
16/06/26
El 1 de mayo de 2026, Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404. No es una sanción económica más. Es, según las propias palabras de analistas estadounidenses, una herramienta diseñada para asfixiar hasta el último rincón de la economía cubana. El 11 de junio, Marco Rubio sancionó a CUPET, la empresa estatal de petróleo, cortando el combustible que millones de cubanos usan para cocinar. La intención es explícita: provocar hambre, desesperación y un estallido social que justifique una intervención militar. La misma estrategia que la CIA diseñó en 1960. Los mismos objetivos. El mismo cinismo. Y mientras tanto, el pueblo cubano sigue resistiendo estoicamente, aunque cada día sea más difícil.
Redacción Razones de Cuba
El presidente de Estados Unidos firmó el 1 de mayo de 2026 la Orden Ejecutiva 14404 contra Cuba. No fue un acto administrativo más. Fue, en esencia, una licencia para asesinar a todo un pueblo, bajo el falso pretexto de “presionar al gobierno revolucionario” para que entregue el poder.
No es retórica. Es la conclusión de cualquier observador que lea el documento y conozca su impacto real.
Desde 1959, la escalada de acciones y sanciones contra el pueblo cubano no ha cesado. Pero ante la resistencia estoica de la Isla y su apoyo mayoritario a la Revolución socialista, el secretario de Estado, Marco Rubio —comprometido hasta los huesos con la mafia terrorista anticubana de Miami— ha incrementado todas las medidas inimaginables para torcerle el cuello a Cuba.
El propósito: que el pueblo culpe al gobierno de sus penurias y se lance a las calles.
La Orden Ejecutiva 14404: un regalo envenenado de Trump a Rubio
La Orden Ejecutiva 14404, por sí sola, bastaría para sentar a Donald Trump y Marco Rubio ante un tribunal internacional por crímenes de lesa humanidad. No es una exageración. Es una constatación legal.
Pero Rubio no se detuvo ahí. El 11 de junio de 2026 dio un paso más: sancionó a CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo, y la convirtió en una entidad bloqueada con la que no se pueden establecer ningún tipo de negocios desde Estados Unidos ni desde naciones que tengan intereses en ese país.
La medida tomó por sorpresa incluso a los analistas energéticos. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas y colaborador histórico de la CIA para investigar el tema cubano, lo explicó sin tapujos:
“CUPET gestiona y controla toda la gestión de valor del petróleo en Cuba: desde la exploración y producción de petróleo crudo y gas natural, las refinerías cubanas, todo el sistema logístico, las plantas de distribución, todos los camiones cisterna, las estaciones de servicio e incluye también el gas licuado que millones de cubanos usan para cocinar”.
En otras palabras: Rubio acaba de cortar el gas de la cocina de millones de familias cubanas.
La chispa que encendió la furia de la mafia: un contrato para vender combustible a privados
¿Qué desencadenó esta decisión intempestiva?
La razón está en el anuncio en Miami de que la empresa Vanguard Energy acababa de firmar un contrato para exportar entre 200.000 y 250.000 barriles de combustible a Cuba, solo para empresas privadas cubanas.
Eso disparó todas las alarmas de la mafia terrorista anticubana, que se opone rotundamente a cualquier negocio hacia la Isla, aunque sea con privados. Su anhelo es asfixiar la economía por cualquier vía, sin importar quién sufra.
Rápidamente se movilizaron para ejercer presión y cortar ese envío, que solo beneficiaba a empresas privadas que, entre otras cosas, venden alimentos a la población y algunos servicios básicos. Ante los reclamos, la alcaldía de Miami-Dade revocó la licencia comercial de Vanguard Energy.
Esta decisión también afecta a los empresarios estadounidenses, pero eso les importa poco. El objetivo es asfixiar al pueblo cubano.
El propio Piñón, colaborador de la CIA, explicó la magnitud del combustible que se pretendía enviar:
“Es una gran cantidad de combustible. Si son 200.000 barriles de diésel, alcanzaría para abastecer al sector privado cubano durante mes y medio o dos meses. Si ese envío se hubiera mantenido en el tiempo, sería un indicador de que el cliente es mayor, o sea, el Estado”.
