La represión política en Alemania retorna a los tiempos más oscuros del III Reich

mpr21                                                                                                                                        Juan Manuel Olarieta                                                                                                      05/11/26

No es ninguna sorpresa que el proceso judicial en Alemania contra cinco solidarios con Palestina encarcelados esté pasando completamente desapercibido. Es el caso de “Los 5 de Ulm”. Los medios han optado por el silencio más absoluto porque tienen que mantener la imagen de que Europa es el jardín de las libertades.

En setiembre del año pasado, los cinco asaltaron la fábrica israelí de armas Elbit en Ulm para denunciar el apoyo de Alemania al genocidio de Gaza, una acción que grabaron y que se puede ver en Youtube. Nadie resultó herido durante la acción. Los propios acusados permanecieron en el lugar y llamaron a la policía, quien los detuvo.

Además de allanamiento de morada y daños a la propiedad, están acusados de ser miembros de una organización criminal, que consideran como la sección local de “Acción Palestina”. De acuerdo con esa catalogación, el proceso se lleva a cabo en la cárcel de Stammheim, la cárcel de alta seguridad cerca de Stuttgart que en Alemania se ha convertido en sinónimo de los juicios farsa de los años setenta contra la Facción del Ejército Rojo (RAF).

Como entonces, los acusados se sientan detrás de un panel de vidrio, separados de sus abogados, y se muestran esposados. Al público no le permiten tomar notas porque llevar bolígrafos supone un “riesgo para la seguridad”.

A pesar del bloqueo informativo, la sala de sesiones está repleta de público y todos los días los acusados son recibidos con fuertes aplausos y cánticos. Los cinco acusados son Daniel Tatlow-Devally (irlandés), Leandra Rollo (española), Crow Tricks y Zo Hailu (británicos) y Vi Kovarbasic (alemán). Desde su detención hace 14 meses han permanecido en diferentes cárceles y la condena puede llegar a los cinco años de reclusión.

El calendario de sesiones de juicio está planeado para el agotamiento. Comenzó en abril y está previsto que se prolongue hasta finales de febrero del año que viene.

La nueva ola represiva reproduce el clima que rodeó el Decreto contra los radicales de los peores tiempos de la Guerra Fría, una ofensiva de Alemania occidental contra los comunistas, en la que los funcionarios fueron purgados por su falta de “lealtad constitucional”.

El Ministerio alemán de Interior ha prohibido la consigna “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”, porque es antisemita y supone un apoyo a Hamas que, a su vez, está clasificada como “organización terrorista”.

La complicidad alemana con el genocidio israelí

La instalación de Elbit en Ulm envió equipos militares, incluidos sistemas láser y de radio, a Israel al menos siete veces el año pasado. Los suministros incluían equipos de alerta láser y de comunicaciones militares.

Las instalaciones de Ulm eran propiedad del productor de radio y televisión alemán Telefunken, que fue adquirido en 2004 por Tadiran, una empresa israelí de electrónica militar que más tarde se integró en Elbit, lo que refleja la integración de las empresas tecnológicas alemanas con la industria militar israelí.

Solo en el primer semestre de este año, el gobierno alemán aprobó las exportaciones de armas a Israel por unos 800 millones de euros. Estas exportaciones fueron uno de los motivos por los que Nicaragua presentó una denuncia contra Alemania ante el Tribunal Internacional de Justicia por instigar el genocidio de Gaza.

Alemania es el segundo mayor proveedor de Israel después de Estados Unidos y se encuentra en una fase de rearme masivo, que ha reforzado aún más su alineamiento con Israel. En 2023 Berlín compró el sistema de defensa de misiles Arrow 3 de Israel por 3.600 millones de euros.

En sus cartas y declaraciones los cinco acusados comentan que desde octubre de 2023 agotaron todas las posibilidades de protesta legal contra el genocidio en curso, por lo que solo vieron una posibilidad: el asalto a la fábrica israelí de armas Elbit para impedir las exportaciones militares a Israel.

Amnistía Internacional denuncia que el juicio establece un precedente que “coloca la participación legítima de la sociedad civil en la proximidad del crimen organizado”, lo que podría disuadir a las personas de ejercer sus derechos a la libertad de expresión y reunión por temor a las represalias.

En julio, 18 miembros del Parlamento Europeo firmaron una carta abierta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y a McGrath, el Comisario de la Unión Europea para la Democracia, la Justicia y el Estado de Derecho, pidiendo una “evaluación de si, en opinión de la Comisión, se cumplen plenamente las garantías previstas en el Derecho de la Unión [Europea] para un juicio justo en este caso”.

