Incidente avión en Ankara muestra pánico/desorientación de Casa Blanca de Trump

Patrick Martin

Un camión de catering está estacionado junto al Air Force One en la pista, mientras la caravana que transporta al presidente estadounidense Donald Trump llega para partir tras la cumbre de la OTAN, en el Aeropuerto Internacional de Ankara, Turquía, el miércoles 8 de julio de 2026. [Foto AP/Alex Brandon] [AP Photo/Alex Brandon]

Un reportaje publicado por el Washington Post el lunes, que detalla cómo el presidente Donald Trump cambió en secreto de avión para su vuelo del 8 de julio, al salir de Ankara, Turquía, tras la cumbre de la OTAN, ha desatado un revuelo político en Washington.

Trump abordó el Air Force One, y luego abandonó el avión secretamente junto con un puñado de asesores cercanos, siendo trasladado en un camión de catering hasta un jet militar C-32A. Esta acción supuestamente fue propuesta por el Servicio Secreto, después de que informes de inteligencia sugirieran una amenaza creíble proveniente de un misil iraní tierra-aire portátil. Un reportaje posterior en el New York Times afirmó que agentes iraníes habían identificado el edificio donde se alojaba Trump durante la reunión de la OTAN, incluido el piso exacto.

Nada de lo divulgado por la Casa Blanca y el Pentágono, así como “filtrado” a medios corporativos como el Post y el Times, puede tomarse al pie de la letra, sobre todo la afirmación de que Irán buscaba derribar el Air Force One.

Es más que probable que esta afirmación se origine en el régimen de Netanyahu en Israel, que ha estado planteando denuncias de complots iraníes de asesinato contra Trump como motivo para reanudar el bombardeo a gran escala de Irán. La administración Trump podría usar esta acusación como pretexto para una invasión total.

Pero la secuencia de acontecimientos relacionados con los propios movimientos de Trump revela, ante todo, el pánico y la histeria que hoy se apoderan de la administración.

Si Trump realmente creía que su vida corría peligro al volar desde Ankara en el Air Force One, ¿qué podría justificar la decisión de permitir que el cuerpo de prensa y altos funcionarios corrieran ese riesgo? ¿Por qué no se canceló por completo el vuelo y se organizaron medios alternativos de transporte seguro?

En cambio, Trump y unos pocos asesores personales fueron sacados de peligro con premura. Entre ellos se encontraban Natalie Harp, cuyo papel como asistente ejecutiva es imprimir comentarios de prensa halagadores para que Trump los lea; Walt Nauta, su ayuda de cámara; y Dan Scavino, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, cuyo trabajo principal es redactar y publicar las diatribas de Trump en Truth Social y X.

Con la excepción del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien se sumó a Trump en el jet militar, todos los demás altos funcionarios que asistieron a la cumbre de la OTAN volaron desde Ankara en el Air Force One. Entre ellos, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, así como altos asesores de la Casa Blanca como Stephen Miller, subjefe de gabinete y jefe de contraterrorismo, y Steven Cheung, director de comunicaciones.

En cuanto al pool de prensa viajera, integrado por decenas de reporteros, productores y técnicos, sus vidas fueron tratadas con absoluto desprecio. Quienes iban a bordo del Air Force One no quedaron simplemente en peligro por negligencia. En efecto, se les asignó una función militar: servir de señuelos inconscientes, atraer el fuego enemigo, ser el blanco en lugar del presidente.

¿Qué habría ocurrido si el avión hubiera sido alcanzado por un misil y destruido, llevándose consigo a más de cien personas, mientras Trump escapaba cobardemente? Las repercusiones políticas para el presidente, el hombre que tiene, en la jerga mediática, “el dedo en el botón nuclear”, habrían sido catastróficas. Ni siquiera los dirigentes rastreros del Partido Demócrata habrían podido salvarlo.

