
https://www.portaloaca.com/categoria/articulos/antipatriarcado/ 15/10/26
Este trabajo apareció en el tercer número de las Revista trans-libertária en el 2026.
La lógica del patriarcado: un breve tratado

Este texto busca sistematizar la estructura abstracta del patriarcado como forma de dominación. No pretende ofrecer una historia exhaustiva de sus orígenes ni una descripción empírica total de sus manifestaciones, sino identificar su lógica propia una vez constituido como sistema.
La hipótesis que guía el trabajo es que el patriarcado posee una estructura que puede analizarse con independencia relativa de las dinámicas histórico‑sociológicas que le dieron origen. La distinción entre génesis y estructura no niega la importancia de la historia; simplemente afirma que la investigación histórica y la investigación estructural operan en planos distintos. Confundir ambos planos conduce a tratar como esenciales rasgos que son contingentes o a presuponer como dadas categorías cuya producción requiere explicación.
El texto adopta la forma de tesis y subtesis con el fin de hacer explícita la arquitectura lógica del sistema. No se trata de un tratado histórico ni de una teoría normativa completa, sino de un experimento de sistematización formal: una tentativa de aislar los elementos constitutivos del patriarcado y describir su modo de articulación.
Hay tres niveles de análisis que quizá valdría la pena tener en mente al momento de leer este trabajo con el objetivo de no perderse. El nivel sistémico, es aquel que describe el funcionamiento interno del sistema de dominación (categorías, normas, expectativas perceptuales, mecanismo de coacción, etc.). Por otra parte, el nivel metasistémico consiste en la descripción de la estructura del sistema como totalidad (circularidad, autonomización respecto de su génesis, condiciones formales de reproducción, etc.). Finalmente, el nivel externo o extrasistémico, que remite a aquello que no puede derivarse de la lógica interna del sistema, aunque se relacione con él (su génesis histórica concreta, la delimitación política de sus contenidos, la normatividad emancipada). Los elementos extrasistémicos son admisibles en el tratado en la medida de que funcionan como ilustración de una propiedad estructural, pero no fundan la esencia de una categoría. No se proveen etiquetas para cada punto respecto de su nivel de pertenencia, por mor de su simplicidad y por lo autoevidentes que resultan.
El objetivo no es agotar el fenómeno ni clausurar el debate, sino clarificar la forma de una estructura que suele describirse fragmentariamente. Si el análisis es correcto, lo que llamamos “patriarcado” no será un conjunto disperso de prácticas o prejuicios, sino la manifestación histórica de una forma general de dominación sustentada en categorías con fuerza normativa.
El texto debe leerse como una tentativa de coherencia: su validez depende de la consistencia interna de la estructura que expone.
1. Hasta ahora, la comprensión abstracta, más general posible, que dé cuenta de la esencia del patriarcado, aún no se ha realizado, pese a que han existido avances fundamentales.
1.1. La génesis histórica de los distintos fenómenos que pueden catalogarse como patriarcales, así como del patriarcado en general, es una investigación paralela a una teoría general del patriarcado, que da cuenta del sistema y los elementos que significan su estructura abstracta como sistema de dominación.
1.2. Quien busque realizar una historia general del patriarcado con la finalidad de dar cuenta de su esencia, corre el riesgo de presuponer aquello que debe encontrar. Textos como La creación del patriarcado de Gerda Lerner o Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana de Adrienne Rich presuponen categorías patriarcales como dadas, sin explicar su surgimiento en relaciones sociales de dominación con una lógica propia.
1.2.1. Llamamos «fetichismo del patriarcado» a tales procederes.
2. El patriarcado opera mediante categorías con fuerza normativa. Estos términos (categoría, norma, fuerza) no tienen significado independiente: se definen por su posición dentro de la estructura circular que se describe a continuación.
3. El patriarcado posee una estructura circular de autorreproducción.
3.1. El patriarcado maduro puede reproducir su estructura con independencia de las condiciones históricas que le dieron origen como sistema.
3.1.1. La autonomización del sistema es lo que explica que la descripción del mismo solo requiera consistencia interna.
3.1.2. La variación de los contenidos categoriales (por ejemplo, a través de la asimilación de disidencias) es evidencia empírica de la autonomización del sistema.
3.2. Los contenidos históricos concretos del mismo patriarcado son condición genética de la evolución de sus contenidos futuros, pese a que esos contenidos futuros puedan a su vez autonomizarse como elementos del sistema ya constituido. Llamamos a esto «autonomización diacrónica»
3.2.1 La heterosexualidad obligatoria fue condición genética del sistema de género, sin ser condición necesaria de su funcionamiento estructural maduro.
