El Sudamericano Jorge Hdez Martínez
Cáigase de la Cama
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Estados Unidos salió de la Segunda Guerra Mundial con las riendas del mundo en mano. ¿Cómo y por qué su hegemonía mundial se está hundiendo a ojos vistas desde 2021? Por las acciones para intentar revertir su hundimiento. Siendo dual su desarrollo histórico: capitalista e imperialista, sus éxitos provinieron de esa dualidad, pero también sus desatinos, así como el paradójico proceso de hundimiento, porque de estar equilibrados estos dos términos, capitalismo e imperialismo, la crisis capitalista alteró su complemento, el imperialismo. Y entrando en crisis el modelo de este, debió mutar.
De 10 fases de desarrollo que caracterizan esta historia de éxito, deterioro y hundimiento, hoy veremos tres: la imperialista keynesiana y dos del neoliberal.
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Fase 1945-1982. Imperialismo keynesiano
Heredando Estados Unidos un milenario ejercicio imperialista, disputó con la URSS para despojar de colonias a la bélicamente destruida Europa. Pero el rasgo fundamental imperialista-keynesiano consiste en que complementa funcionalmente un potente capitalismo, pues exporta fuera de Estados Unidos excedente de capitales que de invertirse dentro de sus fronteras deprimirían las ganancias dentro del país intolerablemente. Este modelo llegó al límite en 1971 después de 37 años de posguerra sin crisis. Estalló la primera crisis de superproducción o sobreacumulación de capital auténticamente mundial que duraría hasta 1982.
Antes de la era capitalista ocurrían crisis económicas por carencias productivas, de agua, granos, ganado, herramientas, etcétera, pero el capitalismo estalló en Francia la primera crisis por exceso productivo en 1825.
Charles Fourier denunció el carácter irracional de las crisis capitalistas por exceso, señalando: “si había demasiado, la gente no debía ser despedida y morir de hambre.” El secreto era que el exceso de riqueza abarataba las mercancías, pero así los capitalistas no ganaban suficientemente y al no convenirles invertir no lo hacían. Despedían obreros y estallaba la crisis. Morían de hambre mientras algunos capitalistas quebraban y los más poderosos preferían que la gente muriera, pero no que sus ganancias bajaran.
Fue así como el formidable desarrollo tecnológico que crea mayor riqueza abaratando las mercancías conduce, bajo el capitalismo, a crisis económicas: el bien para los humanos termina por lesionar las ganancias de los capitalistas. Pero estos señores que dominan, prefieren ganancias en vez de vidas humanas. Malthus representa esta decisión asesina unilateral en contraste con la compleja dialéctica del capitalismo.
Sobre la base de estas ideas de Fourier acerca del carácter incoherente de las crisis capitalistas de sobreproducción, Marx logró establecer la ley del desarrollo capitalista sobrecumulativo, “Ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia”, dando la explicación más profunda y exacta del ciclo capitalista de auge-crisis, recuperación-auge-crisis.
La irracional crisis mundial de 1971 quebró el espinazo de la política económica keynesiana, generando la neoliberal. Para entenderlo, sabemos que en el Precio de las Mercancías una parte corresponde a la Ganancia, otra repone el Salario y la tercera, el Valor de los medios con que fue producida. Por ello, si sube la Ganancia es a costa del Salario y si éste sube disminuirá la Ganancia, como explica Karl Marx en “Salario, Precio y Ganancia” (1866).
Pues bien, el Estado Benefactor keynesiano reconocía anti-malthusianamente el Valor de la Fuerza de Trabajo, saldando su costo de reproducción y de salud, y año con año los sindicatos negociaban con capitalistas y Estado los salarios y prestaciones que cubrieran el costo acrecentado de la canasta obrera mientras crecían las ganancias. Pero al desplomarse estas, por la crisis mundial de sobreacumulación, los capitalistas y su Estado se refugiaron en Malthus, rehuyeron toda negociación, desconocieron el Valor de la Fuerza de Trabajo y el Valor-trabajo como centro de los Precios de todas las Mercancías. Inventaron que reconocer dicho Valor atacaba la libertad, porque les ataba las manos para vender por encima del valor.
Si el liberalismo del siglo XIX y XX se basó en la libre competencia que giraba en torno del Valor de las Mercancías con base en el trabajo invertido en ellas, el neoliberalismo más bien renunció a la negociación salarial con sindicatos y Estado para no reconocer dicho valor. Pretextó falazmente basarse en el Mercado, (oferta y demanda) para preservar ‘la libertad’, con precios libres monopolísticos, no atados al valor. Este “no existe”, inventaron.