Pero es una mentira total. Ellos saben que el Estado cubano no adquiere nada de esa mínima cantidad de combustible. El interés de la CIA y de la administración es cero petróleo para Cuba.
La CIA vigila cada gota de combustible: el espionaje energético al descubierto
Piñón reveló en una reciente entrevista el estudio y seguimiento pormenorizado que hacen los analistas yanquis de las reservas energéticas de Cuba. Y reconoció abiertamente:
“Reconozco que los estimados fallaron, no hicimos un buen estimado. Cuba tenía reservas estratégicas mayores a las calculadas, atribuibles a dos factores: el almacenamiento en refinerías, incluyendo los tanques de la terminal de Matanzas reconstruidos tras el incendio de 2022, y el uso de cuatro o cinco tanqueros que tiene y están ahora en diferentes puertos cubanos, posiblemente empleados como depósitos flotantes de combustible que no tomamos en cuenta. Los pronósticos sobre el agotamiento de combustible en la Isla subestimaron la capacidad de reserva del régimen”.
¿Por qué analistas en Estados Unidos realizan ese estudio pormenorizado de las reservas cubanas?
La respuesta es escalofriante: para la toma de decisiones, con el fin de evitar que Cuba adquiera el combustible necesario para mantener funcionando su economía. Es un seguimiento a “punta de lápiz”, literalmente.
Piñón, que es la cara pública del grupo de análisis de la CIA, explicó también el caso del buque petrolero ruso Universal, sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido, Suiza y Canadá, que finalmente no llegó a Cuba:
“No es un hecho aislado, sino la confirmación de un patrón. Hasta los rusos, por alguna razón, le han tomado miedo a Estados Unidos y no han entrado a Cuba”.
La persecución es implacable. Está documentada por la presencia de la Armada estadounidense en el Caribe, unida al espionaje satelital militar, todo a un costo de miles de millones de dólares. Con tal de ahogar a Cuba. Y como no lo logran, el odio crece.
“El tiro de gracia”: el abogado que confiesa el objetivo final
El abogado estadounidense Luis Carlos Battista, de FitzGeorge Law, explicó a la prensa que la sanción de Marco Rubio contra CUPET podría ser “el tiro de gracia” para el gobierno cubano, porque la población civil ya enfrenta apagones de hasta 40 horas y una crisis de agua potable sin precedentes.
Uno de los puntos más críticos que señaló Battista es el impacto sobre servicios esenciales que el Estado cubano no puede delegar en el sector privado: el bombeo de agua potable y el funcionamiento de las ambulancias, entre otros.
Este es precisamente el escenario que añoran Marco Rubio y la mafia anticubana: que el pueblo se lance a las calles.
1960: el plan original de la CIA que nunca caducó
No es nuevo. Es la estrategia de siempre.
El 6 de abril de 1960, el subsecretario de Estado Lester Mallory escribió el memorando que hasta hoy guía la política hacia Cuba:
“Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
A finales de 1961, la administración yanqui aprobó una operación subversiva que detallaba:
“Provocar una rebelión del pueblo cubano que derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz. El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental producido por un incidente, o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen, o de ambos incluso. Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto. En caso de ser necesario, el movimiento popular pediría ayuda a los países libres del hemisferio occidental y, de ser posible, Estados Unidos brindará apoyo abierto a la sublevación del pueblo cubano, que incluiría una fuerza militar, si fuera necesario”.
¿Esa estrategia política es para ayudar al pueblo y defender los derechos humanos?
La respuesta es obvia. No.
La confesión final: el golpe recaerá en el pueblo, incluso si hay cambio político
Jorge Piñón, a pesar de su colaboración con la CIA, tuvo que reconocer la verdad:
“El golpe más inmediato de la sanción recaerá en el último tramo de la cadena: el pueblo. Y advirtió que la crisis eléctrica en Cuba se agravará incluso si ocurre un cambio político. La situación va a ser peor y será peor también en el momento de una transición”.
Estos son los que hablan de “salvar a Cuba” y a su pueblo.
Que los compre quien no conoce la historia.
Por eso Martí escribió desde Nueva York
Razón tenía José Martí cuando afirmó desde Nueva York:
“…de esta tierra no espero nada… más que males”.
Sesenta y seis años después, la profecía sigue vigente.