3.2.1.1. Allí donde la heterosexualidad obligatoria no puede divorciarse del sistema de género, las lesbianas no serían mujeres; pero el patriarcado ya las ha absorbido como mujeres.
3.2.2. El sistema de género fue condición genética de la amato- y la alonorma, sin ser condición necesaria de su funcionamiento estructural maduro.
3.3. Contenidos históricos concretos que se producen mutuamente en un momento dado pueden evolucionar de modo tal de que uno funcione independiente del otro. Llamamos a esto «autonomización sincrónica».
3.3.1.La matriz heterosexual, tal como Butler la describe en El género en disputa, vincula estructuralmente sexo, género y deseo heterosexual como condición de inteligibilidad. La posibilidad de desacoplar estos elementos sin colapsar el sistema de género es evidencia de autonomización sincrónica.
4. La estructura circular del patriarcado genera que sea igualmente adecuado e inadecuado describirla comenzando desde cualquier punto.
4.1. Comiéncese con la siguiente observación de El segundo sexo de Beauvoir: «basta pasearse por la calle con los ojos abiertos para comprobar que la humanidad se divide en dos categorías de individuos cuyas ropas, rostros, cuerpos, sonrisas, actitudes, intereses y ocupaciones son manifiestamente diferentes».
4.1.1. Al enfrentarse al mundo social, los sujetos poseen una comprensión previa respecto de que hay objetos percibidos que pueden caracterizarse competentemente como «hombres» y «mujeres».
4.1.2. Los sujetos no crean todo el tiempo la categoría.
4.1.3. A través de distintos indicios les es posible discriminar si lo que se tiene en frente es el caso (por ejemplo, de un hombre o una mujer).
4.1.3.1. Los indicios dudosos o ambiguos se reorganizan retrospectivamente para reforzar la identificación inicial: la atribución funciona abductivamente una vez establecida.
4.1.3.2. Los indicios son contextuales y dependientes del darse específico de la persona en una situación dada. Cada situación ofrece de forma más óptima unos indicios y más borrosa otros.
4.1.3.3. Los indicios dados a lo largo del tiempo son sintetizados a la luz de la identificación.
4.1.3.4. Llamamos «fetichismo de la verdad del sexo» a la tesis positivista según la cual el sexo/género puede remitirse a una instancia de optimalidad científica privilegiada indubitable, de la cual todos los otros indicios son meras manifestaciones. No existe tal instancia, y es irrelevante para la generización.
4.1.3.4.1.El fetichismo de la verdad del sexo reproduce la lógica patriarcal al buscar fundamentos indiscutibles para las categorías en lugar de cuestionar el sistema categorial mismo.
4.2. Los individuos se ven, se comportan, sienten, se expresan, se interesan, etc., de formas concretas.
4.2.1. El modo concreto en que los individuos hacen tal cosa, bebe, en buena medida, de formas de disciplinamiento, subjetivación, estilización y embellecimiento de origen social.
4.2.1.1. Las formas descritas antes se distribuyen entre los sujetos desde su infancia en base a la comprensión previa. El médico identifica, en base a indicios (por ejemplo, genitales) que X es el caso de una mujer. La profesora de la escuela infantil procede a educar a la niña en los «modos» de las niñas porque la identifica en base a los indicios disponibles (por ejemplo, su nombre en la lista de la escuela, su pelo largo, etc.).
4.2.1.2. Los individuos se comportan conforme a lo que se supone que son en virtud de su categoría atribuida.
4.2.1.2.1. A través de formas de coacción frontales o sutiles, los individuos son obligados a comportarse como lo que se supone que son allí donde su conducta (incluyendo su aspecto) defrauda las expectativas de los percipientes.
4.2.1.2.1.1. La coacción es un mecanismo disciplinante. La distinción únicamente responde al nivel de amabilidad con el que el entorno disciplina al sujeto.
4.2.1.2.1.2. Allí donde la no pertenencia a la norma no puede atribuirse en ningún sentido razonable a la voluntad del sujeto, se recodifica como problema médico.
4.2.1.2.2. Los percipientes interpretan el comportamiento conforme a la norma como evidencia de la naturalidad de las categorías, sin reconocer que ese comportamiento es un producto de mecanismos disciplinantes y estilizantes. Toman el efecto por la causa.
4.2.2. Allí donde hay categorías patriarcales operantes, se promueve que los individuos autoidentifiquen su comportamiento a la luz de las mismas categorías. Se le llama «identidad» a tal cosa, en la medida de que se sugiere un núcleo estable, persistente e idéntico que, se presume, explica el comportamiento. Toman el efecto por la causa.