Las gigantescas empresas monopolísticas norteamericanas dinamitaron la regulación de la economía basada en reconocer el valor del trabajo y las necesidades obreras. Si los amos capitalistas debían superar la crisis económica, la clase obrera debía ser despojada de parte del valor de su fuerza de trabajo, ser superexplotada, [el salario no cubre las necesidades básicas] Dicho valor no debía ser reconocido, pretextando que el libre mercado asignaría el precio correspondiente “justa y democráticamente”… “Solo si no existe reconocimiento humano es posible la democracia y la libertad…” He aquí la idiosincrasia de la derecha libertaria, a lo Pinochet, Thatcher, Nixon, hasta Salinas Pliego, Trump, Milei y la corporación estatal extractivista israelí Mekorot. Acorde con la oligarquía Silicon Valley-Palantir de IA transhumanista malthusiana.
Subrayemos que el imperialismo neoliberal no solo complementa como el keynesiano, al capitalismo, así que lo equilibra, sino que compensa la caída de la tasa de ganancia con Superexplotación y despojo de bienes comunes, privatizándolos. No lo equilibra jamás internamente. Alimenta glotonamente una enfermiza ambición que no se apaga, crece.
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Imperialismo Neoliberal
En 1991, la URSS cayó durante esta fase segunda imperialista, la neoliberal, 1982-1998, mientras China perfeccionaba la transformación capitalista que iniciara desde 1978 en la antesala del neoliberalismo, en cuyo contexto se fortaleció. Advirtamos que durante ambas fases imperialistas, la keynesiana y la neoliberal, 1945-1998, nunca estuvo en cuestión la hegemonía de Estados Unidos. Aunque nadie ponía en peligro la hegemonía norteamericana, el paranoico Truman reventó dos bombas atómicas contra el ya derrotado pueblo japonés, 1945. Europa destruida y la URSS devastada.
Mientras en 1965 la doctrina del “efecto dominó” que presidió la guerra de Vietnam fue pretexto paranoico para despojarlo, mientras Estados Unidos haciendo a un lado a Francia intervino en la zona de influencia china y soviética, el 30 de abril de 1975 salió huyendo derrotado por el ejército soberano de Ho Chi Minh. Pero ninguna pieza de dominó cayó sino Saigón, títere de Estados Unidos.
¿Cuál es el diagnóstico? Paranoia-lucrativista-truculenta, pues si el capitalismo se enriquece explotando obreros, pagando a su valor su desgaste laboral, despojar imperialistamente es método antiquísimo de enriquecimiento directo que el capitalismo no abandonó, sino cultivó a lo Truman conformando el imperialismo keynesiano, el complejo militar-industrial-despoja-naciones, heredando al neoliberalismo el esquema capitalismo del Pentágono. Así como el aparato para someter financieramente pueblos. Y ambas pinzas imperialistas las exacerbó el imperialismo neoliberal deformando financierista y guerreristamente al propio capitalismo, predominando el afán de despojo militar y financiero directo sobre el desarrollo industrial para explotar obreros.
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1998
La crisis económica del neoliberalismo abrió paso a la fase 3 a partir de 2001, la del imperialismo neoliberal en crisis evidenciada con el ataque a las Torres Gemelas, que según preciso en mi libro “El siglo de la hegemonía mundial de Estados Unidos” (2003), no puso en cuestión la hegemonía de Estados Unidos materialmente, sino solo la forma brutal y abusiva de ejercerla en medio de un mercado mundial cada vez más interdependiente.
Baby Bush Hitler contestó este desafío histórico mundial invadiendo Afganistán (2001) e Irak (2003), interviniendo en la zona de influencia de Europa y despojando a Irak y Afganistán. Es decir, agravó la misma forma. Análogamente actuó Obama evidenciando el carácter malthusiano del neoliberalismo, ya no ante países semicapitalistas como los que topara el imperialismo keynesiano, sino capitalistas soberanos interconectados mundialmente mediante industria, petróleo, transporte, comunicaciones, comercio y finanzas.
Carácter maltusiano del neoliberalismo significa: desconocedor del valor trabajo y ser monopolista, financierista, despojante de los bienes comunes, destructor del Estado-nación, a favor de empresas transnacionales, despoblacionistas y guerreristas. Este es el combo que tenemos en la actualidad y que está explicando y posibilitando el hundimiento de la hegemonía mundial de Estados Unidos.