Tal como están las cosas, el episodio es una humillación política para el imperialismo estadounidense. Si los relatos de la prensa son ciertos, el presidente de Estados Unidos tuvo que escabullirse de la capital de un país de la OTAN como un ladrón en la noche. Esto muestra el carácter fraudulento de la afirmación de Trump de que Irán ha sido destruido militarmente y está ansioso por negociar en los términos de EE.UU.

En cuanto a la falsa indignación por las supuestas amenazas iraníes de asesinar a Trump, jamás debe olvidarse que la primera acción del ataque sorpresa conjunto de EE.UU. e Israel contra Irán fue usar ataques con bombas y misiles para exterminar a la alta dirigencia de la República Islámica, incluido el líder supremo, Ali Jameneí, y a la mayor parte de su familia, entre ellos hijos y nietos. A esto le siguió el bombardeo deliberado de una escuela cerca del estrecho de Ormuz, donde murieron más de 160 alumnas y sus maestras.

Sin embargo, Irán no se rindió ante estos ataques terroristas, como Trump había predicho, y encontró, al cerrar el estrecho de Ormuz, un punto de influencia económica que el gobierno imperialista más poderoso no ha podido contrarrestar. La guerra se ha prolongado, con altos el fuego intermitentes para permitir que EE.UU. reponga su armamento. La élite gobernante estadounidense y las potencias imperialistas europeas consideran cada vez más la guerra como un fracaso mal concebido. Los informes de prensa recientes indican que la cúpula militar está cada vez más preocupada porque se agotan los sistemas antimisiles y otras armas, lo cual deja a EE.UU. menos capacitado para lanzar guerras contra países más poderosos que Irán, como Rusia y China.

Este incidente no es simplemente una cuestión de la cobardía y la insensibilidad personales de Trump, por repugnantes que sean. Ejemplifica la perspectiva de toda la clase dominante. La oligarquía que ordena guerras en las cuales mueren miles de personas —más de 3.400 iraníes, entre ellos cientos de niños; más de 73.000 palestinos en Gaza; 18 soldados estadounidenses cuyas muertes el Pentágono luego intentó borrar de sus registros— considera que la vida humana es el costo de hacer negocios. Lo que revela el episodio del avión es la relación de la aristocracia financiera parasitaria con la población en su conjunto: su propia seguridad es primordial e inviolable; todos los demás son prescindibles.

Tras la revelación, la administración Trump ha regresado a la política de mentiras y obstrucción demostrada tan grotescamente en Ankara. El Servicio Secreto remitió las preguntas a la Casa Blanca y al Pentágono. El Pentágono remitió las preguntas a la Casa Blanca. El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, defendió las acciones tomadas, escribiendo: “Como el presidente ha dicho recientemente, hay muchos enemigos de Estados Unidos que lo tienen en la mira, y usamos todas las herramientas a nuestra disposición para abordar esas amenazas”.

También debe recordarse que, al día siguiente de regresar a Estados Unidos desde Ankara, Trump declaró que había dado órdenes de que, si llegaba a ser asesinado, Irán fuera destruido mediante bombardeos a una escala sin precedentes, una amenaza apenas velada del uso de armas nucleares. Afirmó que 1.000 misiles estaban “cargados y listos, apuntando a la República Islámica de Irán, con miles más por seguir de inmediato”.

Al mismo tiempo, la Casa Blanca denunció al New York Times por reportar problemas con el jet catarí que le ha sido entregado a Trump para servir como su nuevo Air Force One, llegando incluso a hacer que el FBI emitiera citaciones a todos los periodistas implicados, con agentes visitando sus hogares e incluso abordando a familiares. El Pentágono también revocó la autorización de seguridad del exsecretario de la Fuerza Aérea, Frank Kendall, por presuntamente compartir información sobre el Air Force One con los medios.

Lo que realmente ocurrió en Ankara sigue sin estar claro. Pero la crisis de la administración Trump —y del imperialismo estadounidense en su conjunto— es inconfundible. La clase dominante estadounidense enfrenta tanto una debacle geopolítica en la guerra con Irán como una creciente confrontación social con la clase obrera en el país.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12/08/2026).