4.2.2.1. El binomio identidad de género/expresión de género es un efecto de la existencia de las categorías patriarcales.
4.2.2.2. La autoidentificación con la categoría atribuida es, en parte, efecto de la coacción: es más costoso resistir la categoría que identificarse con ella.
4.2.2.2.1. Nombrarse es categorizarse, allí donde con el nombre se mienta un núcleo estable que, se presume, se comparte con otros sujetos «iguales».
4.2.2.2.1.1. Cada vez que el sujeto declara que es X en tal sentido, refuerza los límites que la categoría le pone.
4.2.2.2.1.2. Toda aproximación descriptiva del sujeto respecto de sí mismo (en relación a una categoría patriarcal: «soy mujer», «soy heterosexual», «soy monógamo», «soy gay», etc.) es, en realidad, prescriptiva. Endurece los límites; congela lo fluyente.
4.2.2.2.1.3. Quedan actos de habla en primera persona que no cumplen la condición de 4.2.2.2.1: nombres tácticos, usos irónicos, rechazos («no soy ninguno de esos»), descripciones sobre la relación con el sistema («desertor», «disidente», «no encajo»), enunciaciones caducas, términos no generalizables que solo aplican al sujeto que las enuncia. Son usos que no reclaman validez transituacional y estable de un conjunto de contenidos.
4.2.2.2.1.4. Por tanto, el sujeto negador sí puede nombrarse sin categorizarse.
4.2.2.2.2. La eficacia del disciplinamiento y la coacción varía según el posicionamiento del individuo en el sistema: la resistencia es más costosa para quienes tienen menos recursos para sostenerla.
4.2.2.2.3. Allí donde el disciplinamiento y la coacción no logran su objetivo, surge la posibilidad de la negatividad respecto del sistema categorial.
4.2.2.3. En la medida de que las categorías patriarcales se interpretan como identidad, se espera que la pertenencia de los individuos a una categoría sea constante en el tiempo y su modificación algo excepcional.
4.3. Las categorías patriarcales son reificaciones de acciones o elementos corporales arbitrariamente reunidos para constituir identidades.
4.3.1. El paso de la sodomía a la homosexualidad ilustra este proceso de reificación.
4.3.2. Nadie es una categoría patriarcal: siempre es atribuida por otros.
4.3.2.1. La autoadscripción es una modalidad de la atribución, resultado de la capacidad del sujeto de concebirse en tercera persona.
4.3.3. Una vez se constituye una categoría patriarcal, se presume que es aplicable a todos los sujetos humanos actualmente existentes.
4.3.4. Los percipientes desarrollan la expectativa de que todo individuo percibido, sin importar el grado de nitidez, debe ser categorizado.
4.4. Todo tratamiento que no explicite las categorías como normas arbitrarias aplicadas coercitivamente, reinstituye la norma.
5. Solo una comprensión integral del patriarcado permite concebir su abolición.
5.1. La acción política consecuente con esa comprensión es necesariamente negativa respecto al sistema de categorías patriarcales.
5.1.1. Queer significa negatividad (en el ámbito patriarcal).
5.1.1.1. Desde una teoría general del patriarcado, no puede distinguirse si la negatividad proviene de una excedencia estructural del sistema (lo que se margina en cada intento de integración, la performatividad que se itera con cambios ligeros, etc.) o de una determinación ética antijerárquica más general. Desde el interior de la teoría, ambas son fenoménicamente indistinguibles
5.1.1.1.1. La distinción pertenece a un orden de preguntas que la teoría no puede formular desde sí misma.
5.1.1.1.2. Para el sistema patriarcal, la negatividad queer, provenga de una excedencia estructural o una determinación ética, es igualmente amenazante e igualmente absorbible.
5.1.1.1.3. Una concepción positiva, una normatividad emancipada, es el objeto de una ética anarquista y una teoría general de la revolución anarquista.
5.1.1.2. Un programa abolicionista no tiene porqué ofrecer una contraparte positiva de su negación.
5.1.2. El feminismo puede significar dos cosas, o bien, es un sinónimo de queer, en el sentido del punto 5.1.1., o bien, representa una lucha truncada, cuya existencia proviene de una captación incompleta del patriarcado como un todo.
5.1.3. Términos como los de butch, bisexual, trans, no-binario, asexual, contienen resabios de haber surgido como negaciones del sistema categorial al que hacen referencia, no como categoría positiva dentro del mismo.
5.1.3.1. Su reabsorción como categorías positivas es un ejemplo del proceso por el cual el sistema patriarcal hace absorbible la negatividad.
