluida la reciente cumbre Rusia China–, de estar sometidas a la relación de producción «Capitalismo» se revelan en su contenido afirmativo contra el imperialismo guerrerista, bajo cuya rectoría venían desarrollándose hasta este enorme logro positivo que lo rebasa y terminará destruyéndolo.
La privatización extrema, violenta y guerrerista es incompatible con la conectividad y grado de socialización de las actuales fuerzas productivas de la humanidad. Conforme progrese el hundimiento de la hegemonía mundial de Estados Unidos el capitalismo mundial remodelará su relación de producción global de tal manera que no antagonice con las fuerzas productivas de la humanidad, como sucede catastróficamente con su figura guerrerista actual.
Tres ejemplos del Gestellt totalitario puesto en crisis.
Primero: control del estrecho de Hormuz por Irán, impactando el transporte intermodal para que el petróleo y el gas medioambientales activen la industria mundial.
Segundo: fibras ópticas submarinas tendidas en el Golfo Pérsico interconectan con el mundo a las monarquías árabes aliadas de Estados Unidos, pudiendo ser atacadas por Irán en acción regional soberana de impacto mundial antiimperialista. Trump inhibió el lunes su ataque a Irán a petición de estas amenazadas monarquías.
Tercero: los satélites estadounidenses guerreristas del sistema Starlink de Elon Musk para atacar y desestabilizar países están a punto de ser destruidas con misiles iraníes de precisión dirigidos también satelitalmente.
El concepto de mercado mundial, horizonte del Manifiesto del Partido Comunista de 1848, es comprensible a partir de la contradicción entre las fuerzas productivas de la humanidad y la relación Imperialismo formulada por Marx en 1859 y en 1867.
Los conceptos de sistema automático de máquinas y de dominio del capital industrial permite entender la superación del Gestellt-totalitario-imperialista-guerrerista actual. Demostré la incontrovertible vigencia del pensamiento de Marx en mi libro Karl Marx, inteligencia artificial y gobierno despótico de la producción de 2023.
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Nota:
Gestellt significa el alemán dispositivo. Pero lo importante es que dos nazistas fueron los primeros que construyeron esta idea de la totalidad de instrumentos con los que la humanidad se reproduce y no solamente instrumentos técnicos, también culturales, también políticos. Todo eso es un entramado, un dispositivo para que funcionen las cosas. El Gestellt totalitario es el sistema imperialista-guerrerista de fuerzas productivas, técnicas y procreativas, es decir, cultura, política, económica, social, incluidas. En todo eso se basa la reproducción vital de la humanidad que ha estado sometida al imperialismo-guerrerista, pero se están revelando esas fuerzas productivas de toda la humanidad.
Por eso es que se fue desarrollando la ciencia ficción precisamente para tratar de dar cuenta, aunque sea de manera literaria, imaginaria, de este gran desarrollo mundial, tecnológico y cultural que estaba viviendo la humanidad desde el siglo XIX hasta el siglo XXI.