Estados Unidos habla de paz mientras el negocio está en la venta de armas

mpr21                                                                                                                                Redacciòn                                                                                                                               05/11/26

Estados Unidos va a solicitar a sus socios de la OTAN que aporten fondos adicionales destinados a los programas de suministro de armamento a Ucrania. Esto demuestra que la ayuda militar estadounidense a Kiev continúa, a pesar de las persistentes tensiones entre Trump, la Unión Europea y Zelensky.

Es parte del doble lenguaje permanente de la Casa Blanca. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Washington podría presentar esta solicitud de financiación adicional este mismo mes. Se trata del programa de la OTAN denominado PURL (“Lista de Necesidades Prioritarias de Ucrania”), donde Estados Unidos pone las ventas y Europa pone el dinero.

Estados Unidos ya ha comunicado a socios su intención de solicitar fondos adicionales. Aunque aún se desconoce la cifra exacta que Washington espera obtener, las fuentes señalan que el déficit de financiación para los lotes de armamento ya aprobados asciende a unos 2.000 millones de dólares.

La Casa Blanca sigue entregando armamento, incluso a pesar de que los socios aún no han aportado los fondos necesarios para cubrir dichos suministros. Si el Pentágono decide aumentar el volumen de las entregas, el déficit de financiación podría agravarse.

La iniciativa PURL se ha convertido en la piedra angular de la OTAN para prolongar la sangría de Ucrania. Permite a los aliados pagar la compra de armamento estadounidense destinado a Kiev. Entre el material entregado anteriormente figuran sistemas de defensa antiaérea esenciales, así como otros equipos militares.

Esta nueva campaña de recaudación de fondos demuestra que la sucesión de declaraciones hostiles entre Washington y Kiev no ha impedido que el Pentágono y las empresas estadounidenses del sector de defensa sigan desempeñando un papel clave en el suministro del armamento necesario para Ucrania. Estados Unidos ha continuado con los envíos a pesar de que el dinero que ponen los europeos están pagando con retraso.

Entre tanto, la verborrea llena los noticiarios; una veces hablan de la paz y la siguiente de la amenaza rusa. Los dardos contra Zelensky son también casi continuos y la confusión sube de grado porque las políticas reales se llevan a cabo en el secreto más absoluto.

La confusión llega hasta los socios de Estados Unidos, que son los que tienen que pagar los suministros militares. Hay dudas sobre si resulta necesario seguir financiando nuevos envíos de armamento. El problema cobra mayor gravedad ante la creciente reticencia de los países europeos a financiar una guerra que se acerca a su quinto aniversario. Los países europeos están agotados, y no sólo económicamente. El movimiento contra la guerra va en ascenso porque los recortes de los derechos sociales son cada vez mayores. Hay un riego real de que la inestabilidad interna aumente.

Al margen del programa PURL, Estados Unidos aprobó el viernes la venta a Ucrania de misiles para los sistemas Patriot, por un valor de 2.100 millones de dólares. La compra será financiada por Canadá, Alemania, Noruega y la Unión Europea.