5.1.4. La negatividad puede tomar la forma de una desestabilización de la relación entre significantes y significados, haciendo la categoría inservible por saturación de contenidos contradictorios o por una inmanejable proliferación de subcategorías. Llamamos «aceleracionismo» a tal proceder.
5.1.4.1. Desde dentro del sistema es imposible determinar si la proliferación es un efecto del metabolismo propio del patriarcado o el proceso de saturación que hace las categorías inservibles. Durante el proceso, aquello que prolifera todavía es utilizable como categorías asignables y, por consiguiente, patriarcales.
5.2. Una política que busca redistribuir beneficios, privilegios, espacios, capitales entre las identidades patriarcales existentes, es política afirmativa del patriarcado.
5.2.1. La presunción de una validez transcultural y transtemporal de las categorías patriarcales, puede motivar una política afirmativa del patriarcado.
5.2.1.1. Llamamos «realismo patriarcal» al presupuesto ideológico impotente que presume la imposibilidad de abolir el patriarcado.
5.2.2. La taxonomización de bisexual, trans, no-binario y asexual como categorías positivas con subdivisiones internas reproduce la lógica categorial patriarcal, constituyendo una política afirmativa del mismo, independientemente de la intención de sus agentes.
5.2.3. Llamamos «integración» a la distribución específica de beneficios a la posición (efectiva o presuntamente) más desfavorecida de una categoría.
5.2.3.1. Llamamos «asimilación» específicamente a la integración que está condicionada transaccionalmente por un cambio de conducta en aspectos específicos a quienes ocupan esa posición desfavorecida.
5.2.3.1.1. La integración asimilacionista de las identidades disidentes es evidencia tanto de la autonomización del sistema (3.1.) como de que el sistema puede absorber la negatividad que le es amenazante (5.1.1.1.2).
5.2.3.1.2. No toda integración precisa de ser asimilacionista; creerlo es ignorar el carácter plástico del patriarcado y lo histórico de sus contenidos.
5.3. La expansión del sentido del patriarcado (lo que ha motivado agregarle prefijos (cis-, hetero-, etc.)) por adición de elementos denota una comprensión parcial del patriarcado como estructura general de dominación.
5.3.1. La proliferación terminológica (amatonorma, alonorma, monogamia obligatoria, masculinidad hegemónica, etc.) responde al mismo problema.
5.4. Hay una retroalimentación simbiótica entre estilización de la percepción que clasifica en base a indicios e instituciones sociales. La estructura circular del patriarcado genera que sea igualmente adecuado e inadecuado comenzar a destruirlo desde cualquier punto; la abolición del patriarcado debe destruir la cerrazón del círculo.
5.4.1. Es necesario modificar radicalmente las instituciones existentes o crear nuevas, de modo de que cesen la estilización de la percepción.
5.4.2. Es necesario modificar la estilización de la percepción de modo de que los individuos den origen a instituciones sociales nuevas o destruyan o modifiquen radicalmente las existentes.
5.4.3. La negatividad (con independencia de su origen) es la que impide que lo anterior no sea una aporía.
6. La idea de un sistema de dominación basada en categorías con fuerza normativa que configuran expectativas perceptuales frente al modo de darse del sujeto y mecanismos coercitivos de regulación de la conducta, remite a una estructura de dominación mucho más general de la cual el patriarcado es simplemente un caso empíricamente contingente.
6.1. El racismo, el capacitismo, el edadismo y el patriarcado son sistemas de dominación isomorfos.
6.1.1. La distinción entre estos sistemas es histórica y políticamente determinada, no estructuralmente derivable desde la teoría.
6.2. Si el patriarcado puede delimitarse como sistema específico de dominación categorial (y no como nombre para toda dominación categorial), entonces tiene una génesis histórica particular.
6.2.1. Es probable que esa génesis consista en la transformación o escisión de un sistema de dominación categorial previo, no en el surgimiento ex nihilo de la dominación como tal.
6.2.2. La dominación categorial como forma no tiene origen históricamente identificable: solo transformaciones de sus contenidos.
6.2.2.1. Llamamos «patriarcado» a un contenido contingente de un sistema de dominación categorial.
6.2.2.2. Abolir el patriarcado sin abolir la forma de dominación categorial no garantiza que el sistema no se reconfigure bajo otros contenidos.
7. Este tratado ha descrito la estructura del patriarcado como forma de dominación basada en categorías con fuerza normativa. Su abolición requiere de una teoría, una práctica y una teoría de la práctica que exceden lo aquí expuesto.
Madelyyna Zicqua