Al mismo tiempo, el diputado del Parlamento irlandés, Richard Boyd Barrett, visitó Bruselas y Stuttgart y dijo que a los acusados no se les está concediendo un juicio justo. “Es profundamente indignante que los 5 de Ulm estén siendo tratados y llevados ante la justicia en condiciones inhumanas, en aplicación de leyes y de una manera que normalmente está reservada a los terroristas y miembros del crimen organizado. Los acusados […] protestaron contra una empresa en Alemania que fabrica armas utilizadas por Israel para una campaña que incluso el gobierno irlandés ha descrito como contraria al derecho internacional y un genocidio hacia Gaza y el pueblo palestino. El Gobierno irlandés debe defender los derechos de un ciudadano irlandés y el derecho fundamental a un juicio justo”.

Los acusados toman la palabra

En una declaración Zo Hailu, una de las acusadas de nacionalidad británica, comenta que está encerrada en una celda de unos 8 metros cuadrados sin un baño separado con una segunda persona; tales condiciones de prisión son inhumanas, según la Agencia Nacional para la Prevención de la Tortura.

En su mensaje también recuerda a los 25.000 palestinos detenidos en la ocupada Cisjordania desde el comienzo del genocidio en octubre de 2023 y denuncia la exportación de armas a Israel.

Otro de los acusados, el irlandés Daniel Tatlow-Devally, justificó ante el tribunal que le juzga su participación en la protesta de la siguiente manera:

“Mis acciones en la operación de Elbit en Ulm fueron motivadas exclusivamente por consideraciones humanitarias urgentes. Están enraizados en el reconocimiento de que Israel se apropia de los territorios palestinos, subyuga a una población bajo las leyes de apartheid, detiene a niños sin cargos y practica una violencia sexual generalizada contra los prisioneros palestinos, una suma de prácticas que es simplemente injusta. Es un error apoyar [a Israel] material y diplomáticamente. Numerosos organismos internacionales, incluida una Comisión de Investigación independiente de la ONU, han concluido que las acciones de Israel en la Franja de Gaza cumplen con varios criterios para el genocidio, cada uno de los cuales es suficiente para concluir lo que está teniendo lugar. Incluye la matanza sistemática de miembros de un grupo protegido, la destrucción sistemática de las condiciones de vida necesarias para la supervivencia, la prevención de todo acceso al embarazo y la obstetricia, y la retención de alimentos y suministros de socorro de una manera que favorece una hambruna artificial.

“Mirar hacia otro lado cuando se produce un genocidio es reprobable; proporcionar el equipo para llevarlo a cabo es aún peor. En vista de la creciente evidencia del genocidio de Israel en Palestina, Alemania no solo eligió continuar suministrando y apoyando a las fuerzas de Israel, sino que incluso aumentó drásticamente sus suministros de armas y equipos de guerra al ejército de ocupación e invasión de Israel. Hay muchas cosas que me encantan de mi hogar adoptivo, Alemania. Pero Alemania ha apoyado firmemente el asesinato en masa del pueblo de Gaza en forma de ayuda material, y políticos de alto rango también han anunciado que simplemente ignorarían las órdenes de detención emitidas por el Tribunal Penal Internacional contra personas sospechosas de crímenes contra la humanidad, que fueron y seguirán siendo asombrosas y desgarradoras […] Por estas razones me vi obligado a hacer algo que es inseparable y está conectado con la vida democrática y es indispensable para ella, pero al mismo tiempo rara vez reconocido y apreciado en su importancia: pasé a la acción directa. Al dañar la producción de armamentos de Elbit Systems en Ulm, su apoyo material a los crímenes en Gaza debería detenerse tanto como sea posible. Lo contrario es ayudar e incitar a un genocidio. Lo hice con la esperanza de que esto al menos perturbara el suministro adicional de las fuerzas armadas israelíes. Y también lo hice con la intención de denunciar públicamente que el gobierno alemán y las empresas de armamento con sede en Alemania están apoyando activamente la guerra contra Gaza y ganando dinero con ella”.

En sus cartas Daniel también describe sus condiciones carcelarias y dice que durante cinco meses solo le han permitido comunicar con sus familiares a través de un cristal. Recordando la acusación en la que el fiscal intenta retratar a “Los 5 de Ulm” como antisemitas, el acusado expresa su indignación:

“Es una pena retratar la resistencia a la ocupación y el asesinato en masa como antisemitismo. Ha sido alentador, conmovedor y también divertido contrastar esa retórica alemana de acusación de antisemitismo con la solidaridad sincera de los muchos miembros judíos de mi familia. En particular, quisiera destacar la profunda solidaridad que mi padrastro judío mostró hacia mí en los últimos meses. Su brújula moral, su cordialidad y su resistencia me han moldeado desde mi primera infancia”.